Sociedad

Frío extremo y estufas: cómo evitar intoxicaciones con monóxido de carbono en casa

Frío extremo y estufas: cómo evitar intoxicaciones con monóxido de carbono en casa
Facundo Benitez
29 May, 2025

Las bajas temperaturas azotan gran parte del país y con ellas aparece un riesgo silencioso: el mal uso de calefactores que puede terminar en tragedia. Acá te contamos cómo protegerte.

Con la ola polar que se instaló en buena parte del territorio argentino, muchas familias buscan mantener el calor como pueden. Estufas, braseros, salamandras, hornallas abiertas: todo vale para ganarle al frío. Pero ojo, porque detrás del calorcito puede esconderse un enemigo invisible: el monóxido de carbono.

Este gas es uno de los principales responsables de muertes durante el invierno. Y lo más peligroso es que no lo ves, no lo sentís, ni sabés que está ahí… hasta que es tarde.

¿Qué es el monóxido de carbono y por qué es tan peligroso?

El monóxido de carbono (CO) se genera cuando un artefacto que funciona a gas, leña o carbón no quema bien el combustible. Esa “mala combustión” libera este gas tóxico, que al ser inodoro, incoloro e insípido se lo conoce como el asesino silencioso.

Una vez inhalado, el CO se mete en la sangre y bloquea el transporte de oxígeno a los órganos. En cuestión de minutos, puede provocar síntomas leves como dolor de cabeza o mareos, pero también puede causar desmayos, convulsiones y hasta la muerte.

¿Cuáles son los síntomas de intoxicación?

Estar atentos a los primeros signos puede ser clave. Si en casa hay estufas o calefacción prendida, y alguien empieza a sentir:

  • Mareos o confusión
  • Náuseas o vómitos
  • Dolor de cabeza
  • Mucho sueño sin razón
  • Falta de aire o desmayos

Apagá los artefactos de inmediato, abrí puertas y ventanas para ventilar y llamá al 107 o al número de emergencias local.

Claves para calefaccionar sin riesgos

Para no correr peligro y mantener tu casa calentita sin poner a nadie en riesgo, seguí estas recomendaciones:

Nunca duermas con estufas a gas prendidas, especialmente las que no tienen salida al exterior.
Ventilá los ambientes todos los días, aunque haga frío. Un ratito de aire cruzado puede salvar vidas.
Revisá que los artefactos estén en buen estado, con un gasista matriculado. No improvises.
Nada de braseros, hornallas o parrillas dentro de casa: no están hechos para calefaccionar.
Chequeá que la llama sea azul. Si ves una llama amarilla o anaranjada, hay mala combustión

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