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La UNLP impulsa la producción de tomates en La Plata con innovadoras técnicas agrícolas

La UNLP impulsa la producción de tomates en La Plata con innovadoras técnicas agrícolas
Facundo Benitez
19 Mar, 2025

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) continúa a la vanguardia en la investigación agrícola con avances que buscan mejorar tanto la calidad como la cantidad de la producción de tomate en la región.

Investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, bajo la dirección de las doctoras Susana Martínez y Mariana Garbi, han implementado nuevas técnicas basadas en el uso de reguladores del crecimiento, en particular las hormonas vegetales, para optimizar los cultivos de tomate platense.

Innovación en el cultivo: auxinas para un mejor rendimiento

El trabajo realizado por los científicos de la UNLP se centra en la aplicación de ácido β-naftoxiacético, conocido como Tomatosa, una fitohormona que ha demostrado ser clave en la mejora del cuajado de los frutos. La aplicación controlada de esta hormona permite aumentar el rendimiento y la calidad de los tomates, acelerando su maduración y mejorando su tamaño y pigmentación. Este tratamiento es especialmente útil en las condiciones del cinturón hortícola platense, donde las temperaturas extremas pueden afectar negativamente la calidad de los frutos.

En colaboración con el INTA de diferentes regiones de Argentina, los investigadores realizaron ensayos que mostraron que, en la zona platense, las mejores dosis para obtener tomates más grandes y firmes fueron de 2,5 y 5 cm³/litro. Sin embargo, el uso de dosis excesivas provocó la aparición de frutos ahuecados, lo que afectó la calidad comercial de la producción.

Tomates más grandes y saludables: un impulso para la economía regional

Uno de los aspectos más destacados de este trabajo es su impacto en la economía local. El incremento en la producción de tomates, logrado mediante estas innovaciones, ha permitido que la UNLP aporte materia prima a la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS). En los últimos tres años, la planta ha procesado más de 5.000 kilos de tomate, que se han utilizado en la producción de alimentos destinados a comedores sociales de la región. Esta iniciativa no solo beneficia a los más necesitados, sino que también fomenta la economía circular, cerrando el ciclo de producción e industrialización de las hortalizas locales.

Las doctoras Martínez y Garbi, al frente del proyecto, subrayan la importancia de este tipo de investigaciones, que no solo buscan mejorar los cultivos, sino también dar valor agregado a la producción hortícola de la región, incentivando la industrialización local y la creación de empleo genuino. Este modelo, que combina la investigación académica con el desarrollo social y económico, podría ser un modelo a seguir para otras áreas productivas del país.

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