Punto capital
Maria Adriana Casajus y el ejercicio de la Memoria Activa
Hay eventos que rompen la continuidad del tiempo, que crean un pasaje entre dos realidades que a primera vista parecen no tener comunicación. Uno de esos momentos se vivió este lunes 22 de septiembre en La Plata, cuando se llevó a cabo un nuevo homenaje en el marco del programa "Mujeres: Somos Revolución”, impulsado por la Subsecretaría de Derechos Humanos y la Secretaría de Mujeres y Diversidad de la Municipalidad.
La idea es sencilla, pero potente, recorrer la vida de mujeres platenses que transitaron la ciudad en los años ‘70, y reponer su compromiso social, político y su trayectoria militante, para homenajearlas como protagonistas de la historia reciente, sin embargo, logra algo aún más potente, traerlas al presente y hacerlas dialogar con él.
Hoy, con una importante convocatoria se homenajeó a Maria Adriana Casajus (antes fue el turno de Catalina Ginder, Juana María Armelín e Ines Ortega de Fossati). El acto tuvo lugar en la sede de Atulp y participaron la Secretaria de mujeres y diversidad, Silvina Perugino; el Subsecretario de Derechos Humanos, Leonardo Fossati; su par por la provincia Matias Moreno, representantes gremiales, familiares y amigos.
María Adriana Casajus, fue una joven estudiante de Historia en la Facultad de Humanidades de la UNLP y trabajadora en la biblioteca de la Facultad de Ciencias Exactas. Su vida, como la de tantos otros y otras en los años oscuros de la última dictadura cívico-militar, fue atravesada por la violencia del Estado. En 1977, tras la desaparición forzada de su compañero Alberto González Villar, Adriana también fue secuestrada y desaparecida.
“La historia de María Adriana Casajus no es solo una historia del pasado, es una bandera que se levanta en el presente, un llamado a la construcción de una sociedad más justa y una invitación a no olvidar, expresó Mariano Lozano, “esta memoria es central en este contexto, nos sigue hablando del presente”, añadó.
“Hemos recorrido un camino, probar los crímenes ante la justicia, crímenes que aún siguen cometiendo por eso son de lesa humanidad y lesionan a la sociedad toda. No son opiniones. Los desaparecidos nos duelen hoy, como una presencia permanente”, agregó Leonardo Fossati. “Hace años enfrentamos un ataque sistemático a lo colectivo, se busca que las luchas sean individuales y eso pone en peligro la democracia, la memoria es inseparable de las luchas por una sociedad mas justa, libre y soberana, trazando un presente continuo”.

“Este reconocimiento se inscribe dentro de una política pública que busca mantener viva la memoria histórica desde una perspectiva de género. El programa 'Mujeres: Somos Revolución' propone un diálogo intergeneracional, haciendo foco en las trayectorias personales, políticas y militantes de aquellas que resistieron desde diferentes ámbitos”, resaltó Silvina Perugino. Matias Moreno agregó que “en estos homenajes se traza una línea directa con el presente, hoy cuando atacan nuestros derechos aparece la sociedad a recordar que construimos como pueblo un consenso: la justicia social, la memoria, la universidad pública, intrinsecamente ligada al modelo de una patria independiente y justa, como una institución con vínculos con su comunidad”.
Hubo muchos testimonios, entre los que hay que destacar el de Ana González Villar, hija de Adriana, entre todos ellos se reconstruyó la historia de María Adriana Casajus, una historia que no es del pasado: es una bandera que se levanta en el presente, un llamado a la construcción de una sociedad más justa y una invitación a no olvidar.