Punto capital
La UCALP analiza cómo la inteligencia artificial está transformando la enseñanza universitaria
Un proyecto de investigación de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica de La Plata busca estudiar qué cambia en la educación superior con la llegada de herramientas como ChatGPT, Gemini y Copilot. El eje no está puesto solamente en la tecnología, sino en una pregunta más profunda: qué significa formar a una persona en la universidad.
La irrupción de la inteligencia artificial generativa en las aulas universitarias abrió una serie de interrogantes que hasta hace pocos años parecían lejanos. ¿Qué se evalúa cuando un estudiante puede resolver una consigna en segundos con una herramienta de IA? ¿Qué significa ser autor de un trabajo? ¿Cuál es el lugar del docente cuando el acceso a la información es prácticamente inmediato?
Esas preguntas forman parte del proyecto de investigación “De la Paideia a la Inteligencia Artificial: mutaciones de la enseñanza universitaria en la era digital”, que se desarrolla en la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica de La Plata (UCALP).
La iniciativa es dirigida por el Dr. José Andrés Bonetti, director de la Licenciatura en Historia, y codirigida por la Lic. María Angélica Navarro, secretaria académica de la Facultad de Humanidades y docente del área de Tecnología Educativa. También participan el Dr. Raúl Oller, exdecano de Humanidades y actual docente de Educación Física; el Lic. José Piñeiro, docente de las facultades de Derecho y Ciencias Políticas y de Psicología; y los estudiantes de Psicología Maximiliano Zorn, Beatriz Vieytes y Francisco Mundaca.
El punto de partida de la investigación puede resultar llamativo: en lugar de comenzar por ChatGPT o las nuevas herramientas digitales, el equipo decidió recuperar el concepto de Paideia, asociado en la tradición clásica con la educación y la formación integral del ser humano.
La intención no es contraponer una supuesta universidad tradicional, considerada mejor, con otra dominada por la tecnología. El objetivo es reconstruir históricamente las distintas formas de entender la educación, el conocimiento y la universidad para comprender mejor las transformaciones actuales.
Desde esa perspectiva, la inteligencia artificial no aparece sobre un sistema educativo inmóvil. La universidad ya venía atravesando cambios vinculados con los estudiantes, las tecnologías, las profesiones y las nuevas formas de acceder y producir conocimiento.
La IA generativa, sin embargo, aceleró varios de esos procesos. Durante décadas, responder una consigna implicaba buscar información, leerla, seleccionarla, comprenderla y elaborar una respuesta propia. Hoy una herramienta de inteligencia artificial puede resumir un texto, comparar autores, elaborar argumentos o producir un ensayo en cuestión de segundos.
Pero para los investigadores existe una diferencia central: tener una respuesta no significa necesariamente haber aprendido.
La transformación también obliga a revisar el papel de los profesores. Si el acceso a la información deja de ser una de las principales dificultades, la tarea docente puede desplazarse hacia otras capacidades: enseñar a formular preguntas, contrastar fuentes, establecer relaciones, detectar errores, argumentar y tomar decisiones.
La evaluación es otro de los puntos que quedan bajo discusión. Un trabajo escrito correctamente y presentado de manera impecable ya no permite, por sí solo, determinar cuánto aprendió un estudiante ni qué parte del proceso de elaboración realizó por sus propios medios.
Por eso, una de las cuestiones que atraviesa el proyecto es la necesidad de recuperar el proceso de aprendizaje, además del resultado final.
La investigación se encuentra todavía en desarrollo y sus integrantes remarcan que el objetivo no es cerrar respuestas sino construir categorías para comprender el fenómeno.
Durante la primera etapa se trabajó con bibliografía especializada y documentos internacionales vinculados con inteligencia artificial, ética, gobernanza y transformación educativa.
Entre los conceptos que orientan el análisis aparecen Paideia, formación integral, inteligencia artificial, ética, gobernanza, dignidad humana, transformación digital y universidad.
Uno de los primeros aspectos identificados es que la IA no puede ser considerada únicamente como una innovación tecnológica.
Su incorporación a la educación superior también plantea interrogantes sobre la formación de los docentes, las capacidades críticas de los estudiantes, la inclusión, las desigualdades de acceso, los sesgos de los sistemas, la transparencia y la necesidad de mantener supervisión humana.
La pregunta, entonces, cambia de eje: ya no se trata solamente de saber qué puede hacer la inteligencia artificial en la universidad, sino de definir qué quiere hacer la universidad con la inteligencia artificial.
El equipo comenzó a identificar algunas transformaciones que atraviesan la educación superior: el pasaje del docente transmisor al docente mediador; el estudiante como productor y no solamente receptor de contenidos; el acceso concentrado al conocimiento frente a la disponibilidad inmediata de información; y la necesidad de pasar de evaluar exclusivamente el producto a observar también el proceso.
También aparece una nueva discusión sobre la autoría.Las producciones académicas pueden incorporar diferentes niveles de asistencia tecnológica, lo que obliga a revisar conceptos que durante mucho tiempo parecían relativamente claros.
Sin embargo, desde la investigación advierten que no alcanza con dividir la historia entre un “antes” y un “después” de la inteligencia artificial.La pregunta que comienza a cobrar fuerza es otra: ¿hacia dónde quiere ir la universidad?
El proyecto de la Facultad de Humanidades de la UCALP continuará ahora con una etapa destinada a profundizar el análisis y escuchar las experiencias de los distintos actores vinculados con la educación universitaria.
El desafío será determinar qué cambió con la llegada de la IA, qué permanece, qué podría perderse y qué elementos de la formación universitaria vale la pena recuperar.La discusión excede, de este modo, a ChatGPT, los algoritmos y las herramientas que aparezcan en los próximos años.
La universidad atravesó numerosas transformaciones a lo largo de su historia y probablemente vuelva a hacerlo. Pero detrás de la revolución tecnológica permanece una pregunta mucho más antigua: ¿Qué significa formar a una persona en la universidad?