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Infantino enfrenta una fuerte crisis en la FIFA tras retirar su plan para vender parte del Mundial
El presidente de la FIFA perdió respaldo luego de dar marcha atrás con un proyecto que buscaba incorporar inversión privada al torneo. Varias confederaciones cuestionan su liderazgo y crece la presión sobre su continuidad.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, atraviesa uno de los momentos más delicados desde que asumió al frente del organismo en 2016. La decisión de retirar su propuesta para vender una participación en los derechos comerciales de la Copa del Mundo desató una fuerte crisis interna y debilitó el respaldo político que mantenía dentro del fútbol internacional.
El proyecto contemplaba la creación de una nueva entidad comercial para captar unos 4.200 millones de dólares mediante inversión privada vinculada al Mundial. Sin embargo, tras varios días de tensiones con dirigentes y confederaciones, Infantino decidió dar marcha atrás y pidió disculpas por el impacto que generó la iniciativa.
A pesar de ese paso atrás, el conflicto continúa. Cinco federaciones europeas, entre ellas la de Inglaterra, ya retiraron oficialmente su apoyo a una eventual reelección del dirigente suizo-italiano en el Congreso de la FIFA previsto para marzo de 2027 en Marruecos. Dinamarca, por su parte, también confirmó que no respaldará su candidatura.
En contrapartida, las federaciones de Marruecos, Qatar, Kuwait, Líbano y Sri Lanka expresaron públicamente su apoyo a Infantino, quien aspira a continuar al frente de la FIFA hasta 2031.
Las críticas más fuertes llegaron desde las principales confederaciones. La UEFA y la CONCACAF aseguraron haber perdido la confianza en la conducción del presidente, mientras que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), históricamente cercana a Infantino, calificó como "totalmente inaceptable" la falta de consultas previas sobre el proyecto y reclamó una reforma institucional.
En ese contexto, el diario británico The Times informó que la UEFA, la CONCACAF y la AFC estarían analizando una estrategia conjunta para forzar la salida de Infantino. Según esa versión, incluso evaluarían paralizar el funcionamiento de la FIFA o impulsar competiciones propias si el dirigente se niega a dejar el cargo.
Hasta el momento, ni la FIFA, ni la CONCACAF ni la AFC realizaron comentarios sobre esa publicación. La UEFA, en tanto, evitó pronunciarse, aunque confirmó que solicitó formalmente la preservación de toda la documentación relacionada con el proyecto para evaluar posibles acciones legales.
Uno de los principales desafíos para Infantino será evitar la convocatoria a un Congreso Extraordinario, una instancia que podría activarse si al menos 43 de las 211 federaciones miembro presentan un pedido formal.
En paralelo, el presidente de la FIFA buscará recuperar el respaldo perdido antes del cierre de candidaturas para las próximas elecciones, previsto para el 18 de noviembre. Sus adversarios, por su parte, deberán consensuar un candidato capaz de reunir apoyo tanto entre las federaciones con mayor peso económico como entre aquellas que dependen de los recursos que distribuye el organismo.