Punto capital
Investigan en Berisso una presunta red internacional de extorsión y difusión de videos íntimos
Una joven de 18 años denunció haber sido víctima de ciberacoso, amenazas y difusión ilegal de contenido privado a través de grupos de WhatsApp. La Justicia de La Plata investiga conexiones con números de México, República Dominicana y España.
Una grave denuncia por presunta extorsión digital y difusión ilegal de material íntimo sacude a Berisso y encendió las alarmas en la Justicia platense. La investigación comenzó tras la presentación realizada por una joven de 18 años que aseguró haber sido víctima de ciberacoso y amenazas vinculadas a la circulación de videos privados sin consentimiento.
La causa, caratulada inicialmente como “Averiguación de Ilícito”, quedó radicada en la Comisaría Segunda de Berisso y es investigada por la UFI N° 3 de La Plata.
Según consta en la denuncia, todo comenzó con una solicitud de amistad en Instagram enviada desde un perfil falso que tenía la imagen de un gato como foto principal. De acuerdo al relato de la víctima, tras rechazar el contacto, el usuario comenzó a hostigarla y le envió fragmentos de videos íntimos.
La joven reconoció rápidamente el contenido y aseguró que las grabaciones habían sido compartidas años atrás únicamente con una ex pareja.
La situación escaló minutos después, cuando la persona detrás del perfil modificó su identidad y aseguró ser una mujer que buscaba ayudarla. Bajo esa maniobra, logró obtener el número de WhatsApp de la denunciante.
A partir de allí comenzó una secuencia de mensajes provenientes desde líneas internacionales. Primero, según denunció la víctima, recibió contactos desde un número con prefijo de México (+52), donde supuestamente le informaban que su contenido estaba siendo difundido dentro de grupos de WhatsApp dedicados a compartir material sexual sin consentimiento.
La investigación tomó todavía mayor gravedad cuando, de acuerdo al relato incorporado en el expediente, el extorsionador envió una fotografía que correspondería a la denunciante cuando tenía 15 años.
Ese dato encendió una alerta aún más delicada para los investigadores, ya que el caso no solo podría encuadrarse en delitos vinculados a la llamada “pornovenganza” o extorsión digital, sino también en posibles delitos relacionados con la tenencia y difusión de imágenes de una menor de edad.
Tras bloquear el primer contacto, la joven aseguró haber recibido nuevos mensajes desde una línea con característica de República Dominicana (+1), lo que reforzó la hipótesis de una operatoria coordinada detrás del hostigamiento.
En paralelo, la denunciante intentó comunicarse con uno de los presuntos administradores de los grupos de difusión, quien utilizaría una línea argentina (+54). Allí exigió la eliminación inmediata del material y advirtió que realizaría una denuncia penal.
En las actuaciones también aparece mencionado otro supuesto administrador vinculado a una línea telefónica con prefijo de España (+34).
Ahora, la Justicia deberá avanzar sobre una investigación compleja que incluirá análisis de tráfico, rastreo de conexiones internacionales y peritajes informáticos sobre los archivos enviados.
Fuentes vinculadas a la causa indicaron que el trabajo de los especialistas en ciberdelito será clave para intentar identificar a los responsables mediante el análisis de metadatos, registros digitales y pedidos de información a las plataformas involucradas.
El caso volvió a poner en discusión la vulnerabilidad de la privacidad digital y el crecimiento de maniobras de extorsión online que utilizan redes sociales, aplicaciones de mensajería y estructuras internacionales para intimidar y difundir contenido privado.
En la región, investigadores y especialistas advierten desde hace tiempo sobre el aumento de denuncias vinculadas a delitos informáticos, especialmente aquellos relacionados con acoso digital, robo de contenido íntimo y amenazas mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería.