Gimnasia

El Diego y Gimnasia: una historia de amor

El Diego y Gimnasia: una historia de amor
Luciano Neder
22 Jun, 2026

El astro del fútbol mundial, logró entablar un vínculo con el Tripero, que va de mucho tiempo antes que el reciente paso como director técnico.

Por Nicolás Bulacio.

La relación entre Diego Armando Maradona y Gimnasia, no comenzó cuando le tocó asumir la conducción técnica del primer equipo, allá por septiembre de 2019, sino que fue casi cuatro décadas atrás, cuando nuestro país se encontraba en plena guerra por las Islas Malvinas contra los ingleses.

Fue el 25 de mayo de 1982, cuando nuestros soldados se jugaban la vida en cruentos combates, la selección nacional estaba por iniciar su viaje a España, para disputar la Copa del Mundo, y defender el título de campeón.

Previo al vuelo que los llevaría al viejo continente, el combinado albiceleste realizó un partido a beneficio de nuestros combatientes, en el Estadio Juan Carmelo Zerillo.

Aquel día, que coincidió con nuestra fecha patria, el conjunto dirigido por César Luis Menotti, se hizo presente en el Bosque, ante una multitud que clamaba por los pibes de Malvinas, y también por los campeones mundiales.

El encuentro se jugó con dos equipos denominados Argentina A y Argentina B, y contó con la presencia de Maradona, quien recién estaba dando sus primeros pasos en el fútbol europeo.

Aquella tarde de otoño, el público gimnasista y todo argentino que se acercó a colaborar por nuestro reclamo histórico, vivieron una jornada cargada de emoción, patriotismo y pasión futbolera.

Sin embargo, apenas dos años después, los destinos del Lobo y del Diez se volvieron a cruzar, nuevamente en el estadio Mens Sana. Fue el 21 de julio de 1984, cuando Gimnasia se encontraba disputando el campeonato de la Primera B. La presencia del Diego fue casual, aunque quizás no tanto.

Ocurrió por invitación del entonces vicepresidente de la institución, Carlos Alfredo Altuve, quien por cuestiones de agenda directiva, se encontraba reunido en el cancha de Argentinos Juniors, al mismo momento en que Maradona estaba presente en el predio que hoy lleva su nombre.

Lito, como lo apodaban a Altuve, se acercó, lo saludó, y decidió invitarlo al siguiente encuentro a disputarse por la fecha 25 de la segunda categoría.

Sin dudarlo, y automáticamente, el genio del fútbol aceptó, y en aquel encuentro salió al campo de juego, desde donde el Club le hizo un reconocimiento, con un público que no paraba de ovacionarlo, para luego presenciar el partido desde la tribuna.

Creer o reventar, pero el Tripero, no venía haciendo una buena campaña en su quinta temporada consecutiva jugando en el ascenso, y aquel día, todo cambió.

Gimnasia venció a Tigre por 2 a 1, y luego de esa victoria, comenzó una racha positiva de triunfos que lo metió en el reducido de la competencia, para luego vencer a Racing en la final y lograr el ascenso a la máxima categoría.

Años más tarde, el 9 de junio de 1997, cuando Pelusa se encaminaba a su retiro definitivo como futbolista, apareció de sorpresa en la cancha del Lobo.

Aquel día, se realizó un amistoso entre Gimnasia y Estudiantes a beneficio de la Cruz Roja. Si bien, el Diego jugó para ambos equipos, y se ganó el reconocimiento de ambas parcialidades, fue otro momento histórico en que el destino lo volvió a unir con el Estadio del Bosque.

En el año 2011, cuando el Mens Sana, luego de varias malas campañas, se estaba yendo al descenso, el astro mundial visitó el Juan Carmelo Zerillo, para despedir a uno de sus futbolistas más queridos, Guillermo Barros Schelotto.

Pero un día, llegó el año 2019, cuando el destino los unió para siempre. Fue convocado para, nuevamente, sacar al Tripero de la zona baja de los promedios, y el Diez aceptó, provocando una revolución en la ciudad de La Plata, que quedó plasmada el día que hizo su presentación como director técnico, con un Bosque repleto, cantando, alentando y llorando de alegría por el más grande de todos los tiempos.

Pelusa vivió con el Lobo la última etapa de su vida, decidió volver a nuestro país, eligió la camiseta azul y blanca, y fue ovacionado en todas las canchas del fútbol argentino que le tocó pisar.

Dieguito volvió a la tierra que lo vió nacer, que lo hizo feliz, y tras su paso a la inmortalidad, Gimnasia y Maradona, quedaron unidos para toda la eternidad.

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