Estudiantes
Escándalo en la final: los fallos que dejaron a Estudiantes con las manos vacías
Rosario Central venció 3-1 a Estudiantes y se consagró campeón de la Supercopa Internacional, en una final que quedó atravesada por las decisiones de Darío Herrera. Un penal sancionado por una infracción fuera del área, la segunda amarilla que el árbitro decidió no mostrar y una mano dentro del área que no fue revisada por el VAR desataron la furia del Pincha. El partido terminó con incidentes y Juan Sebastián Verón increpando al árbitro.
Estudiantes empezó la final como para escribir otra historia. A los 53 segundos, Alexis Castro apareció para poner al Pincha 1-0 y darle una ventaja que parecía ideal para afrontar la definición en Santiago del Estero.
Pero la tarde se fue transformando en una sucesión de polémicas arbitrales que terminaron teniendo un peso decisivo en el desarrollo del partido. Rosario Central lo dio vuelta, ganó 3-1 y se quedó con la Supercopa Internacional, aunque buena parte de la atención después del encuentro quedó puesta en Darío Herrera y en las decisiones que tomó junto al VAR.
El penal que no era penal
La primera gran polémica llegó sobre el final del primer tiempo.
Enzo Copetti cayó ante un contacto con Leandro González Pirez. Herrera, en primera instancia, dejó seguir. Sin embargo, el VAR, a cargo de Jorge Baliño, lo convocó para revisar la jugada.
Después de observar las imágenes, Herrera cambió su decisión y sancionó penal.
El problema fue que el contacto se produjo fuera del área.
A pesar de eso, el árbitro mantuvo su decisión y Rosario Central tuvo una oportunidad inmejorable para ponerse arriba antes del descanso.
Ángel Di María se hizo cargo de la ejecución y no falló: 2-1 para el Canalla.
La incidencia tuvo un impacto enorme en el desarrollo de la final. Estudiantes había comenzado ganando y terminó el primer tiempo en desventaja a partir de una infracción que, por el lugar donde se produjo el contacto, no correspondía sancionar como penal.
La segunda amarilla que Herrera decidió no mostrar
La polémica continuó en el segundo tiempo.
A los 17 minutos, Elías Verón cometió una infracción sobre Adolfo Gaich. El jugador de Central ya estaba amonestado, por lo que la acción abrió un interrogante evidente: ¿correspondía la segunda amarilla y, por lo tanto, la expulsión?
Herrera decidió no mostrársela.
La reacción de Estudiantes fue inmediata. Desde el banco y dentro del campo reclamaron que Central debía quedarse con diez jugadores.
La situación tuvo además una consecuencia llamativa: Jorge Almirón decidió sacar inmediatamente a Verón del partido para evitar que recibiera una segunda amonestación.
Así, una acción que podía haber dejado a Central con diez futbolistas terminó sin expulsión.
En una final definida por detalles, tampoco fue un detalle menor.
La mano que el VAR no quiso revisar
Y todavía quedaba una polémica más.
Sobre el final, cuando Estudiantes buscaba desesperadamente el empate, Adolfo Gaich ganó de cabeza dentro del área y la pelota terminó impactando en el brazo de Ignacio Ovando.
Fue mano.
Los jugadores de Estudiantes reclamaron penal inmediatamente, pero Herrera dejó seguir.
Lo más llamativo fue que, pese a tratarse de una acción dentro del área y con la pelota impactando en el brazo del defensor de Central, el VAR no llamó al árbitro para que revisara la jugada.
La diferencia con la acción del primer tiempo volvió a generar indignación: en aquella oportunidad, Herrera fue convocado por Baliño y terminó modificando su decisión para sancionar un penal. En esta, ante una mano dentro del área, la jugada ni siquiera fue revisada en el monitor.
El Pincha siguió buscando, pero ya con el partido completamente condicionado.
Di María hizo la diferencia, pero el arbitraje también
Ángel Di María tuvo una actuación determinante para Rosario Central. Marcó un golazo de tiro libre para el 1-1 y después convirtió el penal que puso al Canalla 2-1 arriba.
En el cierre, Julián Fernández marcó el 3-1 definitivo cuando Estudiantes estaba completamente volcado en ataque.
Nadie puede quitarle a Central sus méritos futbolísticos.
Pero tampoco se puede analizar esta final como si las decisiones arbitrales hubieran sido circunstancias menores.
El penal sancionado por un contacto fuera del área puso a Central en ventaja. La segunda amarilla que no fue dejó al Canalla con once cuando Estudiantes reclamaba que debía jugar con diez. Y una mano dentro del área, sobre el final, no fue sancionada ni revisada por el VAR.
Tres episodios diferentes, pero todos con un denominador común: las decisiones terminaron favoreciendo a Rosario Central en momentos determinantes de la final.
No se puede saber qué habría ocurrido con otras decisiones arbitrales. El fútbol no permite reconstruir un partido con escenarios alternativos.
Pero sí se puede señalar lo que ocurrió: Estudiantes fue perjudicado por una serie de fallos que incidieron directamente en una final por un título.
Una final que terminó desbordada
La bronca terminó de explotar después del tercer gol de Central.
Hubo corridas, empujones, insultos y golpes entre futbolistas de ambos equipos, una situación que continuó incluso en la zona de vestuarios.
En medio de ese clima, Juan Sebastián Verón ingresó al campo de juego y fue directamente hacia Darío Herrera.
El presidente de Estudiantes protagonizó un fuerte cruce con el árbitro y, según registraron las transmisiones, le lanzó una frase cargada de ironía: “Toda tuya”.
La bronca también se trasladó a la premiación, donde los jugadores de Estudiantes reaccionaron con aplausos irónicos hacia la terna arbitral.
La copa quedó en Rosario.
Para Estudiantes quedó una derrota 3-1 y una sensación imposible de ignorar: la final estuvo marcada por un arbitraje que tomó decisiones determinantes en favor de Central y que dejó al Pincha reclamando por tres jugadas que pudieron cambiar el curso de la definición.
La Supercopa Internacional tiene nuevo campeón. Pero en La Plata, más que hablar del resultado, la discusión que queda abierta es otra: ¿cuánto influyeron los fallos de Herrera en el desenlace de la final?