Punto capital
La otra La Plata: las industrias más sorprendentes que funcionan en la ciudad
Una planta de frío que todavía es un proyecto, una fábrica que transforma verduras en alimentos deshidratados, un laboratorio que produce vacunas para aves y hasta un centro que trabaja con antivenenos. La Plata tiene una estructura industrial mucho más diversa de lo que suele suponerse.
Cuando se habla de la producción de La Plata, la primera imagen suele estar asociada al cinturón hortícola, a los comercios o a los servicios. Pero detrás de esa postal existe otra ciudad: una que fabrica medicamentos, procesa alimentos, desarrolla productos biológicos y produce insumos para distintas actividades.
La segunda Encuesta de Industrias Manufactureras de La Plata, realizada por la Municipalidad junto con la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, relevó 111 establecimientos y detectó más de 110 variedades de productos fabricados en el partido.
El dato abre una pregunta bastante más curiosa: ¿qué se fabrica realmente en La Plata?
Y la respuesta incluye algunas industrias que probablemente muchos platenses no sepan que existen.
Una planta de frío que potenciaría la producción local
El disparador de esta historia es, justamente, una industria que todavía está en los planos.
La Municipalidad proyecta instalar una planta de conservación y frío dentro del predio del Aeropuerto de La Plata, como parte del plan maestro para reactivar la terminal aérea.
La propuesta apunta a resolver uno de los problemas del cinturón frutihortícola: la falta de infraestructura suficiente para conservar parte de la producción una vez cosechada.
Según datos difundidos por la Secretaría de Producción local, el cordón genera unas 96.000 toneladas anuales de flores, frutas y hortalizas. Dentro de ese volumen, unas 85.000 toneladas corresponden a tomates y otras hortalizas y, de acuerdo con la estimación oficial citada por la secretaria Mercedes La Gioiosa, alrededor del 12,5% se pierde anualmente por falta de conservación y frío: más de 10.000 toneladas.
La planta demandaría una inversión privada estimada de entre 4 y 8 millones de dólares.
Pero hay un dato importante: por ahora es un proyecto. No hay una fecha definida para el comienzo de las obras.
La iniciativa forma parte de un plan más amplio para convertir al aeropuerto en un nodo logístico y productivo, con una zona industrial destinada también a agregar valor a la producción regional.
Es decir: una de las industrias más llamativas que podrían aparecer en La Plata todavía no funciona. Pero el proyecto muestra hacia dónde se busca llevar una parte de la producción local.
De tres toneladas de verduras a 150.000 raciones
Mientras esa planta espera convertirse en realidad, en otro punto de la ciudad ya funciona una producción bastante particular.
En el corazón del cordón frutihortícola platense está la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS), de la Universidad Nacional de La Plata.
Allí las verduras frescas atraviesan un proceso industrial de deshidratación que permite prolongar su conservación y facilitar su distribución sin necesidad de refrigeración.
La planta tiene capacidad para procesar hasta tres toneladas de verduras frescas por día y producir hasta 150.000 raciones diarias.
Entre los alimentos elaborados aparecen guisos de arroz y vegetales, lentejas y vegetales, arvejas y vegetales, macedonia y distintas preparaciones deshidratadas. En 2026, además, la UNLP incorporó una sopa crema de vegetales y hongos.
La producción tiene un destino social: la Universidad informó que sus alimentos deshidratados llegan a unos 70 comedores a los que concurren más de 10.000 personas.
La materia prima proviene tanto de la Estación Experimental de la UNLP como de productores del cinturón frutihortícola platense.
En otras palabras, en La Plata existe una cadena que puede empezar en una quinta, continuar en una planta industrial y terminar en un alimento que puede almacenarse y distribuirse durante más tiempo.
Vacunas para gallinas y pollos hechas en Lisandro Olmos
Hay otra producción todavía más inesperada.
En Lisandro Olmos funciona Platalab, una empresa fundada en 1999 especializada en la fabricación de productos veterinarios y, particularmente, de vacunas para aves de corral.
La propia empresa informa que desarrolla una amplia línea de vacunas destinadas a productores aviares nacionales e internacionales y que cuenta con certificación de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP).
Su catálogo incluye vacunas contra enfermedades como Newcastle, bronquitis infecciosa, coriza, salmonelosis aviar, pasteurelosis y coccidiosis, entre otras.
La planta está ubicada en calle 195 y 85, dentro del sector productivo del sudoeste platense.
Es una industria bastante específica: en una ciudad conocida por sus facultades, sus diagonales y su producción hortícola, también se fabrican productos biológicos destinados específicamente a proteger la sanidad de gallinas ponedoras, reproductoras y pollos.
Medicamentos que salen de una planta platense
La industria farmacéutica tampoco es algo ajeno a La Plata.
Laboratorios Bagó tiene una de sus dos plantas farmacéuticas argentinas en la ciudad. Allí se elaboran distintas formas de especialidades medicinales: comprimidos, comprimidos recubiertos, granulados, polvos, cápsulas rígidas, líquidos, semisólidos e inyectables.
La compañía inauguró en 2019 una nueva Unidad de Producción de Inyectables en su planta farmacéutica platense.
Y en 2025 sumó allí un Centro Bioanalítico aprobado por ANMAT para realizar estudios vinculados al desarrollo de medicamentos y a la bioequivalencia.
La planta, por lo tanto, no se limita al simple envasado de medicamentos: forma parte de una estructura que combina producción farmacéutica, control y desarrollo.
La propia empresa informa además que sus productos llegan a más de 50 países.
Donde se producen antivenenos
Hay un caso todavía más singular y que probablemente sea uno de los más llamativos de toda la lista.
En La Plata funciona el Instituto Nacional de Producción de Biológicos (INPB), dependiente de la ANLIS-Malbrán.
El organismo desarrolla y fabrica productos biológicos de interés para la salud pública, entre ellos vacunas, inmunoterápicos, reactivos y antivenenos.
Su estructura incluye incluso un Serpentario y Aracnario y áreas específicas dedicadas a la producción de sueros terapéuticos, toxinas, toxoides, antígenos y antisueros.
La información oficial señala que el instituto produce antivenenos contra distintos animales ponzoñosos. Su catálogo incluye antivenenos para mordeduras de yarará, cascabel y coral, además de productos contra venenos de arañas y escorpiones.
El dato más sorprendente es que el Boletín Epidemiológico Nacional informó en 2025 que el INPB era el único productor público o privado de todos los antivenenos destinados al tratamiento de accidentes por animales ponzoñosos de importancia médica en Argentina.
Es decir: hay producción de antivenenos en La Plata que forma parte de una cadena sanitaria de alcance nacional.
Una ciudad donde la universidad también produce
Los casos anteriores tienen algo en común: muestran que la frontera entre ciencia, tecnología e industria en La Plata es bastante más difusa de lo que parece.
La UNLP no solamente forma profesionales e investigadores. También tiene infraestructura productiva.
Además de la Planta PAIS, la Universidad viene desarrollando proyectos para ampliar su capacidad de producción de medicamentos de interés social. La Unidad de Producción de Medicamentos de la Facultad de Ciencias Exactas trabaja en el desarrollo de medicamentos en formas farmacéuticas sólidas para su posterior transferencia a escala industrial.
Ese vínculo entre conocimiento y producción también aparece en la última encuesta industrial.
Según los resultados difundidos del relevamiento municipal y de la Facultad de Ciencias Económicas, el porcentaje de industrias que incorpora actividades relacionadas con la economía del conocimiento —entre ellas software, producción audiovisual, biotecnología, nanotecnología o ingeniería genética— pasó del 40,8% al 57,3% entre la primera y la segunda edición de la encuesta.
Una industria que no siempre se ve
Estos ejemplos no representan por sí solos a toda la industria platense.
De hecho, la encuesta municipal muestra un universo mucho más amplio, que incluye alimentos, medicamentos, productos químicos, plásticos, productos metálicos, maquinaria, equipamiento e insumos para la construcción.
Pero sirven para entender algo que muchas veces queda fuera de la conversación cotidiana sobre la ciudad.
La Plata no solamente consume: también produce.
Y algunas de las cosas que produce son bastante menos conocidas que sus diagonales.
Desde una planta que transforma verduras del cinturón hortícola en alimentos deshidratados hasta un laboratorio que fabrica vacunas para aves. Desde medicamentos elaborados a escala industrial hasta antivenenos destinados a tratar mordeduras y picaduras.
Y ahora, además, aparece sobre la mesa un nuevo proyecto: una planta de frío que podría convertirse en otro eslabón de esa cadena productiva.
Quizás la pregunta no sea solamente qué industria tiene La Plata. Quizás sea cuánta industria platense todavía no conocemos.