Punto capital
La deuda también golpea a La Plata: casi 74 mil personas están en mora y crece el crédito para llegar a fin de mes
Más de 365 mil platenses tienen algún tipo de deuda registrada y 73.788 ya se encuentran en situación de mora. El fenómeno ocurre mientras, a nivel nacional, crece el uso del crédito para afrontar gastos cotidianos. En la ciudad, los mayores niveles de incumplimiento aparecen entre los jóvenes y en determinados tipos de entidades financieras.
La deuda de los hogares dejó de estar asociada exclusivamente a la compra de un electrodoméstico, un vehículo o algún consumo extraordinario. Para una parte de las familias argentinas, el crédito se convirtió en una herramienta para afrontar gastos habituales y llegar a fin de mes. Ese fenómeno, que suele analizarse a partir de los grandes números de la economía nacional, también tiene una expresión concreta en La Plata.
Los últimos datos disponibles del Mapa de la Deuda, elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad junto con la Fundación Friedrich Ebert a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central, muestran que en junio de 2026 había 365.369 personas con algún tipo de deuda registrada en el partido de La Plata. De ese universo, 73.788 se encontraban en situación de mora, lo que significa que aproximadamente una de cada cinco personas endeudadas presentaba atrasos en sus obligaciones.
El volumen económico también permite dimensionar el fenómeno. La deuda total registrada en la ciudad alcanzaba aproximadamente $1,65 billones, mientras que unos $256.760 millones correspondían a obligaciones en situación de mora. La tasa de mora sobre el monto total adeudado era del 15,61%, un porcentaje inferior al promedio de la provincia de Buenos Aires, aunque aplicado sobre una cantidad muy significativa de personas y dinero.
El crédito como forma de llegar a fin de mes
El dato local adquiere otra dimensión cuando se lo cruza con los relevamientos realizados a nivel nacional. Un estudio reciente de Zentrix Consultora mostró que seis de cada diez argentinos tomaron algún tipo de deuda o crédito durante los seis meses previos a la encuesta. Entre quienes se endeudaron, una proporción importante señaló que lo hizo para afrontar alimentos, salud, tarifas y servicios, es decir, gastos vinculados con las necesidades habituales de los hogares.
Según ese relevamiento, el 55,6% de quienes tomaron deuda lo hizo para alimentos y salud, mientras que otro 20,4% recurrió al crédito para pagar tarifas y servicios. Los resultados corresponden a una encuesta nacional y no pueden trasladarse directamente a La Plata, pero permiten poner en contexto el cambio en el destino del financiamiento: una parte del crédito ya no se utiliza solamente para adelantar una compra, sino también para cubrir gastos que forman parte del presupuesto mensual.
El fenómeno tampoco es completamente nuevo. Un informe elaborado anteriormente por organismos nacionales y la CEPAL había encontrado que una proporción importante de los hogares argentinos que recurrían al crédito lo hacía para afrontar gastos vinculados con alimentación y medicamentos. Lo que aparece en los relevamientos más recientes es una continuidad de esa conducta en un escenario de mayor expansión del crédito y creciente preocupación por la capacidad de pago de las familias.
La Plata: quiénes tienen más dificultades para pagar
Los datos del Mapa de la Deuda permiten además observar que el problema no se distribuye de la misma manera entre todos los grupos de edad. En La Plata, la morosidad alcanza sus niveles más elevados entre los deudores jóvenes: entre las personas de hasta 25 años con algún tipo de financiamiento registrado, la tasa de mora llega al 33,8%, mientras que el porcentaje disminuye entre los grupos de mayor edad.
También existen diferencias según el tipo de entidad que otorgó el financiamiento. Los registros muestran mayores niveles de incumplimiento en determinados segmentos no bancarios, entre ellos las fintech, mutuales y cooperativas de crédito, mientras que las entidades bancarias tradicionales presentan niveles inferiores. Esto resulta relevante porque buena parte del acceso al financiamiento de los sectores con menores ingresos y de los más jóvenes se canaliza actualmente a través de plataformas y empresas que ofrecen préstamos y otros instrumentos de crédito de manera digital.
La situación tampoco es exclusiva de La Plata. En distritos cercanos como Berisso y Ensenada, las tasas de mora registradas son todavía superiores a la de la capital bonaerense, lo que permite observar que el endeudamiento familiar forma parte de una problemática que atraviesa al conjunto de la Región Capital.
Más crédito y más dificultades para devolverlo
Los datos del Banco Central muestran otra de las particularidades del escenario actual: el crédito continúa creciendo al mismo tiempo que aumenta la preocupación por la capacidad de las familias para afrontar sus obligaciones. En junio de 2026, el crédito total al sector privado en pesos registró un crecimiento real respecto del mes anterior y también en términos interanuales, mientras que la morosidad de las financiaciones a las familias dentro del sistema financiero regulado se ubicó en el 12,8%.
Las cifras del Mapa de la Deuda utilizan un universo más amplio y, por esa razón, registran una tasa de mora diferente. Para junio de 2026, ese indicador alcanzó el 17,5% a nivel nacional, incluyendo distintas modalidades y proveedores de financiamiento. La diferencia entre ambos porcentajes responde a que las mediciones no abarcan exactamente el mismo universo, por lo que no deben interpretarse como cifras contradictorias, sino como indicadores construidos con metodologías diferentes.
Lo que sí muestran en conjunto es una tensión significativa: el acceso al crédito se amplió, pero también aumentaron las dificultades para devolver parte de ese financiamiento. En el caso de La Plata, esa situación se traduce en casi 74 mil personas que ya registran algún grado de mora.
El problema detrás del número
El endeudamiento familiar no puede analizarse de manera aislada respecto de los ingresos. En el Gran La Plata, que incluye a La Plata, Berisso y Ensenada, la pobreza alcanzó al 31,5% de las personas durante el segundo semestre de 2025, según los datos del INDEC. La indigencia, en tanto, llegó al 9% durante ese mismo período.
Estos datos corresponden a un período anterior al registro de morosidad de junio de 2026 y no permiten establecer una relación matemática entre pobreza y endeudamiento. Sí ayudan, sin embargo, a describir el contexto económico en el que una parte de los hogares de la región debe administrar sus ingresos y sus obligaciones.
Cuando los ingresos alcanzan para cubrir los gastos habituales, una tarjeta de crédito o un préstamo pueden funcionar como instrumentos para distribuir en el tiempo una compra determinada. El escenario cambia cuando el financiamiento empieza a utilizarse de manera recurrente para comprar alimentos, pagar medicamentos, cubrir servicios o afrontar otros gastos esenciales. En ese caso, la deuda puede convertirse en una forma de trasladar hacia los meses siguientes una parte de los gastos que el ingreso corriente no consiguió cubrir.
Salarios contenidos y crédito sin freno: la otra cara del modelo económico
El crecimiento del endeudamiento familiar también puede leerse en relación con dos características de la política económica implementada durante el gobierno de Javier Milei: la búsqueda de una fuerte moderación de los salarios y la expansión de un mercado de crédito que, especialmente fuera de la banca tradicional, alcanza tasas de interés muy elevadas.
Durante 2025 y 2026, el Gobierno avanzó en una política de ajuste sobre la dinámica de las negociaciones salariales. Los acuerdos de la administración pública nacional, por ejemplo, incluyeron incrementos mensuales de entre 1,1% y 1,3% durante buena parte de 2025, mientras que en 2026 continuaron registrándose aumentos escalonados de magnitud reducida en distintos sectores.
Ese freno a los ingresos convive con un costo del crédito que puede ser muy elevado. El propio Banco Central informó que, en febrero de 2026, los proveedores no financieros de crédito —un universo que incluye a las fintech— tenían alrededor de 12,1 millones de personas financiadas, mientras que la cartera del sector acumulaba una irregularidad del 26,9%, 9,7 puntos porcentuales más que seis meses antes. En el caso de los préstamos personales otorgados por estos proveedores, la irregularidad llegaba al 34,1%.
La situación resulta todavía más significativa cuando se observa el costo de ese financiamiento. En febrero de 2026, el BCRA registró tasas nominales anuales de alrededor del 144% para préstamos personales otorgados por proveedores no financieros, mientras que en las entidades financieras no bancarias las tasas para préstamos personales y tarjetas también se mantenían en niveles elevados. En otras palabras, para una familia que necesita crédito para cubrir un gasto corriente, el mecanismo que permite atravesar el mes puede convertirse rápidamente en una obligación mucho más difícil de cancelar.
El Gobierno sostiene que la expansión del crédito forma parte de la normalización del sistema financiero y de una mayor inclusión financiera. El propio BCRA señala que durante 2026 continuará desarrollando herramientas para facilitar el cobro de cuotas de préstamos a las familias y ampliar la utilización de instrumentos financieros. Sin embargo, los datos sobre irregularidad muestran que el problema no pasa solamente por tener acceso al crédito, sino también por las condiciones en las que ese crédito se obtiene y por la capacidad real de los hogares para devolverlo.
Ese contraste permite volver a La Plata. Mientras 365.369 personas tienen algún tipo de financiamiento registrado en la ciudad y 73.788 se encuentran en mora, el escenario nacional muestra un mercado crediticio cada vez más extendido, con una participación creciente de fintech y otros proveedores no bancarios. Entre los jóvenes platenses, además, la tasa de mora llega al 33,8%, un dato que adquiere especial relevancia en un contexto donde el acceso digital al crédito se volvió mucho más sencillo.
La discusión, entonces, no pasa solamente por si una familia puede conseguir un préstamo cuando lo necesita. También involucra qué sucede cuando el salario tiene poco margen para crecer, los gastos cotidianos siguen presionando sobre el presupuesto y la única salida disponible para cubrir la diferencia es asumir una deuda a tasas que pueden superar ampliamente la capacidad de repago del hogar.
En ese punto aparece una de las principales tensiones del modelo económico actual: el Estado busca contener la dinámica salarial para "consolidar la estabilidad de precios", mientras el sistema financiero amplía las posibilidades de endeudamiento de los hogares. Para una familia que no consigue aumentar sus ingresos al ritmo de sus necesidades, el resultado puede ser que aquello que antes se resolvía con el salario termine resolviéndose con crédito y que, unos meses después, ese mismo crédito se transforme en mora.
Una deuda que también se siente en La Plata
Detrás de los números existen hogares que deberán destinar parte de sus ingresos futuros a cancelar obligaciones asumidas previamente. El problema adquiere una dimensión diferente cuando la deuda no se origina en una compra extraordinaria, sino en la necesidad de sostener gastos cotidianos.
Los datos nacionales sobre el destino del crédito no permiten afirmar que las casi 74 mil personas morosas de La Plata se hayan endeudado específicamente para comprar alimentos, pagar medicamentos o afrontar tarifas. Esa información no está discriminada de esa manera en los registros locales. Lo que sí puede hacerse es poner ambos fenómenos en diálogo: mientras las encuestas nacionales muestran un crecimiento del endeudamiento destinado a necesidades básicas, los registros de la ciudad muestran una cantidad considerable de personas que ya tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones.
Por eso, detrás de la discusión sobre cuánto deben los platenses aparece una pregunta todavía más profunda: ¿qué proporción del crédito que toman las familias se utiliza para consumir y qué proporción funciona, en realidad, como un complemento de ingresos que no alcanzan?
La respuesta a esa pregunta será clave para entender la evolución de la economía de los hogares en La Plata. Porque una economía puede mostrar más crédito, pero si al mismo tiempo crece la cantidad de familias que necesitan ese crédito para sostener sus gastos cotidianos y aumenta la mora, el dato también revela una presión concreta sobre el bolsillo.
En la capital bonaerense, esa presión ya tiene números: 73.788 personas en mora y más de $256 mil millones en deuda atrasada. Detrás de esas cifras hay una realidad que excede las estadísticas financieras y vuelve a poner en el centro una cuestión mucho más cotidiana: cuánto cuesta llegar a fin de mes y qué ocurre cuando el ingreso deja de alcanzar.