Política
Los alimentos volvieron a subir en enero y complican cualquier intento de bajar la inflación
En la segunda semana del mes los precios de la comida treparon casi 1%, con aumentos fuertes en verduras, aceites y carnes. El arranque del año ya muestra tensión en la canasta básica y preocupación por el impacto en los hogares.
El primer tramo del año confirma algo que los supermercados ya adelantaban desde la góndola: los alimentos no aflojan. Según un relevamiento privado, la segunda semana de enero volvió a mostrar subas significativas en productos esenciales, lo que vuelve a poner presión sobre la inflación y sobre el bolsillo de las familias.
En apenas siete días, los alimentos aumentaron 0,8% y dejaron un arrastre cercano al 2,5% en el último mes medido. Este movimiento no es menor: los alimentos son el componente más sensible del índice de precios y marcan, en buena medida, cómo llega la inflación a la mesa.
De acuerdo al informe de la consultora EcoGo, la dinámica de enero se mantiene inestable y el mes podría cerrar con un incremento de alrededor del 2,3%, con los alimentos corriendo por encima del promedio.
Verduras y aceites, los que más subieron
El rubro que más impactó fue el de verduras, que saltó más de un 5% semanal, con aumentos generalizados. En algunos productos las subas llegaron al 7%, mientras que la papa volvió a encarecerse más del 3%, afectando preparaciones básicas y consumo cotidiano.
Los aceites y grasas también mostraron una variación alta, en torno al 3,7%, con casos de incrementos de aceites mezcla que alcanzaron el 7% semanal. Es un sector clave porque incide en prácticamente toda la cocina diaria.

Las carnes siguen presionando
Las carnes tuvieron una suba más moderada, de alrededor del 0,5%, pero sostienen una tendencia alcista que arrastran desde el año pasado. La carne vacuna volvió a subir, mientras que el pescado mostró aumentos algo mayores. Hubo alivio parcial en pollo y algunos fiambres, pero no alcanzó para compensar.
Qué pasa con la canasta básica
El panorama preocupa porque se suma a un diciembre que cerró con incrementos duros. La canasta básica total aumentó 4,1% y la alimentaria, que define indigencia, también tuvo el mismo salto. Con esos números, una familia tipo necesitó más de $589.000 para no ser indigente y más de $1.308.000 para no ser pobre.

Un enero que no arranca liviano
Los precios muestran mayor dispersión, más productos con aumentos y ajustes que, aunque no son explosivos, se acumulan semana a semana. Con ingresos que vienen perdiendo terreno, el impacto se siente en el supermercado y en cada compra diaria.
Todo indica que enero no será un mes de respiro para la inflación y que la comida volverá a ser uno de los factores centrales de tensión económica para los hogares argentinos. Si esta tendencia no cambia, el arranque del año será cuesta arriba para millones de familias.