Crónicas del mundo
La encantadora ciudad de Alicante: anclaje en el Mediterráneo
Por Silvia Franchi.
La luminosa ciudad de Alicante es un sitio turístico relevante, ya que es elegida por miles de personas que desean pasar sus vacaciones mirando y disfrutando el mar en una ciudad encantadora. Aunque, además de bellas playas, tiene otros atractivos muy interesantes. Alicante es una ciudad y un municipio, capital de la provincia homónima, que también se denomina Alacant en dialecto valenciano.
Se trata de una ciudad portuaria con 340.000 habitantes estables y muchos más que la visitan. Cuenta con el quinto aeropuerto español en número de pasajeros, y llegan al menos dos cruceros diarios con otros miles de turistas. En los meses de verano puede estar atestada de gente, pero en las temporadas de otoño y primavera es muy apacible, más descomprimida y más económica.
Las hogueras de San Juan

Las hogueras o fogatas de San Juan (Fogueres de Sant Joan) se celebran a finales de junio de cada año, y han sido declaradas de Interés Turístico Internacional, así como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Es una fiesta de gran importancia tanto para los locales que se esmeran en crear los muñecos que habrán de quemarse, como para los visitantes que disfrutarán de este evento cuando se enciendan las chispas de fuego. Hay desfiles, conciertos de música, comidas y entretenimientos teñidos de alegría, que convierten el evento en festejos de varios días.

Debajo se puede apreciar un afiche histórico antiguo en el que se anuncian las grandes fiestas populares denominadas verbenas, con bandas de música, competencias deportivas, tracas que son explosiones de petardos, fuegos artificiales, etc.

El Museu de Fogueres

El fenómeno curioso que ocurre con la quema de muñecos, es que algunos de ellos realizados en cartón-madera serán indultados, es decir que se salvarán del fuego, debido a que se trata de verdaderas obras de arte que son seleccionadas para ser expuestas después en el Museu de Fogueres, un sitio imperdible que encabeza la lista de las visitas por su originalidad. Se aconseja dedicarle un tiempo generoso porque las obras son muy bellas, especialmente para los niños y también para los adultos que tienen un niño en su espíritu.

Las temáticas son muy diversas y están envueltas de ternura y de significados. A los muñecos y figuras se los denomina “Ninots” en dialecto valenciano. Originalmente fue una fiesta de campesinos que celebraban el día más largo del año para la recolección de las cosechas y la noche más corta para la destrucción de los males, que es la que transcurre entre el 20 y el 21 de junio. La quema de Ninots eran figuras a las que se las criticaba por ser políticos indeseables o comerciantes indecentes. Y así comenzó la tradición, que también se celebra en Valencia con el nombre de Fallas.
A continuación se presentan obras premiadas en distintos años de celebración. Esta obra muestra la pareja que concibe un niño, una obra grande y de calidad artística expresiva.

La siguiente muestra a un hombre anciano ciego rodeado de niños y animales que le dan amparo y alegría, es decir que son obras que transmiten un mensaje social.
No pueden faltar los duendes, junto con animales selváticos, perritos, enanos y niños que disfrutan de la llegada de Papá Noel.

Alicante tuvo un periodo de invasión musulmana y la figura de Aladino está representada por figuras árabes que rememoran mitos de esa cultura. De hecho Alicante fue bautizada Alacant por los musulmanes.

Se rinde un homenaje a Gabriel Miró Ferrer, un escritor sobresaliente de estas tierras, que también fue periodista tanto en Alicante como en Barcelona y Madrid, desarrollando una vasta obra cultural y literaria.

Hay obras de gran tamaño como la de la pareja alicantina que monta un hermoso caballo blanco, con sandalias típicas de la región que rememoran las que usaban los romanos, que también habitaron esta región en tiempos remotos.

Hay ruinas romanas que pueden visitarse en las que se ven los antecedentes arqueológicos de esta región, así como el Museo Arqueológico MARQ en pleno centro.
Un recorrido por la ciudad de Alicante
Alicante es una ciudad con una arquitectura bella y cuidada y por sus calles se respira calidad de vida, no hay inseguridad y la gente pasea relajada y apacible a todas horas del día, con vistas privilegiadas al Mar Mediterráneo y su lujoso puerto, con yates y embarcaciones de gran porte.
En la ciudad hay varias fuentes que ofrecen sensación de frescura como la de la Puerta del Mar, que da la bienvenida al Paseo de la Explanada de España.

Siguiendo el camino de la costa se encuentra la Explanada de España, famosa por sus palmerales y el piso realizado en mosaicos que representan las olas del mar, rodeada de pequeños puestos que venden bebidas, souvenirs, curiosidades, etc. y del otro lado se erigen hoteles imponentes y buenos restaurantes.



Al atardecer se ofrecen espectáculos musicales en un pequeño auditorio ubicado en la Explanada, llamado Auditorio de la Concha por su forma de caparazón de molusco.

El Castillo de Santa Bárbara
Por la avenida costera, nos dirigimos al Castillo de Santa Bárbara ubicado en el monte Benacantil, una mole rocosa de 167 metros de altitud lindante con el mar, lo que le confería antiguamente un enorme valor estratégico a la ciudad, razón por la cual estuvieron los romanos, los visigodos, los musulmanes y finalmente los cristianos. Desde lo alto del castillo se divisa toda la bahía de Alicante y sus alrededores terrestres. Hacia un costado de la colina hay roca y en ella se observa una formación que parece un rostro de perfil, es el del Moro, un emblema del Castillo.
Se pueden apreciar las playas de arena suave y palmeras, como la de Postiguet, así como una rambla de paseo rodeada de verde.

Se divisa el Castillo de Santa Bárbara, uno de los íconos de Alicante por su historia y por la posibilidad de acceder a excelentes vistas panorámicas que lo hacen un sitio muy visitado, que data del Siglo IX durante la dominación musulmana. Luego Alfonso X el Sabio tomó el Castillo, y así comenzó su transformación en Fuerte.
Se puede subir por la parte trasera en continuo ascenso o bien cómodamente por un ascensor que se encuentra en el camino costero. Se abona entrada y realmente vale la pena, aunque hay que tener paciencia para poder subir porque siempre hay mucha gente en la cola. Está bien organizado el ascenso para visitar el fuerte y evitar el amontonamiento. Atravesando un túnel de 200 mts de longitud se llega a los ascensores que van por dentro de la montaña de 142 mts de altura. Al llegar se encontrará una torreta, vestigios antiguos de la fortaleza con basamentos de los siglos XI al XIII.

En el Castillo ocurrieron muchos eventos, revueltas, fusilamientos con gran cantidad de mártires, aun durante la guerra civil española.

El predio contaba con tres recintos bien diferenciados, la Torre del Homenaje, una sala que fue hospital, el salón del rey Felipe II y el Patio de Armas.

El predio es muy amplio y siempre en camino ascendente, hasta llegar a la parte más alta, desde donde se aprecian las mejores vistas.

Hay un restaurant muy grande para quien desee almorzar en el lugar, por cierto que los platos no son nada económicos, aunque siempre tiene numerosos comensales.

Luego se baja nuevamente a la ciudad para apreciar su barrio antiguo y sus iglesias importantes, de estilo neoclásico y barroco.
El barrio antiguo y las iglesias
Muy cerca del Castillo y descendiendo por calles angostas se puede apreciar la antigua arquitectura de los barrios alicantinos, así como sus iglesias, la Basílica de Santa María y la Con-Catedral de San Nicolás.

En la Basílica Santa María, que data del Siglo XIV, se estaba celebrando una boda al mediodía y se permitía ingresar a la misma aunque no se formara parte de la celebración.

En el altar se ven los novios y la celebración de la boda.

Bajando escaleras dado que Alicante es una ciudad que tiene subidas y bajadas porque está erigida sobre colinas, se llega a la Con-Catedral de San Nicolás que tiene una fachada interesante y muy antigua.

Destaca una bóveda con relieves resaltados en láminas de oro muy bella, que enaltece el monumento, con columnas salomónicas a los costados de San Nicolás.

Perdiéndonos por las calles se pueden apreciar algunos edificios antiguos de gran belleza, con sus balcones abiertos y cerrados de arquitectura elegante.

El Mercado Central

En ninguna ciudad española falta un Mercado Central que rebosa de oferta alimenticia fresca, en la que abundan los pescados y el cordero para cocinar estofados y cazuelas.

No puede faltar el jamón ibérico en bellota, los chorizos envasados al vacío que se pueden llevar en el equipaje y otros presentados en latas.


La puerta posterior del Mercado es también muy elegante y da a la plaza 25 de Mayo, un lugar para tomar un café de media mañana o almorzar comidas ligeras.

La Plaza 25 de Mayo despierta curiosidad, considerando que es la fecha de la Revolución de Mayo argentina. Pero no es así, la fecha está ligada a un evento fatídico en el que murieron 300 personas en 1938, fecha en la que Alicante sufrió un bombardeo de la aviación italiana fascista. La Plaza se erige en memoria de las victimas civiles inocentes.
Alicante fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial y otros eventos belicosos durante la Guerra Civil Española, por lo que se construyeron refugios antiaéreos en distintos puntos de la ciudad y dos de ellos pueden visitarse.

Alicante cuenta con varios Museos, uno de ellos es el de Arte Contemporáneo (MACA) con entrada gratuita, que ofrece obras de pintores locales que reflejan la vida sacrificada de los pescadores, la angustia de las familias cuando no regresaban, los naufragios y las penurias de la pobreza. También se exhiben muebles y elementos decorativos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. En la Planta Baja hay obra moderna.
Se puede visitar también el Museo de Biodiversidad indicado para niños y adultos, el del Juguete y el MUBAG.
Nos despedimos de Alicante saludando la escultura del Adivinador, realizada por Ripollés, y a la que le falta la parte superior que ha sido destruida por vandalismo o por alguna razón desconocida.
