Política
La crisis economica se profundiza: la mitad del país se percibe clase baja
Un informe nacional revela un deterioro sostenido en los ingresos, con dificultades crecientes para llegar a fin de mes y una marcada desconfianza sobre la situación económica.
Un relevamiento nacional volvió a poner en evidencia el impacto del contexto económico en la vida cotidiana: más de la mitad de los argentinos se autopercibe como parte de la clase baja y una amplia mayoría asegura que su salario no logra acompañar el ritmo de la inflación.
El dato surge del Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix, correspondiente a junio de 2026, que muestra un escenario de malestar consolidado y sin señales de mejora en el corto plazo.
Ingresos que no alcanzan y llegan cada vez menos lejos
Según el estudio, el 86,1% de los encuestados afirma que su ingreso pierde frente a la inflación, un indicador que se mantiene en niveles altos desde hace al menos cuatro meses. Lejos de interpretarse como estabilidad positiva, la persistencia del dato refleja una situación que se volvió estructural.
En paralelo, el informe señala que el 61% de las personas llega con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 de cada mes, mientras que apenas un 13% logra cubrir todos sus gastos y ahorrar.
La percepción de clase, en línea con la realidad económica
El trabajo también analiza cómo se perciben los argentinos dentro de la estructura social. El 50,2% se identifica como clase baja, frente a un 10,5% que se ubica en la clase alta, mientras que el resto se considera clase media.
Lejos de ser solo una percepción subjetiva, el informe sostiene que estos datos coinciden con la experiencia concreta de los ingresos. A medida que desciende el nivel socioeconómico, aumentan las dificultades para sostener el mes: entre quienes se consideran de clase baja, el 86,1% se queda sin dinero antes del día 20.
Desconfianza en los datos y pesimismo hacia adelante
Otro de los ejes del relevamiento es la percepción sobre la inflación. El 68,8% considera que los índices oficiales no reflejan lo que ocurre en su economía diaria, un nivel de desconfianza que se incrementa en los sectores más afectados.
En cuanto a las expectativas, más de la mitad de los encuestados (55,1%) cree que la situación económica empeorará, mientras que solo un 24% considera que el peor momento ya quedó atrás.
Pese al escenario económico adverso, el informe detecta una leve baja en la desaprobación del gobierno nacional, que pasó del 61,2% en mayo al 56,6% en junio. La aprobación, en tanto, subió levemente al 33,2%.
El estudio sugiere que esta estabilidad podría estar vinculada a una “naturalización” del ajuste, en un contexto donde el deterioro económico dejó de percibirse como un hecho excepcional.
Un malestar extendido sin liderazgo claro
En términos políticos, el relevamiento muestra un desgaste generalizado en la dirigencia, con la mayoría de las figuras evaluadas con imagen negativa. En ese escenario, solo una dirigente presenta balance positivo, en un contexto donde no aparece una alternativa consolidada que capitalice el descontento social.
El informe concluye que, mientras la economía cotidiana no muestre mejoras concretas en los ingresos, el malestar seguirá siendo un factor central en la dinámica social y política del país.