Gimnasia
Gimnasia cayó ante Independiente y Chirola Romero dejó de ser el entrenador
El Lobo jugó un flojo partido y el técnico decidió dar un paso al costado. El equipo necesita un volantazo si quiere salvarse del descenso.
Por Tomás Torti.
Gimnasia cayó ante Independiente por 2 a 1 en el Bosque y tocó fondo: no demostró una idea de juego, en lo actitudinal dejó una deuda muy grande en el primer tiempo y su entrenador, Sebastián Romero, decidió dar un paso al costado.
Este encuentro ante el Rojo iba a ser una prueba para Chirola que no pudo pasar y se alejó luego de un ciclo en el que tuvo malos resultados pero, por sobre todas las cosas, un mal juego en general.
Esta tarde se vio un resumen de lo que fue el transcurso del 2023 del Tripero. El equipo salió sin ideas de juego y con varios jugadores que optaban por el juego dividido antes de asociarse con algún compañero, señal clara de que el partido era pesado desde lo anímico.

En una jugada donde falló en defensa, y luego de una serie de rebotes, Mauricio Isla abrió el marcador y encendió las alarmas en Gimnasia, que no logró reaccionar y su juego no fluía.
Pablo De Blasis era, por lejos, el único que intentaba construir las jugadas desde mitad de cancha, pero el equipo en los últimos metros se mostraba impreciso. Rodrigo Saravia era otro de los que insistía pero muchas veces no encontró la sociedad con sus compañeros.
Cristian Tarragona nunca estuvo cómodo en cancha y Eric Ramírez lograba generar algo de peligro pero nunca cerca del área. El esquema no le sentaba bien pero la generación de juego era su problema más grande.
Es por eso que en segundo tiempo ingresaron Lucas Castro y Luciano Gómez, la última incorporación del mercado de pases, que saltó a la cancha en lugar de Bautista Barros Schelotto, de muy flojo partido al igual que Rodrigo Gallo.
Castro le dio más posibilidades de juego a De Blasis y le permitió a Saravia, de correcto encuentro, soltarse más en ataque. El uruguayo fue de los puntos más altos pese a dejar su posición muchas veces para atacar y generar profundidad.

El Lobo mejoró con los cambios aunque seguía sin llegar al arco de Rodrigo Rey. La tenencia era toda del local y, en los últimos veinte minutos, tuvo algunas llegadas al arco pero no logró vencer la valla del Rojo: primero con un cabezazo de Castro, luego con un cabezazo de Saravia y posteriormente un remate de Ramírez.
Cuando el Lobo merecía el empate, llegó el tanto de Giménez a menos de cinco minutos del final que fue un golpe duro cuando el equipo venía en alza. Quedó tiempo para el descuento de Ramírez, con ayuda de Laso, y el partido culminó.
Las esperanzas del Lobo están puestas en el próximo entrenador, que deberá cambiar la mentalidad de un equipo que tiene jugadores con experiencia y jerarquía para salir adelante pero que, anímicamente, está en deuda. Ahora el club tendrá dos semanas (habrá fecha FIFA) para buscar un técnico y que éste trabaje a contrarreloj para salvarse del descenso.