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Plantaron 200.000 árboles y terminaron dañando un humedal protegido en Nueva Zelanda

Plantaron 200.000 árboles y terminaron dañando un humedal protegido en Nueva Zelanda
Azul Peluso
11 Ago, 2026

Una empresa dedicada a la producción de aceite de manuka intervino unas 30 hectáreas en la región de Gisborne. La Justicia condenó a la compañía y ordenó retirar los árboles y reparar parte del daño provocado al ecosistema.

Un proyecto que buscaba plantar un enorme bosque de manuka terminó convertido en un caso de daño ambiental en Nueva Zelanda. Una empresa dedicada a la producción de aceite de esta especie intervino un área de humedales protegidos, abrió canales para drenar el terreno y plantó alrededor de 200.000 árboles.

El caso involucró a Tairawhiti Pharmaceuticals y a su propietario, Mark Kerr, quienes fueron llevados ante la Justicia luego de que se detectaran trabajos realizados en los humedales Te Whare, ubicados cerca de Te Araroa, en la región de Gisborne.

La intervención comenzó en 2020, en plena pandemia de coronavirus. Según la investigación, maquinaria pesada fue utilizada para desmontar y preparar terrenos que se encontraban dentro de un área protegida por la legislación neozelandesa.

En total, la compañía habría intervenido unas 30 hectáreas de humedales, mientras que la superficie directamente destruida se estimó entre 1,5 y 1,9 hectáreas.

El objetivo era producir aceite de manuka

La especie utilizada en la plantación fue el manuka (Leptospermum scoparium), un arbusto nativo de Nueva Zelanda conocido, entre otras cosas, por ser utilizado para la producción de miel de manuka.

La empresa buscaba desarrollar una plantación que le permitiera abastecer su producción de aceite de manuka, utilizado en productos vinculados con la estética y la salud por sus propiedades antibacterianas.

Para preparar el terreno, sin embargo, se realizaron tareas de desmonte, arado y rastrillado. También se excavaron canales destinados a sacar el agua del área de humedales y permitir el crecimiento de los árboles.

La intervención generó preocupación entre especialistas y organizaciones vinculadas a la conservación, debido al impacto que podía tener sobre el ecosistema.

El daño al ecosistema

Los humedales Te Whare constituyen un ambiente en el que habitan distintas especies de animales. Entre las especies mencionadas en relación con el área se encuentran aves como el matuku o avetoro australiano y el crake neozelandés, además de peces como el kōkopu gigante.

La modificación del terreno, el drenaje del agua y la plantación masiva alteraron las condiciones naturales del lugar y generaron advertencias sobre el posible desplazamiento o desaparición de especies.

El impacto no se limitó a la preparación del terreno. Durante parte de 2020, la compañía utilizó grandes cantidades de agua para mantener los árboles jóvenes.

En apenas 51 días, llegó a utilizar unos 5.000 litros de agua por día para el riego de las plantas.

La Justicia ordenó retirar los 200.000 árboles

El caso llegó a los tribunales y en julio de 2021 el juez Brian Dwyer condenó a Mark Kerr y a su compañía.

La sanción incluyó una multa mínima de 28.000 dólares neozelandeses, equivalentes en ese momento a unos 16.000 dólares estadounidenses.

Pero la resolución judicial no se limitó a una sanción económica.

Kerr y su empresa fueron obligados a retirar los 200.000 árboles de manuka plantados, cercar el perímetro intervenido y rellenar los canales que habían sido excavados para drenar el terreno.

El objetivo de estas medidas fue darle al humedal una posibilidad de recuperar sus condiciones naturales después de la intervención.

Así, lo que comenzó como un proyecto para desarrollar una plantación destinada a abastecer una industria terminó con una condena judicial por intervenir un ecosistema protegido y con la orden de deshacer buena parte de los trabajos realizados.

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