Sociedad

Moda artificial: crecen las consultas de quienes buscan igualar su imagen a la de los filtros

22 Abr, 2024 Facundo Benitez

Las redes sociales inciden especialmente en las jóvenes que buscan alteraciones extremas, influenciadas por el uso los filtros que distorsionan la percepción de la belleza.

En los últimos tiempos aumentaron las consultas de jóvenes que acuden a cirujanos plásticos para realizarse intervenciones que pueden llegar a alterar en forma extrema sus facciones para equipararse a los famosos “filtros” que son utilizados en las redes sociales y prometen adaptar sus rasgos a parámetros de belleza establecidos a través de Inteligencia Artificial.

El fenómeno no es nuevo, pero sí es cada vez más frecuente, debido a que surgen con frecuencia nuevas aplicaciones especializadas en filtros.

El cirujano plástico Luciano Catterino (Matrícula Nacional 106.409) confirmó que son muchas las consultas que llegan al consultorio con una referencia que proviene de las redes sociales.

En diálogo con portal MDZ, el especialista miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, explicó cuál es el impacto que las redes sociales vienen teniendo en la demanda de determinadas intervenciones o tratamientos estéticos.

“Las redes sociales han aumentado la consulta de las pacientes por verse con determinados estándares de belleza cada vez más requeridos, sobre todo a nivel corporal y a nivel de cirugías de mamas y de lipoescultura. Estas son las más requeridas a raíz de esta última tendencia en redes sociales”, aseveró Catterino.

Además, se mostró preocupado debido a que la mayor demanda surge habitualmente “de las pacientes jóvenes, entre los 20 y 30 años, que son las que más consultan con el tema de los filtros de redes sociales para ver en su cuerpo alguna mejoría estética”.

Analizando el fenómeno en sí, el cirujano plástico señaló que lo que genera esta demanda es la existencia de una dismorfofobia.

Qué es la dismorfofobia o trastorno dismórfico corporal

Es un trastorno por el cual una persona siente y piensa que tiene un defecto físico, agrave algún pequeño defecto existente o que incluso llegue a imaginarlo. La persona se preocupa tanto por ello, que termina afectándole a su vida diaria.

Este trastorno de disconformidad con la imagen real que el espejo refleja es frecuente “en pacientes que no se aceptan y que por eso utilizan estos filtros”, explicó. En ante esta dismorfofobia que Catterino enfatizó: “Un buen profesional de la cirugía plástica debe saber decir ´No´ y poner un límite a un tratamiento estético, para que éste no genere ninguna distorsión de la realidad”.

Si bien aclaró dichas pacientes no suelen llevar una foto de referencia como aspiración para lucir lo más parecida posible a esa imagen distorsionada por filtros, “sí consultan pidiendo que tengan un aspecto más joven. Y es allí donde un médico debe evaluar detalladamente, con un examen físico, si ese tratamiento buscado puede lograr ese objetivo”, apuntó el profesional.

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