Punto capital
Tendencia en aumento: los jóvenes de La Plata dejan el Centro y eligen la periferia para formar una familia
El alto costo de las propiedades y los alquileres, sumado a la búsqueda de más espacio, verde y tranquilidad, impulsa a parejas jóvenes a mudarse hacia localidades como Los Hornos, San Carlos, Villa Elvira y Arana. El fenómeno también transforma el perfil del casco urbano.
El mapa residencial de La Plata atraviesa una transformación silenciosa. Cada vez más parejas jóvenes y familias que buscan iniciar una nueva etapa dejan atrás el casco urbano y miran hacia las localidades de la periferia.
La búsqueda de viviendas más amplias, espacios verdes y una vida con menor ritmo urbano se combina con un factor determinante: el precio de las propiedades y los alquileres en el Centro.
Según explicaron, localidades como Los Hornos, San Carlos y Villa Elvira registraron un crecimiento importante en los últimos años, favorecidas por la disponibilidad de terrenos más grandes y viviendas con patio a valores que pueden resultar más accesibles que en el casco.
El fenómeno también tiene una explicación generacional. Mientras el Centro continúa concentrando a estudiantes universitarios que alquilan monoambientes y departamentos pequeños por su cercanía con las facultades, y a adultos mayores o propietarios con mayor capacidad económica, los adultos jóvenes que comienzan a proyectar una familia empiezan a mirar hacia afuera.
La prioridad cambia: ya no se trata solamente de estar cerca de los lugares de estudio o trabajo, sino de conseguir una vivienda donde haya lugar para crecer.
"Las parejas jóvenes con hijos priorizan más metros cuadrados, tener espacio verde y alejarse del ruido y caos del centro", explicaron.
La elección de la periferia no responde solamente a una cuestión de calidad de vida. El precio de los inmuebles es otro de los factores que empuja a las familias fuera del Centro. Las casas amplias con parque y garaje son cada vez más escasas dentro del casco y, cuando aparecen, pueden alcanzar valores difíciles de afrontar para una pareja joven.
Algo similar ocurre con los alquileres. Según Agostinelli, los valores céntricos pueden superar los ingresos promedio de muchos jóvenes, mientras que los edificios antiguos suman costos de mantenimiento y expensas.
En ese contexto, un alquiler de entre $600.000 y $800.000 que en el Centro puede permitir acceder a un departamento pequeño puede representar, en determinadas zonas de la periferia, la posibilidad de acceder a una vivienda con más metros, patio o garaje.
En cuanto a la compra, dentro del área cercana a la circunvalación las propiedades con espacio verde y garaje pueden superar los US$100.000, mientras que en sectores más alejados todavía existen terrenos y alternativas por debajo de ese valor.
Las inmobiliarias, de todos modos, recomiendan prestar especial atención a la documentación y a las condiciones de las ofertas, particularmente en desarrollos y barrios cerrados.
El crecimiento residencial también modificó la vida cotidiana de estas localidades. El avance de nuevos barrios fue acompañado por la llegada de comercios, servicios y mejores alternativas de transporte. Lo que décadas atrás podía tener características semi rurales hoy presenta una dinámica mucho más urbana.
"Hoy tenés de todo", resumieron. Kioscos, supermercados, carnicerías y otros comercios permiten resolver buena parte de las necesidades cotidianas sin tener que trasladarse hasta el Centro.
También mejoró la conectividad. Existen recorridos de transporte que permiten incluso a estudiantes acercarse a las facultades desde distintos puntos de la periferia.
El crecimiento, sin embargo, no siempre estuvo acompañado por una infraestructura de servicios acorde. Uno de los principales inconvenientes para algunas familias es la falta de gas natural.
Durante el invierno la situación se vuelve particularmente complicada porque se debe recurrir a otras alternativas para calefaccionar la vivienda. La utilización de leña representa un gasto importante, mientras que los artefactos eléctricos también tienen un impacto significativo en la economía familiar.
El fenómeno plantea una transformación que va más allá del mercado inmobiliario. La Plata continúa teniendo al casco urbano como uno de sus principales centros de actividad, pero la periferia se consolida como una alternativa cada vez más atractiva para quienes buscan formar una familia.
Más metros cuadrados, patio, verde y tranquilidad aparecen como ventajas frente a los costos y las limitaciones del Centro. Al mismo tiempo, el crecimiento de las localidades genera nuevos desafíos: mejorar los servicios públicos, garantizar infraestructura y acompañar con transporte y equipamiento urbano el avance de los barrios.
Así, para una nueva generación de platenses, vivir lejos del Centro ya no necesariamente significa estar lejos de la ciudad. Para muchos, representa la posibilidad de construir allí el proyecto familiar que dentro del casco urbano resulta cada vez más difícil de sostener.