Punto capital
Investigadores del Museo de La Plata identificaron dos nuevas especies de mamíferos fósiles
Javier Gelfo y Guillermo López, investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP, clasificaron dos pequeños mamíferos herbívoros que habitaron la Patagonia hace millones de años. Las nuevas especies fueron bautizadas Dianthusa unlapla y Leindacia unpasajubo, en homenaje a la UNLP y a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Investigadores del Museo de La Plata identificaron dos nuevas especies de mamíferos fósiles que habitaron la Patagonia durante el Cenozoico. Se trata de pequeños animales herbívoros, de un tamaño similar al de un conejo actual, que pertenecieron a linajes de ungulados nativos de América del Sur y que actualmente se encuentran completamente extintos.
El trabajo fue realizado por Javier Gelfo y Guillermo López, investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata y docentes de la cátedra de Paleontología de Vertebrados. Gelfo, además, se desempeña como Investigador Principal del CONICET.
Las nuevas especies fueron denominadas Dianthusa unlapla y Leindacia unpasajubo. Sus nombres específicos constituyen un homenaje a dos universidades públicas argentinas vinculadas con la conservación de los fósiles analizados: la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).
Dos especies que habitaron la Patagonia
Los animales estudiados pertenecen a diferentes grupos de ungulados nativos sudamericanos, un conjunto de mamíferos herbívoros que evolucionó durante el Cenozoico y cuyos linajes se extinguieron por completo.
Aunque ambos tenían un tamaño reducido, habitaron la Patagonia en momentos diferentes. Leindacia unpasajubo pertenecía al grupo de los Indaleciidae y vivió en lo que actualmente es la provincia de Chubut durante el Oligoceno tardío, hace aproximadamente entre 30 y 23 millones de años.
Por su parte, Dianthusa unlapla formaba parte de los Adianthidae y habitó la actual provincia de Santa Cruz durante el Mioceno temprano, hace unos 18,8 millones de años.
El hallazgo permite ampliar el conocimiento sobre la diversidad de estos mamíferos sudamericanos y aporta nuevos elementos para estudiar sus relaciones evolutivas, un aspecto que continúa siendo objeto de debate entre especialistas.
El homenaje a las universidades públicas
La elección de los nombres de las nuevas especies está directamente relacionada con las instituciones que funcionan como repositorios de los materiales científicos estudiados.
El término “unlapla” hace referencia a la Universidad Nacional de La Plata, mientras que “unpasajubo” corresponde a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Los investigadores señalaron que la elección también busca reconocer el papel de las universidades públicas, no aranceladas y laicas de la Argentina, y destacar su importancia en la conservación, investigación y producción de conocimiento científico.
De esta manera, los nombres no hacen referencia a los lugares donde fueron encontrados los fósiles, sino a las instituciones que conservan los materiales utilizados para realizar la descripción de las nuevas especies.
Fósiles que ya formaban parte de colecciones científicas
La identificación de los nuevos mamíferos no surgió de una campaña paleontológica reciente. Los investigadores analizaron fósiles que ya se encontraban depositados en colecciones científicas y que habían sido mencionados o estudiados previamente, aunque su identidad taxonómica y sus relaciones evolutivas todavía no estaban completamente resueltas.
Uno de los ejemplares corresponde a una mandíbula izquierda con una serie dental completa, hallada en Cabeza Blanca, Chubut. Estudios anteriores habían relacionado esta pieza de manera preliminar con los Indaleciidae.
El segundo fósil es un fragmento de mandíbula derecha que conserva dos molares y la punta de un tercero en proceso de erupción. El material fue encontrado en Cerro Centinela, Santa Cruz, y anteriormente había sido vinculado con los Adianthinae, aunque sin determinar que correspondiera a un género y una especie nuevos.
Cómo determinaron que eran nuevas especies
Para establecer la identidad de los fósiles, los investigadores realizaron un análisis detallado de la morfología de las mandíbulas y, especialmente, de las características de los dientes.
Los ejemplares fueron comparados con otros integrantes de los grupos Adianthidae e Indaleciidae, además de diferentes ungulados nativos relacionados desde el punto de vista evolutivo.
El estudio también incorporó tomografías computadas, que permitieron observar estructuras internas de los fósiles, entre ellas las raíces de los dientes y el canal mandibular.
A su vez, los científicos realizaron un análisis estadístico de las dimensiones dentales de 23 ejemplares correspondientes a 11 especies, tomando en cuenta medidas como la longitud y el ancho de las piezas dentales.
Las diferencias observadas en el tamaño y la forma de los dientes, junto con el análisis comparativo de las mandíbulas, permitieron establecer que los materiales correspondían a dos especies que no habían sido descriptas previamente.
El trabajo realizado desde el Museo de La Plata suma así nueva información sobre los mamíferos que habitaron la Patagonia durante millones de años y aporta elementos para reconstruir la evolución de los singulares linajes de ungulados nativos de América del Sur.