Estudiantes

Juan Colombo: el héroe "Pincha"

Juan Colombo: el héroe "Pincha"
Leonel Sánchez Alpino
02 Abr, 2026

Por Luciano Neder.

Es el domingo 3 de abril de 1983 y un Estudiantes alternativo, con “Cacho” Malbernat dirigiendo al primer equipo, está en Córdoba para enfrentar a Unión San Vicente, una de las sorpresas de aquel Torneo Nacional. El Pincha volvía a jugar la Copa Libertadores y Eduardo Manera se llevó a todos los titulares a Chile, ya que el martes 5 jugaría en el desierto de Calama ante Cobreloa. Los once de esa tarde fueron Islas; Malvárez, Moreno, Jeannoteguy, Craviotto; Hugo Teves, Astudillo, Custodio Mendes; Rezza, Rodríguez y Alberto Jesús Benítez. En el banco esperaban junto a él los apenas cinco jugadores más: Juan Carlos Benítez, Norberto Gómez, Gustavo Héctor Baudino y Luis Garro.

Faltaban poco más de cinco minutos cuando Óscar Malbernat lo hizo debutar esa tarde cordobesa, el tenso partido iba 3 a 2 a favor de Estudiantes y Juan Colombo ingresó en lugar de Ricardo Rezza con una sola indicación: “pegatele a Beltrán”. En una de sus pocas intervenciones, corrió cruzando la mitad de la cancha y estaba por pisar el área cuando le cometieron un foul de atrás, que devino en el tiro libre ejecutado por Hugo Teves para el 4-2 final.

Había pasado apenas un año y un día del desembarco argentino en las Islas Malvinas hasta su debut en primera división, y se le vinieron a la mente el trauma de vivir en carne propia la masacre de Monte Longdon y la angustia posterior que no lo dejaban dormir, la tristeza de haber perdido a su amigo “Oreja”: José Luis Del Hierro, quien estudiaba ingeniería aeronáutica, iba a viajar con su familia al mundial de España en junio del ‘82, pero fue alcanzado por la explosión de una bomba y su cuerpo desapareció hasta que terminó el invierno, siendo uno de los 649 caídos.

Juan Colombo homenajeado por su querido Estudiantes

Juan Gerónimo Colombo nació el 26 de diciembre de 1962 en la localidad de Roque Pérez, y había llegado a Estudiantes en Enero del ‘81 por recomendación de Humberto Zucarelli. Ya tenía realizado el servicio militar, pero se encontraba de baja jugando en la reserva del club y a punto de subir al primer equipo por pedido de Carlos Salvador Bilardo. Luego de un amistoso contra Brandsen, el plantel recibiría días libres de descanso antes de volver al trabajo y Colombo debía sumarse al primer equipo, pero no lo hizo. Había vuelto a su pueblo cuando escuchó por la radio que todos los que habían hecho la colimba debían presentarse para viajar a las Islas, y él lo hizo el 9 de abril. De madrugada, fue hacia la base de El Palomar y de ahí directamente a Río Gallegos. En apenas dos días estaba en Malvinas, junto al regimiento 7.

Poca y horrible comida, apenas dos mudas de ropa y ninguna frazada, fueron de las cosas más leves que le tocó vivir en su paso por las Islas. El 13 de junio la muerte llamó a su puerta: lo sorprendió un bombardeo de morteros, y su compañero el “Negro” Dandrea se le tiro encima, recibiendo las esquirlas por él, que al día de hoy todavía le dejaron marcas.

Juan volvió con catorce kilos menos de los que se había ido y junto a una hepatitis que postergo su recuperación, privandolo de entrenar al ritmo de sus compañeros por varios meses, pero no claudicó y Estudiantes lo abrazo y lo contuvo. En diciembre de ese año, luego de poder sumarse a la par de los entrenamientos, Bilardo y el Doctor Pablo Caffe decidieron que estaba apto para jugar, haciendo que firme su primer contrato durante la gestión del presidente Raúl Correbo.
“Dios me tenía reservado un lugar en un club maravilloso para volver a vivir y soñar con el fútbol. Aunque suene exagerado: el fútbol y Estudiantes de La Plata me devolvieron a la vida”, declaró en alguna ocasión para la página oficial del club.

Apenas jugó un puñado de partidos en el club, por varios desgarros mal curados pero grito campeón en el ‘83 e ingreso a la cancha en los festejos posteriores al duelo ante Independiente, antes de una grave lesión: enfrentando a Instituto en noviembre de 1984, sufrió las roturas conjuntas del cruzado anterior, meniscos y ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Ante una nueva dificultad, Estudiantes nuevamente lo abrazo y contuvo, y lo espero incluso cuando el entrenador del momento le comunicó que no iba a ser tenido en cuenta futbolísticamente y su contrato expiraba, un dirigente le dijo: “Primero te conseguís un club, después te vas.” Le renovaron el contrato hasta que encontrara destino, y tras hacerlo, jamás dejo a Estudiantes.

Su carrera continuaría en Ferro de General Pico, un breve paso por Independiente, hasta su retiro en una frustrada experiencia en el Logroñes de España, donde llego por Luis Islas, cuando los problemas en la rodilla le dijeron “basta”. Hoy trabaja en el ámbito inmobiliario y tiene una escuelita de fútbol en el Club Atlético Roque Pérez, donde enseña ad honorem, intentando transmitir los valores que recibió en Estudiantes, donde es socio honorario del club.

Comentarios