Política
Kicillof evita la pelea con La Cámpora y refuerza su armado político propio
Mientras persisten las tensiones dentro del peronismo, el gobernador bonaerense apuesta a fortalecer el Movimiento Derecho al Futuro y ampliar su estructura territorial sin profundizar la confrontación con el sector que responde a Cristina Kirchner.
En medio de una interna que sigue generando ruido dentro del peronismo bonaerense, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, eligió una estrategia de bajo perfil frente a las críticas y diferencias con La Cámpora. Lejos de profundizar el enfrentamiento, el mandatario concentra sus esfuerzos en consolidar el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político que impulsa como plataforma de construcción propia.
Según dirigentes cercanos al gobernador, la prioridad actual no pasa por escalar la disputa con el kirchnerismo duro, sino por ampliar la base de sustentación política del kicillofismo en distintos puntos del país. La apuesta está puesta en fortalecer vínculos con intendentes, sindicatos y referentes territoriales que permitan consolidar una estructura con proyección nacional.
La postura marca una diferencia respecto de meses anteriores, cuando algunos sectores cercanos al mandatario impulsaban una ruptura más marcada con el espacio liderado por Cristina Fernández de Kirchner. Hoy, la estrategia parece orientada a acumular volumen político propio sin romper los puentes de negociación dentro de Unión por la Patria.
En ese contexto, el MDF continúa expandiendo su presencia en distintas provincias y busca instalar la figura de Kicillof más allá de Buenos Aires. El objetivo es llegar fortalecido a las futuras discusiones electorales y posicionarse como una de las principales referencias del peronismo de cara a los próximos años.
Aunque las diferencias con La Cámpora siguen latentes, en el entorno del gobernador consideran que una confrontación abierta podría debilitar al espacio opositor frente al gobierno nacional. Por eso, la consigna actual parece ser otra: crecer, sumar apoyos y construir poder sin romper definitivamente con los sectores internos del movimiento.
Mientras tanto, la interna continúa abierta. Pero por ahora, Kicillof apuesta más a la construcción que a la confrontación, en una estrategia que busca fortalecer su liderazgo sin dinamitar la unidad del peronismo bonaerense.