Política
La CGT endurece su postura frente a la reforma laboral
La central obrera volvió a movilizarse contra el Gobierno nacional y anticipa una escalada gremial si avanza la reforma laboral. El conflicto ya impacta en universidades, transporte y sindicatos bonaerenses.
La tensión entre el Gobierno de Javier Milei y la CGT atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la gestión libertaria. En las últimas semanas, la central obrera profundizó su plan de lucha contra la reforma laboral impulsada por el oficialismo y advirtió que podría avanzar con nuevas medidas de fuerza si continúan los cambios que consideran “regresivos” para los trabajadores.
La discusión excede lo estrictamente sindical y ya comienza a sentirse en distintos sectores de la provincia de Buenos Aires. En La Plata, por ejemplo, el conflicto repercute directamente en universidades, transporte y organismos estatales, donde crecen las adhesiones a protestas y paros sectoriales.
Durante las últimas movilizaciones en Plaza de Mayo, la CGT apuntó contra el proyecto laboral del Gobierno y denunció que la iniciativa busca “precarizar” las condiciones de empleo. Además, la conducción sindical dejó abierta la posibilidad de avanzar con nuevas acciones judiciales y protestas callejeras.
El escenario se tensó aún más luego de distintos fallos judiciales que suspendieron parcialmente artículos de la reforma laboral y de la decisión de la Corte Suprema de rechazar recursos presentados por el Gobierno nacional para acelerar la validación de la norma.
Mientras tanto, los gremios universitarios, estatales y del transporte comenzaron a alinearse detrás de una estrategia común de resistencia. La situación ya tiene consecuencias concretas: en la UNLP se confirmaron nuevas semanas de paro docente y no docente, mientras otros sindicatos analizan profundizar medidas en junio.
En el mundo gremial creen que el conflicto recién comienza. La CGT busca recuperar protagonismo en la calle y convertir la reforma laboral en el principal eje de confrontación política con la Casa Rosada. En paralelo, el Gobierno sostiene que los cambios son necesarios para modernizar el mercado laboral y fomentar nuevas contrataciones.
La disputa promete seguir escalando y la provincia de Buenos Aires aparece como uno de los principales escenarios de esa pelea.