Política

"Nano" Cara compartió la historia de El Grillo: de vivir en la calle a formar una cooperativa que ayuda a otros en La Plata

"Nano" Cara compartió la historia de El Grillo: de vivir en la calle a formar una cooperativa que ayuda a otros en La Plata
Luciano Neder
05 Nov, 2026

Luis Ferrer encontró en una panadería la oportunidad de cambiar su vida y convirtió aquella experiencia en un proyecto colectivo para acompañar a personas en situación de vulnerabilidad. El secretario de Gobierno platense, Guillermo “Nano” Cara, visitó la cooperativa y compartió en sus redes el recorrido de una historia atravesada por el trabajo, la solidaridad y la inclusión.

En una esquina de La Plata, entre bandejas de facturas, harina y el movimiento cotidiano de una panadería, funciona una experiencia que tiene al trabajo como herramienta de inclusión social. Se trata de la cooperativa El Grillo, un espacio que nació de la propia historia de Luis Ferrer y que hoy busca ofrecer oportunidades a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

El lugar recibió la visita de Guillermo “Nano” Cara, secretario de Gobierno de la Municipalidad de La Plata y secretario general del Partido Justicialista local. El funcionario registró una recorrida por la cooperativa y publicó el video en sus redes sociales bajo la consigna “Orgullo Platense”.

La visita permitió conocer la historia de Ferrer, conocido como Grillo, quien encontró en el oficio de panadero una alternativa a la vida en la calle. Con el tiempo, aquella oportunidad se transformó en un compromiso con otras personas que atraviesan situaciones similares a las que él mismo vivió.

Una oportunidad que cambió su vida

La relación de Ferrer con la panadería comenzó cuando era chico, durante la década de 1980. Según recordó durante la charla con Cara, llegó al lugar después de que el dueño le ofreciera aprender el oficio como una forma de salir de la calle.

Al reconstruir aquel momento, Grillo resumió la importancia que tuvo esa oportunidad con una frase contundente: “Ese hombre me salvó la vida”.

Su ingreso al mundo de la panificación marcó un antes y un después. Lo que empezó con tareas sencillas terminó convirtiéndose en un aprendizaje que le permitió construir un proyecto propio y, años después, acompañar a otros jóvenes que necesitan una oportunidad para cambiar su realidad.

En ese recorrido, la experiencia personal se convirtió en una forma de compromiso social. Ferrer impulsó espacios de formación para chicos en situación de vulnerabilidad y promovió el aprendizaje de un oficio que puede abrir puertas al empleo y a la autonomía.

La panadería como espacio de inclusión

La cooperativa El Grillo combina producción, capacitación y asistencia comunitaria. Además de sostener la actividad panadera, el proyecto desarrolla iniciativas orientadas a personas que enfrentan dificultades económicas y sociales.

Entre ellas se encuentra la posibilidad de ofrecer productos a precios especiales para determinados sectores, como los jubilados. La propuesta surgió al observar las dificultades que tenían muchos adultos mayores para afrontar sus compras cotidianas.

Ferrer también promovió una escuela de panadería en la zona de 97 entre 115 y 116, destinada a chicos que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. La idea es que puedan aprender el oficio y encontrar en el trabajo una alternativa para construir un proyecto de vida.

Durante la recorrida, el referente de la cooperativa presentó a parte del equipo que trabaja en el lugar y destacó que varios de sus integrantes atravesaron experiencias difíciles antes de incorporarse al proyecto. Hoy, según contó, muchos formaron sus propias familias.

Esa transformación resume uno de los objetivos centrales de la iniciativa: generar oportunidades concretas a partir del acompañamiento, el aprendizaje y el trabajo compartido.

El orgullo de construir comunidad en La Plata

La visita también estuvo atravesada por referencias a la identidad platense y a los vínculos que se construyen alrededor de la panadería. En una de las paredes del establecimiento hay una imagen del médico René Favaloro, a quien Ferrer recordó como cliente del lugar.

En ese contexto, el cooperativista reivindicó el sentido de pertenencia a la ciudad y la importancia de recuperar los lazos comunitarios. Cara, por su parte, destacó el valor de las experiencias que crecen a partir de la organización colectiva y la ayuda mutua.

La historia de El Grillo muestra cómo una oportunidad individual puede convertirse en una herramienta para acompañar a otras personas. La panadería que alguna vez recibió a Ferrer cuando necesitaba salir de la calle es hoy un espacio desde el cual busca ofrecer a otros una posibilidad similar.

Más allá de la visita y de su difusión en redes sociales, la experiencia pone en primer plano el papel de las organizaciones comunitarias que articulan producción, formación y solidaridad para responder a problemáticas sociales presentes en La Plata.

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