Política
Qué cambió en la pelea entre el Gobierno y la AFA y por qué aparecieron versiones de un acuerdo
La relación entre Javier Milei y Claudio “Chiqui” Tapia atravesó distintos momentos desde el inicio del conflicto por las Sociedades Anónimas Deportivas, las investigaciones sobre la AFA y la disputa que involucró a Estudiantes de La Plata y Rosario Central. La llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, la salida de Daniel Vítolo de la IGJ y el posterior fallo judicial que avaló el traslado de la AFA a Pilar alimentaron versiones sobre un supuesto entendimiento político.
Durante buena parte de la gestión de Javier Milei, la relación entre el Gobierno nacional y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino estuvo atravesada por una disputa política e institucional. La discusión sobre las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), los cuestionamientos oficiales a la estructura económica de la AFA, las investigaciones impulsadas por organismos estatales y las diferencias alrededor del funcionamiento del fútbol argentino fueron construyendo un escenario de confrontación con Claudio “Chiqui” Tapia y su principal operador, Pablo Toviggino.
En ese escenario apareció Estudiantes de La Plata. La disputa entre el club platense y la AFA terminó funcionando, además, como un nuevo escenario para el enfrentamiento político entre Milei y Tapia. Milei utilizó políticamente el conflicto entre Estudiantes y la AFA, y el episodio que terminó de exponer esa coincidencia circunstancial fue el denominado “pasillo-gate”.
El 20 de noviembre de 2025, la AFA reconoció a Rosario Central como “Campeón de Liga” por haber terminado primero en la tabla anual. Cinco días después, Central y Estudiantes se enfrentaron en el Gigante de Arroyito por los octavos de final del Torneo Clausura. Antes del partido, el plantel platense se ubicó de espaldas al ingreso de los jugadores rosarinos durante el homenaje protocolar al campeón. La escena fue interpretada como una protesta contra la decisión de la AFA.
Milei intervino públicamente al día siguiente. El Presidente publicó en X la frase “Honor a la Escuela de Don Osvaldo”, acompañada por una imagen de una camiseta de Estudiantes, y posteriormente volvió a respaldar públicamente la posición de Juan Sebastián Verón. La intervención no se produjo en un vacío político: llegó en medio de su enfrentamiento con la conducción de la AFA y fue utilizada por el Gobierno como una nueva vía para cuestionar a Tapia.
En ese sentido, el respaldo de Milei a Estudiantes tuvo una utilización política concreta. El Presidente encontró en el conflicto del Pincha con la AFA una causa que podía incorporar a su propia disputa con Tapia. No se trató simplemente de una opinión sobre un partido de fútbol: la confrontación institucional entre Estudiantes y la AFA pasó a formar parte del discurso político con el que Milei cuestionaba a la dirigencia del fútbol argentino.
Pero esa intervención presidencial no produjo el efecto que podría suponerse desde afuera. Estudiantes nunca convirtió el respaldo de Milei en una alianza política con el Gobierno nacional.
Por el contrario, cuando el club fijó públicamente su posición después de las sanciones de la AFA, el vicepresidente Martín Gorostegui sostuvo que la política institucional de Estudiantes estaba “escindida” de la política partidaria y que el club tenía su propia posición frente al conflicto.
La diferencia es importante: Milei habló a favor de Estudiantes, pero Estudiantes no pasó a hablar en nombre de Milei.
El modelo de Estudiantes está lejos del proyecto político de Milei
La utilización política que el Presidente hizo del conflicto tampoco debe confundirse con una coincidencia ideológica entre el Gobierno y el proyecto institucional que encabeza Juan Sebastián Verón.
Estudiantes sostiene una concepción de club que incluye una dimensión educativa, social y territorial que excede al fútbol profesional. La institución cuenta con una propuesta de educación superior gratuita y abierta a la comunidad, desarrolla programas sociales a través de su Fundación y trabaja con clubes de barrio y sectores vulnerables.
El club también ha desarrollado programas destinados a que chicos de instituciones barriales puedan asistir gratuitamente a partidos de Estudiantes y participar de actividades en el Country. La Fundación Estudiantes presentó estas iniciativas como parte de su compromiso social con los barrios y con las instituciones deportivas de base.
A esto se suma la posición histórica del club en materia de derechos humanos. Estudiantes realizó actividades relacionadas con la memoria, la verdad y la justicia, reconstruyó historias de familiares de detenidos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar y desarrolló iniciativas vinculadas con espacios de memoria y organismos de derechos humanos.
Por eso, el apoyo circunstancial de Milei a Verón durante la disputa con la AFA no permite presentar al Gobierno y al club como aliados políticos. El Presidente utilizó un conflicto que le resultaba funcional a su enfrentamiento con Tapia; Estudiantes mantuvo su propia identidad institucional y no respondió ese respaldo construyendo una relación política con la Casa Rosada.
La paradoja es justamente esa: Milei encontró en la pelea de Estudiantes con la AFA una causa desde la cual cuestionar a Tapia, pero esa coincidencia de intereses coyunturales nunca se transformó en una alianza política entre el Gobierno y el Pincha.
La foto de Tapia con Karina Milei y Adorni que complejiza la pelea
Existe, además, un antecedente que obliga a evitar la idea de que Milei y Tapia estuvieron permanentemente enfrentados.
El 11 de diciembre de 2024, mucho antes del “pasillo-gate”, Claudio Tapia se fotografió en Paraguay junto a Karina Milei y Manuel Adorni durante el acto de presentación de la Argentina como sede de uno de los partidos del Mundial 2030. Los tres aparecieron sonrientes y con camisetas de la Selección.
La imagen fue difundida públicamente y mostró un momento de cordialidad entre la conducción de la AFA y dos de las principales figuras del Gobierno.
La fotografía no demuestra que existiera una alianza política ni permite establecer qué relación personal tenían los protagonistas. Pero sí permite hacer una precisión: la relación entre el Gobierno y Tapia no fue linealmente de enfrentamiento.
Hubo diálogo, hubo gestos institucionales y hubo momentos de cordialidad pública. Después llegó una escalada política mucho más fuerte alrededor de la conducción de la AFA, las investigaciones económicas y la disputa con Estudiantes.
Esa historia previa resulta relevante cuando, meses después, comenzaron a circular versiones sobre una posible recomposición de la relación.
Mahiques asumió Justicia en medio de la ofensiva contra la AFA
El nuevo capítulo comenzó el 5 de marzo de 2026, cuando Juan Bautista Mahiques asumió como ministro de Justicia en reemplazo de Mariano Cúneo Libarona. La designación quedó formalizada mediante el Decreto 133/2026.
La llegada de Mahiques tuvo una particularidad que rápidamente llamó la atención: pocos meses antes, el 11 de noviembre de 2025, Claudio Tapia había presentado la Universidad de la Asociación del Fútbol Argentino (UNAFA) y anunciado a Mahiques como vicerrector.
Mahiques sostuvo que inmediatamente después del lanzamiento desistió de participar del proyecto y pidió que su nombre fuera retirado. Sin embargo, su vinculación con el ámbito futbolístico ya había quedado registrada y además era representante argentino ante la Comisión de Ética de la Conmebol.
El nuevo ministro también reconoció que conocía a Tapia, Toviggino y otros dirigentes del fútbol por su anterior actividad como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, aunque negó tener una relación de amistad con ellos.
Su llegada al Ministerio, por lo tanto, se produjo justamente cuando el Estado estaba profundizando el control sobre la AFA.
Vítolo afuera: el movimiento que alimentó las sospechas
El 2 de marzo, la Inspección General de Justicia había solicitado al Ministerio de Justicia la designación de veedores para revisar los estados contables y financieros de la AFA correspondientes a 2025, además de determinadas operaciones con empresas nacionales y extranjeras y aspectos vinculados con la creación y funcionamiento de la UNAFA.
El 6 de marzo, un día después de la asunción de Mahiques, Daniel Vítolo dejó la conducción de la IGJ. La salida fue posteriormente formalizada por el Decreto 144/2026. El movimiento llamó especialmente la atención porque Vítolo se había convertido en la cara visible de la ofensiva administrativa sobre la AFA.
Antes de abandonar el cargo, además, había solicitado veedores para la Superliga, entidad civil que administró aproximadamente US$348 millones derivados de derechos audiovisuales entre 2020 y 2024.
La coincidencia temporal entre la salida de Vítolo y la llegada de Mahiques fue uno de los principales elementos que alimentaron las sospechas sobre un posible cambio de estrategia.
Pero el siguiente movimiento resulta fundamental.
Mahiques mantuvo las veedurías y negó un pacto con Tapia
El nuevo ministro no eliminó inmediatamente la auditoría sobre la AFA. Por el contrario, decidió mantener a los veedores que habían sido propuestos durante la gestión de Vítolo.
Mahiques explicó que tomó esa decisión para evitar suspicacias y sostuvo que no había llegado al Ministerio para salvar ni perseguir a nadie. También negó haber recibido instrucciones del Gobierno para frenar investigaciones.
El propio Milei salió públicamente a respaldar a su ministro y negó que Mahiques hubiera sido designado para favorecer a Tapia o Toviggino.
Es decir, el cambio de funcionarios existió, pero no estuvo acompañado inicialmente por el desmantelamiento de la investigación administrativa contra la AFA.
La secuencia concreta fue: salida de Vítolo, llegada de Mahiques, continuidad inicial de los veedores y, recién después, una definición judicial que modificó el escenario.
La Justicia avaló el traslado de la AFA a Pilar y anuló las veedurías
El punto de inflexión llegó el 18 de junio.
La Cámara Nacional en lo Civil avaló el traslado de la sede social de la AFA a Pilar y declaró nula la resolución de la IGJ que había cuestionado ese cambio de domicilio. El tribunal también anuló la resolución del Ministerio de Justicia que había dispuesto la designación de veedores durante 180 días hábiles.
Los camaristas consideraron que, una vez inscripto el cambio de domicilio en la provincia de Buenos Aires, el control de legalidad y las facultades de fiscalización sobre la AFA correspondían a la Dirección Provincial de Personas Jurídicas y no a la IGJ porteña.
El fallo tuvo una consecuencia concreta: la principal herramienta administrativa que el Gobierno había desplegado sobre la AFA quedó sin efecto.
Pero hay una diferencia fundamental entre ese fallo y un supuesto “salvataje” judicial.
La Cámara resolvió una cuestión de competencia y de legalidad administrativa. No cerró las investigaciones penales que involucraban a Tapia, Toviggino u otros dirigentes.
Las causas penales siguieron avanzando
De hecho, apenas ocho días después del fallo civil, el 26 de junio, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico confirmó los procesamientos de Claudio Tapia y Pablo Toviggino en la causa por presunta retención indebida de aportes tributarios y previsionales.
La investigación analiza la falta de depósito en los plazos legales de montos retenidos en concepto de IVA, Ganancias y contribuciones a la seguridad social correspondientes a distintos períodos de 2024 y 2025. El monto investigado supera los $19.000 millones. La propia AFA, como persona jurídica, también quedó procesada en ese expediente.
La confirmación de los procesamientos resulta relevante porque ocurrió después de la llegada de Mahiques y demuestra que la situación judicial de Tapia y Toviggino no quedó automáticamente neutralizada por el cambio de conducción en el Ministerio de Justicia.
Por eso, hablar de un “blindaje judicial” generalizado no se corresponde con el estado de las causas.
Los vínculos de los Mahiques con el mundo AFA
Las sospechas tampoco surgieron únicamente por la designación de Juan Bautista Mahiques.
Su hermano Esteban había integrado el Tribunal de Disciplina de la AFA. Luego, ya con Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, Esteban fue designado oficialmente, con carácter ad honorem y desde el 6 de marzo, como titular de la Unidad Gabinete de Asesores del Ministerio.
El padre de ambos, Carlos Mahiques, protagonizó además otro episodio relacionado con una investigación vinculada al entorno de la AFA.
El camarista había quedado involucrado en una controversia después de que trascendiera que había celebrado su cumpleaños en una quinta de Pilar investigada por la Justicia y vinculada en las actuaciones al entorno de Pablo Toviggino. Después de que la información tomara estado público, renunció a la subrogancia que ejercía en la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, que debía intervenir en la causa relacionada con el inmueble.
Todos estos antecedentes ayudan a explicar por qué la llegada de Juan Bautista Mahiques generó interrogantes políticos y periodísticos.
Pero los vínculos personales o profesionales no constituyen por sí mismos una prueba de un acuerdo entre el Gobierno y la AFA.
Las versiones sobre un acuerdo político
Las versiones sobre un supuesto entendimiento cobraron especial fuerza durante marzo y volvieron a circular en mayo.
El abogado de la AFA Daniel Ferreiro sostuvo públicamente que el conflicto con el Gobierno podía terminar resolviéndose políticamente y mencionó a Karina Milei como posible interlocutora.
La respuesta de la secretaria general de la Presidencia fue contundente: “Conmigo ustedes no tienen nada que arreglar. Están en manos de la Justicia y si son culpables tendrán que pagar con todo el peso de la ley”.
La existencia de esas declaraciones está documentada. Lo que no está documentado es que posteriormente se haya concretado un acuerdo de esas características.
En otras palabras, hubo dirigentes y abogados que hablaron públicamente de una posible negociación política. Hubo también funcionarios que la negaron.
Pero no aparece, hasta ahora, un documento, una resolución, una comunicación oficial o una declaración de alguna de las partes que permita afirmar que Milei y Tapia hayan cerrado un pacto para intercambiar protección política o judicial por algún tipo de beneficio.
El Gobierno efectivamente bajó el tono
Lo que sí puede observarse es un cambio en la estrategia oficial.
En julio, TN informó que dentro de la Casa Rosada se descartaba por entonces una nueva escalada institucional contra la AFA y que la decisión era mantener el vínculo “sin mayores sobresaltos”, mientras continuaban la denuncia de ARCA y las investigaciones judiciales.
La información resulta relevante porque permite establecer una diferencia concreta respecto del escenario de fines de 2025.
Durante la disputa por Rosario Central, Milei había utilizado públicamente el conflicto de Estudiantes con la AFA para cuestionar a Tapia. Meses después, la Casa Rosada parecía optar por una estrategia diferente: mantener abiertas las vías judiciales y administrativas existentes, pero evitar una nueva escalada política.
Eso constituye un cambio de estrategia.
Lo que no puede establecerse únicamente a partir de esa modificación es cuál fue su causa exacta.
Milei volvió a marcar distancia de Tapia
Tampoco hay evidencia de que Milei haya pasado de confrontar a Tapia a respaldarlo.
En agosto, el Presidente afirmó que no tenía contacto con el titular de la AFA y sostuvo que había cuestiones de su manejo que no le habían gustado.
Milei también recordó que Tapia tenía causas judiciales y aseguró que la Justicia debía actuar independientemente.
Por lo tanto, la evolución de la relación no puede describirse como una reconciliación pública entre Milei y Tapia.
La diferencia está en la intensidad del enfrentamiento político e institucional.
La Supercopa mostró que Verón y Tapia siguen en veredas distintas
Mientras tanto, la relación entre Juan Sebastián Verón y Claudio Tapia siguió atravesada por el conflicto.
El pasado sábado 26 de septiembre, Estudiantes perdió 3-1 ante Rosario Central en la final de la Supercopa Internacional disputada en el Estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero.
La tensión volvió a quedar expuesta durante la premiación. Tapia no estuvo en el escenario cuando Estudiantes recibió las medallas de subcampeón y apareció posteriormente durante la entrega de las distinciones a los árbitros y al campeón Rosario Central. Los futbolistas del Pincha respondieron con aplausos irónicos durante la premiación de los árbitros.
La escena fue particularmente significativa porque mostró que el conflicto entre Estudiantes y la AFA no siguió necesariamente el mismo recorrido que el vínculo institucional entre el Gobierno y la asociación.
La disputa entre Verón y Tapia continuó en el terreno futbolístico e institucional, aun cuando la Casa Rosada había reducido la intensidad de su confrontación pública con la conducción de la AFA.
Qué cambió y qué no cambió
La sucesión de hechos permite separar varios planos.
Primero, el Gobierno modificó su nivel de confrontación pública con la AFA. Durante 2025, Milei había utilizado abiertamente la disputa con Tapia y el conflicto por Estudiantes como parte de sus cuestionamientos a la conducción del fútbol. Durante 2026, la Casa Rosada adoptó una postura más cautelosa y, según fuentes periodísticas, decidió evitar una nueva escalada institucional.
Segundo, la llegada de Mahiques produjo una modificación concreta en el Ministerio de Justicia y en la IGJ. Vítolo dejó el organismo apenas un día después de la asunción del nuevo ministro.
Tercero, Mahiques no desactivó inicialmente la investigación administrativa sobre la AFA. Por el contrario, mantuvo los veedores propuestos por Vítolo y justificó la decisión como una forma de evitar suspicacias.
Cuarto, la Justicia terminó anulando las veedurías y avalando el traslado de la sede de la AFA a Pilar, pero por una cuestión de competencia administrativa vinculada con la jurisdicción bonaerense.
Quinto, las investigaciones penales siguieron avanzando. En junio quedaron confirmados los procesamientos de Tapia y Toviggino por la causa de los más de $19.000 millones investigados.
Sexto, el vínculo entre Milei y Tapia tampoco se transformó en una alianza pública. En agosto, el Presidente afirmó que no tenía contacto con el titular de la AFA y volvió a cuestionar aspectos de su gestión.
Séptimo, el respaldo de Milei a Estudiantes durante la pelea con la AFA no se tradujo en una alianza política con el club. El Presidente utilizó el conflicto como parte de su disputa con Tapia, mientras que Estudiantes mantuvo una posición institucional propia y no respondió políticamente a ese respaldo.
Lo que está probado y lo que sigue siendo una hipótesis
Hay una diferencia central entre los hechos comprobables y las interpretaciones políticas que surgieron alrededor de ellos.
Está documentado que Milei respaldó públicamente a Estudiantes durante el conflicto con Rosario Central en noviembre de 2025 y que utilizó esa disputa a favor como parte de sus cuestionamientos a la conducción de la AFA.
Está documentado que Estudiantes no convirtió ese respaldo presidencial en una alianza política con el Gobierno y que sus autoridades reivindicaron una posición institucional propia, escindida de la política partidaria.
Está documentado que el modelo institucional de Estudiantes incluye iniciativas educativas, sociales, territoriales y de derechos humanos que forman parte de la identidad histórica del club y que no pueden identificarse automáticamente con las políticas del Gobierno nacional.
Está documentado que Tapia compartió en diciembre de 2024 una fotografía pública y cordial con Karina Milei y Manuel Adorni, lo que demuestra que la relación institucional entre ambas partes tuvo momentos de diálogo y proximidad antes de la posterior escalada.
Está documentado que Mahiques asumió el Ministerio de Justicia, que Vítolo dejó la IGJ, que los veedores fueron inicialmente mantenidos y que posteriormente una Cámara judicial anuló esas medidas y avaló el traslado de la AFA a Pilar.
Está documentado que Tapia y Toviggino continuaron sometidos a investigaciones judiciales y que sus procesamientos fueron confirmados en junio.
También está documentado que existieron declaraciones públicas sobre una eventual salida política del conflicto y que Karina Milei negó expresamente cualquier negociación de ese tipo.
La evidencia disponible permite afirmar que cambió la estrategia del Gobierno frente a la AFA, pero no permite establecer con el mismo grado de certeza por qué cambió ni atribuirlo a un acuerdo secreto.
La diferencia es importante. Porque una cosa es observar que la Casa Rosada pasó de una confrontación mucho más explícita con Tapia a una posición de mayor cautela.
Otra muy distinta es afirmar que ese giro fue consecuencia de un pacto. Hasta ahora, lo primero está respaldado por la cronología. Lo segundo permanece como una hipótesis.
Y en el medio queda un dato que explica buena parte de la complejidad de la historia: Milei utilizó políticamente el conflicto de Estudiantes con la AFA, pero Estudiantes nunca respondió convirtiéndose en un aliado político del Gobierno. Al mismo tiempo, Tapia y el entorno de Milei ya habían mostrado públicamente que podían mantener canales de diálogo y cordialidad antes de la escalada de 2025.
Mientras tanto, la relación entre Tapia y Verón siguió otro camino. La Supercopa Internacional del 26 de septiembre volvió a mostrar que, aunque el Gobierno haya moderado su disputa institucional con la AFA, el conflicto que enfrenta a la conducción de Estudiantes con la dirigencia del fútbol argentino continúa abierto.
La pregunta, entonces, ya no es solamente si existió un supuesto acuerdo entre Milei y Tapia. La cuestión central es qué factores políticos, judiciales e institucionales llevaron al Gobierno a modificar su estrategia frente a la AFA y hasta dónde llegó realmente esa nueva etapa de menor confrontación.