Gimnasia

Gimnasia dio mucho más de lo que tenía y se impuso a las adversidades

Gimnasia dio mucho más de lo que tenía y se impuso a las adversidades
Leonel Sánchez Alpino
25 Oct, 2022

El Lobo cerró un muy buen 2022, con la clasificación a la Copa Sudamericana, que era el objetivo principal, y con una pelea del campeonato inesperada que dejó la vara muy alta. Y es lo que corresponde.

Por Tomás Torti.

Se cerró el 2022 y Gimnasia puede afirmar que su año fue excelente. Fue un año que comenzó con un equipo consolidado en la Copa de la Liga y que confirmó en el incio de la Liga Profesional, pero aparecieron las adversidades que, aunque muchas fueron durísimas, supo sobreponerse, en muchas ocasiones dando mucho más de lo que tiene.

El Lobo peleó en la Copa de la Liga pero no logró clasificar a cuartos de final por apenas un punto. El año comenzaba bien, más cuando en aquel momento el club le prestaba mucha atención a la tabla de promedios, algo que parece muy lejano pero que fue hace sólo algunos meses.

Comenzó la Liga Profesional. El objetivo era claro: devolver al club al plano internacional y, para eso, se veía con buenos ojos a la Copa Sudamericana, una copa donde clasficaban los equipos del puesto 5 al 10 de la tabla anual, donde el Lobo ya estaba bien posicionado.

Pero empezaron a llegar las adversidades, engendradas dentro del club, y que con el tiempo iban de mal en peor. Recibió un golpe durísimo con la lesión de Cristian Tarragona, que lo extrañó más que nunca ya que Franco Soldano no pudo darle la cuota goleadora que le brindaba Tarra al equipo.

El ex Boca convirtió un solo gol en todo el torneo mientras que el santafesino llegó a convertir dos goles en tres fechas y, en total, 11 tantos en 16 encuentros. Y esta falta de gol se vio reflejada sobre el final, ya que Huracán clasificó a la Libertadores sólo por tener dos tantos más que el Lobo.

Luego llegó la venta apresurada y desprolija de Johan Carbonero, su jugador más determinante y quien tenia mayor protagonismo en la mayoría de las jugadas de ataque.

El mercado de pases de mitad de torneo era importantísimo. Gimnasia debía susplantar a dos de sus jugadores más importantes, pero los refuerzos nunca llegaron por una inhibición inesperada pero creíble.

Plantel muy corto, con dos bajas sensibles, un banco de suplentes repleto de juveniles y de jugadores poco determinantes. Lo mejor estaba en el once titular. Gimnasia se apoyó en Rey, Morales, Aleman, Cardozo y Sosa para seguir con el objetivo, y sorprendió para bien.

Los juveniles dieron un salto necesario y varios quedararán en el plantel como una variante: Guillermo Enrique, Benjamín Domínguez, Alexis Steimbach, Alan Lescano y el último debut de Nacho Miramón, que dejó buenas impresiones.

Pipo Gorosito y su plantel dieron muchísimo más de lo que tenían y pelearon por el campeonato. Generaron una enorme ilusión en la que gente, que para esa altura se olvidó por completo del descenso y sintió que el club estaba en el lugar que le correspondía.

Pero llegó Gabriel Pellegrino y el autoboicot más grande que un dirigente podría hacerle a su club. Declaraciones vergonzozas y que restaron muchísimo y una confrontación con el plantel que decidió no concentrar (si era lo correcto es otro tema, pero al fuego no se le debe agregar más leña).

Siguieron las lesiones, que a esa altura dolieron muchísimo más. Germán Guiffrey, central títular y de gran dupla con Morales, Lautaro Chávez y Matías Miranda, jugadores de recambio que en oportunidades sumaron al plantel.

Hasta la fecha 19, el equipo estaba primero, con diez victorias, seis empates y tres derrotas. 21 goles a favor y 10 goles en contra. Desde allí, bajó hasta el noveno lugar con una victoria, dos empates y cinco derrotas. Cinco goles a favor y ocho en contra. El desgaste de un plantel que era muy corto y que se exigió de más pasó factura.

Arbitrajes muy polémicos, horarios y días inexplicables para jugar partidos determinantes, rendimientos muy bajos, jugadores agotados que pedían el recambio que no había y hasta una represión sin escalas a su gente. Todo fueron malas noticias en la segunda parte del año. Pero allí está Gimnasia, clasificado a la Copa Sudamericana y con su objetivo cumplido.

Casi sin querer se dio la oportunidad del campeonato, pero es difícil competirle a los equipos grandes y sus interminables planteles llenos de jeararquía (de los últimos diez torneos locales, nueve se los repartieron entre River y Boca), y la clasificación a la Libertadores, que por no meter un volantazo (por no poder, mejor dicho) en el equipo no logró obtener los resultados que buscó.

¿Cómo no valorar lo conseguido? El único equipo que no se reforzó logró ponerse a la par de otros que gastaron millones y que apuntaban a mucho más. Luego están Boca, River (los de siempre), Racing con el mejor tercer presupuesto, Argentinos con una idea de juego consolidada hace meses y Huracán, que hizo los méritos para estar en la Libertadores.

Y lo más importante: se formó una base para el año que viene que ahora la nueva dirigencia tendrá la responsabilidad y obligación de mantener su quiere conservar el presente futbolístico. Pipo Gorosito seguirá al mando hasta diciembre de 2023 y ese debe ser el puntapie inicial para lograr otra gran campaña como esta y darle al entrenador la materia prima que merece.

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