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La Plata lidera una investigación para desarrollar probióticos autóctonos para perros y gatos

La Plata lidera una investigación para desarrollar probióticos autóctonos para perros y gatos
Luciano Neder
22 Ago, 2026

Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP trabajan junto a una empresa argentina en el aislamiento y caracterización de bacterias de origen canino que podrían utilizarse en alimentos funcionales para mascotas. El objetivo es obtener cepas adaptadas a los animales, capaces de resistir los procesos industriales y contribuir al equilibrio de su microbiota intestinal.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) avanza en un proyecto que busca aportar innovación a la industria nacional de alimentos para mascotas: el desarrollo de probióticos autóctonos de origen canino con potencial aplicación en alimentos balanceados, snacks y suplementos para perros y gatos.

La investigación es llevada adelante por científicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de Alimentos (CIDCA), dependiente de la UNLP y el CONICET, en conjunto con la empresa ABIOTEC SA.

El proyecto está encabezado por las investigadoras Marina Golowczyc y Jessica Minnaard, junto a los estudiantes Gonzalo Guaraglia y Manuel Arebalo.

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden contribuir al equilibrio de la microbiota y favorecer diferentes aspectos de la salud.

En perros y gatos, su utilización despertó un creciente interés debido al papel que cumple la microbiota intestinal en procesos vinculados con la digestión, la respuesta inmunológica y el bienestar general.

Entre los microorganismos estudiados aparecen principalmente bacterias ácido lácticas, como Lactobacillus y Bifidobacterium, además de levaduras y algunas especies del género Bacillus.

El desafío para la industria no pasa únicamente por encontrar microorganismos potencialmente beneficiosos, sino también por conseguir que sobrevivan a las distintas etapas de elaboración y almacenamiento de los alimentos.

Los procesos de extrusión, por ejemplo, pueden involucrar temperaturas elevadas capaces de reducir la viabilidad de los probióticos. Por eso, los investigadores analizan alternativas como la microencapsulación, la incorporación posterior al procesamiento y la deshidratación mediante secado por aspersión o liofilización.

“Este enfoque busca seleccionar microorganismos mejor adaptados al hospedador, con mayor capacidad de colonización y potencial efecto beneficioso”, explicó Marina Golowczyc.

La investigadora destacó además el potencial estratégico del desarrollo local: “El desarrollo de estos probióticos locales representa una oportunidad estratégica tanto para la salud animal como para la innovación en la industria de alimentos para mascotas en Argentina”.

La investigación comienza con la obtención de muestras fecales de animales sanos. Las muestras son trasladadas refrigeradas al laboratorio, donde se cultivan en medios especialmente desarrollados para favorecer la selección de bacterias ácido lácticas.

Las placas son incubadas a 37 °C y en condiciones de anaerobiosis, buscando reproducir condiciones favorables para microorganismos habituales de la microbiota intestinal.

Luego se seleccionan colonias que presentan características compatibles con bacterias ácido lácticas. Cada una es replicada sucesivamente hasta conseguir un cultivo puro, compuesto por un único microorganismo.

Una vez aisladas, las bacterias son identificadas mediante técnicas moleculares y sometidas a distintas pruebas.

Los científicos buscan determinar, entre otras características, si las cepas pueden sobrevivir al tránsito por el tracto gastrointestinal, adherirse al epitelio intestinal y ejercer un efecto antagonista frente a microorganismos potencialmente patógenos.

Encontrar una bacteria con potencial probiótico es apenas el primer paso. Para que pueda convertirse en un producto comercial debe demostrar que puede soportar las condiciones a las que será sometida durante su producción y almacenamiento.

Por eso, las cepas seleccionadas son evaluadas frente a procesos de conservación y deshidratación, particularmente mediante secado por aspersión.

Esta tecnología permite obtener microorganismos deshidratados que pueden mantenerse estables y posteriormente incorporarse a los alimentos balanceados.

La estrategia busca minimizar la exposición de las bacterias a condiciones adversas y, al mismo tiempo, facilitar una dosificación precisa al momento de suministrarlas a las mascotas.

La literatura científica disponible señala que determinados probióticos pueden contribuir a mejorar la calidad de las heces, favorecer la absorción de nutrientes, estimular determinados mecanismos del sistema inmunológico y limitar la presencia de microorganismos potencialmente perjudiciales en el intestino.

También se investigaron posibles aplicaciones en situaciones específicas, como algunos trastornos gastrointestinales, el sobrepeso y determinadas enfermedades crónicas en gatos.

Sin embargo, los investigadores remarcan que no todos los probióticos producen los mismos efectos. La eficacia depende de factores como la cepa utilizada, la dosis administrada, su capacidad para sobrevivir durante la elaboración del producto y su resistencia al tránsito gastrointestinal.

Por eso, el trabajo que se desarrolla desde La Plata apunta a avanzar desde el aislamiento de microorganismos presentes naturalmente en animales sanos hacia la identificación de aquellos que realmente puedan convertirse en herramientas útiles para la nutrición animal.

El proyecto combina así investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación productiva, con la mirada puesta en generar probióticos de origen local y adaptados específicamente a perros y gatos, un campo que continúa creciendo dentro de la industria de alimentos para mascotas.

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