Gimnasia
Gimnasia lo ganaba y dominaba a River pero la jerarquía del Millonario fue más
El Lobo le propuso un partido intenso a la visita, logró abrir el marcador en el amanecer del partido y pudo haberse ido al vestuario con mayor ventaja. A los 75', el Millo encontró los espacios y la jerarquía individual lo salvó de una derrota.
Por Tomás Torti.
Gimnasia cayó tras cinco partidos invicto que le permitió tomar aire en la tabla anual pero, lejos de ser como derrotas del pasado, dejó un buen desempeño en el juego. Fue 1-2 ante River que desde el banco de suplentes y desde la jerarquía individual resolvió todos los problemas que le planteó el Tripero en cancha.
Es que el arranque del Lobo fue muy bueno en el partido. Planteó un orden defensivo muy compacto y aguerrido en mitad de cancha donde los delanteros eran los primeros defensores. River no encontró los espacios en el medio y forzaba ir hacia los costados donde era contenido por los defensores.
En ataque, el equipo de Leonardo Madelón estaba fino, tanto que de entrada pegó y consiguió el 1 a 0 de la mano de Cristian Tarragona y un buen pase previo de Pablo De Blasis, quien se convirtió en el dueño de la mitad de la cancha de Gimnasia.
De Blasis fue uno de los puntos altos del equipo junto con Rodrigo Saravia y Nicolás Colazo. Éstos últimos se destacaron en la defensa, donde el local mostraba otra cara con respecto a fechas anteriores.
Eric Ramírez probó desde lejos y Franco Armani despejó por arriba, Tarragona cabeceó y por falta de precisión no convirtió. El Lobo hacía méritos para volver a convertir. Recién a los 37' llegó la primera clara de River con un remate de media distancia de Rodrigo Aliendro.
El segundo tiempo comenzó igual ya que De Blasis remató con la zurda y Armani despejó de gran manera. Hasta la mitad del complemento, River entró en una etapa de nerviosismo y la imprecisión reinaba en su juego. El tiempo comenzaba a ser su rival y Gimnasia lo aprovechaba. Fue allí cuando Demichelis cambió el equipo.
Ingresaron Rondón, Colidio y Solari por Borja, Nacho Fernández (se fue muy aplaudido y ovacionado) y Aliendro. Jugadores que ocupan un lugar en el banco de suplentes pero que cambiaron la cara del equipo. El partido entró en una meseta. Gimnasia priorizó el orden defensivo y apostó a la contra. Pero fue allí cuando más descuidó la pelota.
Paulo Díaz, en primera parte y luego de una jugada con muchos rebotes, y Rondón, con un verdadero golazo, lograron dar vuelta el partido. Fue un duro golpe para el Tripero que no pudo contestar con intensidad. Abaldo probó a Armani, quien respondió, y fue la única chanche clara que tuvo el equipo hasta el final del partido.
Sólo hubo tiempo para la polémica cuando Enzo Díaz derribó a Abaldo en el área y todo el Bosque reclamó penal. Fue una jugada muy dudosa. Tanto que la llamada del VAR pudo haber intervenido pero no fue así.