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Más de la mitad de los hijos de trabajadores informales no accede a una alimentación adecuada

Más de la mitad de los hijos de trabajadores informales no accede a una alimentación adecuada
Facundo Benitez
25 Jul, 2025

La inseguridad alimentaria infantil alcanzó niveles récord tras más de un año de gobierno de Javier Milei. La informalidad laboral y el ajuste explican buena parte del drama social que atraviesa a la infancia argentina.

Según datos recientes, el 51% de los niños, niñas y adolescentes que viven en hogares con empleo informal sufre inseguridad alimentaria, lo que significa que no acceden regularmente a una dieta adecuada. El dato representa el nivel más alto de los últimos 15 años y supera incluso los peores momentos de la pandemia.

El fenómeno no es nuevo, pero se agravó fuertemente durante el último año, en medio de un contexto de recesión, ajuste fiscal y desregulación económica impulsado por el gobierno de Javier Milei. Lejos de reducir la pobreza, las políticas implementadas acentuaron la exclusión social y profundizaron el deterioro de los sectores más vulnerables.

Hambre en hogares donde se trabaja

El trabajo informal —que afecta a más del 40% de los ocupados— no solo implica falta de derechos laborales y cobertura social, sino que además no alcanza para cubrir necesidades básicas, como la alimentación de los hijos. Las familias monoparentales o numerosas, donde los ingresos son más bajos y las redes de contención más débiles, están especialmente expuestas.

En muchos casos, la escuela, los comedores comunitarios y la Tarjeta Alimentar son los únicos espacios que garantizan alguna ración de comida diaria. Sin políticas públicas sostenidas, el Estado se retira y deja a millones de chicos a la deriva.

El mapa del hambre

La desigualdad también tiene dimensión geográfica: en regiones como el NOA, Cuyo y el NEA, la informalidad supera el 50%, lo que agrava la situación alimentaria en territorios donde también escasean oportunidades, servicios y redes de asistencia.

La malnutrición infantil no es solo una cuestión de comida: afecta el desarrollo físico, cognitivo y emocional, y condiciona el futuro de toda una generación.

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