Punto capital
Messi y La Plata: las dos veces que el 10 jugó con la Selección en la ciudad
Lionel Messi confirmó que no volverá a jugar para la Selección Argentina y puso punto final a una historia de más de dos décadas. En ese recorrido, La Plata tuvo el privilegio de recibirlo en dos oportunidades, ambas con la camiseta albiceleste: en el debut de la Copa América 2011 y, tres años después, en la despedida del equipo antes del Mundial de Brasil. En la ciudad dejó un empate, una victoria y un gol que hoy adquiere un significado especial.
La historia de Lionel Messi con la Selección Argentina también tiene dos capítulos escritos en La Plata. El Estadio Ciudad de La Plata fue escenario de dos de sus partidos con la camiseta albiceleste, en momentos muy diferentes de su carrera y siempre rodeados de una enorme expectativa. Primero fue en 2011, cuando Argentina debutó en la Copa América ante Bolivia; tres años más tarde, volvió a la ciudad para disputar ante Eslovenia el último amistoso antes del Mundial de Brasil. Con el paso del tiempo, aquellas dos presentaciones quedaron como parte de la memoria futbolera platense y hoy, tras el anuncio de su despedida del seleccionado, cobran un valor todavía más especial: La Plata fue también una de las ciudades argentinas que tuvo el privilegio de recibir al 10 con la camiseta de la Selección.
La primera visita ocurrió el 1° de julio de 2011, cuando Argentina debutó ante Bolivia en la Copa América que se disputó en nuestro país. El equipo dirigido por Sergio Batista llegaba al torneo con la obligación de pelear por el título y con Messi como principal figura. La expectativa en La Plata era enorme: el estadio se vistió de celeste y blanco para recibir al seleccionado y el rosarino fue titular en un equipo que también contaba con Javier Mascherano, Javier Zanetti y Carlos Tevez, entre otros referentes.
Aquella noche, sin embargo, la fiesta no terminó como todos esperaban. Bolivia sorprendió a Argentina y se puso en ventaja en el segundo tiempo con un gol de Edivaldo Rojas. El equipo argentino debió esperar hasta los últimos minutos para conseguir el empate, que llegó a través de Sergio Agüero. Fue 1-1 y Messi disputó los 90 minutos, aunque no pudo convertir. Para la Selección, aquel debut fue el comienzo de otra competencia que terminaría con una frustración: Argentina quedó eliminada en los cuartos de final ante Uruguay, tras igualar 1-1 y perder por penales.
Tres años más tarde, Messi volvió a La Plata. El contexto era completamente diferente. El 7 de junio de 2014, la Selección dirigida por Alejandro Sabella se presentó en el mismo estadio para disputar su último amistoso antes del Mundial de Brasil. La expectativa ya estaba puesta en lo que podía suceder en tierras brasileñas y aquella tarde representaba la última oportunidad de ver al equipo argentino antes del comienzo de una Copa del Mundo que terminaría siendo histórica.
Sabella decidió preservar a varias de sus principales figuras y Messi comenzó el partido en el banco de suplentes. Argentina se puso en ventaja rápidamente gracias a Ricardo Álvarez y, en el segundo tiempo, llegó el momento que todos los hinchas estaban esperando. Messi ingresó por Ezequiel Lavezzi y recibió una ovación de un estadio que sabía que estaba viendo a una de las grandes figuras del fútbol mundial. Poco después, a los 75 minutos, apareció su firma: recibió una jugada que había comenzado con Ángel Di María y continuado con Sergio Agüero y definió para marcar el 2-0 definitivo ante Eslovenia.
Ese fue el último gol de Messi con la Selección en La Plata. También fue, sin que nadie pudiera saberlo aquella tarde, la última vez que el futbolista jugaría para Argentina en la ciudad. Después vendrían los años más gloriosos de su recorrido con la camiseta albiceleste: la Copa América de 2021, la Finalissima de 2022, el Mundial de Qatar y una nueva Copa América en 2024. La historia que durante tanto tiempo había estado marcada por las derrotas finalmente se transformó en una colección de títulos.
Pero La Plata ya había tenido su propio momento con Messi. Primero, aquella noche de 2011 en la que el seleccionado comenzó una Copa América que terminaría en frustración. Después, una tarde de junio de 2014 en la que el equipo se despidió de los hinchas antes de viajar a Brasil y el 10 dejó su sello con un gol. Fueron solamente dos partidos, pero suficientes para que la ciudad formara parte, aunque sea en una pequeña medida, de la historia de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.
El dato es tan sencillo como significativo: Messi jugó dos veces con la Selección Argentina en La Plata. En la primera fue titular ante Bolivia y el partido terminó 1-1. En la segunda ingresó en el complemento frente a Eslovenia, marcó el segundo gol argentino y participó de una victoria por 2-0. Nunca volvió a jugar en la ciudad con la camiseta de la Selección mayor.
Por eso, después de su anuncio de despedida, aquella tarde del 7 de junio de 2014 adquiere un valor especial para los platenses. En ese momento nadie podía imaginar que sería la última vez. Messi todavía tenía por delante los años más importantes de su historia con Argentina, todavía faltaban las celebraciones multitudinarias y, sobre todo, todavía faltaba la Copa del Mundo que había buscado durante toda su carrera.
La Plata lo recibió dos veces y lo vio en dos momentos diferentes. En 2011, cuando todavía buscaba convertir el talento individual en una alegría colectiva con la Selección. En 2014, cuando ya era el líder de un equipo que estaba a punto de comenzar otro camino mundialista. Entre una visita y otra pasaron tres años, pero después pasarían muchos más sin que el 10 volviera a pisar ese estadio con la camiseta argentina.
Ahora, con el anuncio de su despedida, ese recuerdo queda definitivamente cerrado. Messi se va de la Selección como campeón del mundo, campeón de América, máximo goleador y futbolista con más partidos disputados en la historia del equipo nacional. Y La Plata conserva una pequeña parte de esa historia: dos partidos, una victoria, un empate y un gol.
No fueron muchas las veces que el 10 jugó en la ciudad. Pero para quienes estuvieron allí, para quienes lo vieron entrar a la cancha, tocar la pelota y vestir la camiseta argentina, fueron suficientes para guardar una imagen que el paso del tiempo vuelve todavía más valiosa.
Porque ahora sabemos algo que aquella tarde de 2014 nadie podía saber: cuando Messi levantó los brazos después de marcarle a Eslovenia, La Plata estaba viendo por última vez al capitán argentino jugar con la Selección en su ciudad.