Entrevistas

Nicanor Duarte Frutos, ex presidente de Paraguay: "Era vital la derrota del ALCA"

Nicanor Duarte Frutos, ex presidente de Paraguay: "Era vital la derrota del ALCA"
Leonel Sánchez Alpino
06 Nov, 2022

Por Leonel Sánchez Alpino y Pedro Sánchez Trapes.

Nicanor Duarte Frutos ejerció la presidencia del Paraguay en el periodo 2003-2008, durante su gestión le tocó ser protagonista de un momento clave en la historia reciente de la región: el No al ALCA en la cumbre de las Américas de noviembre de 2005.

En aquella jornada calurosa de hace 17 años, Nicanor se alineó con Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula Da Silva para echar por tierra el principal proyecto de la gestión de George W. Bush para América Latina, un acuerdo de libre comercio que pretendía abrir la economía regional a la producción estadounidense, exterminando cualquier posibilidad de desarrollo industrial latinoamericano.

El ALCA representaba un industricidio, su rechazo permitió conservar el impulso a las economías nacionales de los países de América Latina.

Además de su postura frente a la primera potencia mundial, la gestión Duarte Frutos tiene otros laureles: Tras cinco años de mandato, se redujo la pobreza en casi un 12% (49,7% en 2002, contra 37,9% en 2008), concretó una notable disminución de la deuda externa –paso del 42% al 13% del PIB-, se llevaron las reservas del Banco Central de USD 6.000 millones (2002) a USD 18.000 millones (2008) y la economía creció un promedio de 5,4%, dentro de los principales objetivos alcanzados.

Tras su paso por la presidencia, fue Embajador en la Argentina, cargo que ocupo entre 2013 y 2016. Actualmente encabeza un sector progresista dentro del tradicional Partido Colorado, buscando acercar al coloradismo a posiciones nacionalistas y populares.

Durante su periodo en la Embajada en Buenos Aires, el ex mandatario brindó una entrevista presencial con dos integrantes del equipo periodístico que actualmente compone Punto Capital Noticias.

En la misma, repasó la historia de su país, rememoró la "batalla" librada en Mar del Plata, y se explayó sobre los desafíos que tiene por delante la región.

Con vigencia en su análisis y conclusiones, la reproducimos a continuación, en momentos en los que se cumple un nuevo aniversario de aquella cumbre que pasó a la historia.

- Muchos investigadores consideran que el Paraguay lleva impregnado en su propio origen una mirada profundamente soberanista y anti-imperialista. ¿Qué legado podría atribuir a la figura del padre de la independencia paraguaya, José Gaspar Rodríguez de Francia? 

El DR. Francia ha sido un comprometido con la construcción del estado nación, fundado no solamente sobre una soberanía económica sino particularmente territorial, sin ningún tipo de injerencia ni de Buenos Aires y menos de España. Él va a desarrollar lo que algunos historiadores conocen como el primer experimento socialista en América del sur y va a ser el responsable de la consolidación de la independencia política, económica y cultural del Paraguay.

- ¿Qué coincidencias o continuidades encuentra entre aquella primera perspectiva emancipadora y los procesos progresistas que atravesó el continente en el siglo XXI?

En Sudamérica y el Caribe la Batalla de Carabobo fue el final de la hegemonía realista y el comienzo de los procesos independentistas. Pero el colonialismo económico, jurídico y cultural, continuo hasta hace muy poco, cuando en la región surgen los gobiernos progresistas en el 2000; ahí los gobernantes que acceden al poder coinciden en iniciar lo que podría llamarse la segunda independencia.                                                               

Se articula una América Latina mucho más cohesionada, con una voz más potente, no digo única pero si coincidente en los grandes intereses comunes de trabajar sobre los recursos naturales, la potencialidad de nuestras poblaciones y tomar distancia de organismos que desde hacía mucho tiempo venían imponiendo formulas y modelos que poco tenían que ver con la soberanía popular; llámese los dictámenes del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Consenso de Washington, instituciones que promovieron la década neoliberal de los 90 y en la cual se generó una gran pobreza, la destrucción de las industrias locales y una absoluta dependencia de las burguesías nacionales respecto a los grandes capitales extranjeros.

- ¿Qué importancia puede atribuirle, en ese sentido, a la Cumbre de Mar del Plata realizada en 2005?

Fue un antes y un después, era vital la derrota del ALCA para poder avanzar sobre posiciones soberanistas y construir luego herramientas institucionales que nos brinden frente a las presiones externas. Evidentemente el Mercosur, la UNASUR, la CELAC, es decir los grandes acuerdos que se dan en la región, van a significar un renacimiento de los grandes procesos emancipatorios iinterrumpidos.

Nicanor Duarte Frutos durante la entrevista

-Cuando usted ejerció la presidencia debió enfrentar el proyecto del ALCA, ¿Cuál es la mayor amenaza que hoy enfrenta la integración latinoamericana?

El gran despliegue de los sectores conservadores del norte y también de Europa por socavar todo este proceso de integración, conquistas sociales, superación de aquello que se dio en llamar el “estado mínimo”, fin de la glorificación del mercado. Hay que estar atentos, porque la Guerra Fría actualmente tiene otras características: desabastecimiento, golpes financieros, fragmentación de las fuerzas políticas locales; toda una seguidilla de acciones que busca subastar y terminar con este proyecto latinoamericanista.

-En línea con lo anterior pero yendo de lo general a lo particular, ¿Cuáles fueron las principales resistencias que debió enfrentar en el Paraguay a su programa de reformas sociales?

El principal problema lo tuvimos en nuestro propio partido.

Stroessner vacío todo principio republicano y social del coloradismo, e instituyo una gran oligarquía amparada en un estado patrimonialista. Desde allí se constituyeron  importantes grupos de privilegiados, cuyos herederos todavía tienen una considerable influencia dentro del partido y en la sociedad paraguaya en su conjunto.                                                                                                                           Tanto es así que después de una gestión que tuvo un gran compromiso con los sectores sociales, vamos a terminar perdiendo las elecciones del 2008 y esa derrota obedeció a un sabotaje interno, una traición aunque sea una palabra que no me gusta, hecho que puede comprobarse con el regreso del coloradismo cinco años más tarde. Se decía que el partido cayo supuestamente por el hartazgo colectivo, por su falencia representativa, por su corrupción, pero la demostración de que caímos por una fisura interna es que se volvió a ganar en la siguiente convocatoria electoral; aunque lamentablemente ya con una recomposición de la fuerza conservadora dentro del partido y del gobierno.

El nuestro fue un proyecto popular, nacional y latinoamericanista inconcluso, que alguna vez lo vamos a retomar.

-Dada dicha experiencia, ¿aún cree que es posible generarlo desde el Partido Colorado (PC)?

El PC surge a finales del siglo XIX como una respuesta al liberalismo manchesteriano – europeísta, doctrinaria e históricamente fue una reacción autóctona frente a las filosofías extranjerizantes. Reivindica lo nacional, lo nuestro, no desde una actitud chauvinista o de exclusión sino como la necesidad de defender la identidad, lo telúrico, todos esos valores. Evidentemente también dichos planteamientos fueron malinterpretados e instrumentados por ciertas dictaduras, pero en el coloradismo lo que los grandes pensadores quisieron es que toda esa particularidad, esa presión telúrica, sea preservada en los procesos de integración de modo que surja lo que hoy llamamos el multiculturalismo creador.

La tarea esta en reconciliar al partido con sus principios fundacionales, y esa es la disputa que estamos dando desde el Movimiento Progresista Colorado como corriente interna.  

- A modo de cierre, ¿qué reflexión podría dejar para describir el presente latinoamericano?

Sin dudas América Latina es hoy el continente de la esperanza. A su vez, desde la guerra entre Paraguay y Bolivia en la década del 30 que no tenemos conflictos bélicos a gran escala, por lo que se podría agregar también que somos la región de la paz; cuidemos y profundicemos este escenario que tanto nos ha costado construir.

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