Política
Récord: la crisis laboral del gobierno de Milei superó la del macrismo
Desde el máximo registrado en agosto de 2023 se perdieron casi 277.000 puestos asalariados privados. Además, desaparecieron más de 30.000 empleadores y la incorporación de nuevos trabajadores alcanzó niveles asociados a períodos de crisis.
El mercado laboral argentino atraviesa una etapa de fuerte deterioro y los últimos datos oficiales muestran una caída del empleo privado registrado que ya llevó al país a niveles inferiores a los de 2018, durante la gestión de Mauricio Macri.
Según los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en mayo de 2026 había 6.131.500 asalariados privados registrados. En mayo de 2018 eran 6.275.300. Es decir que, pese al crecimiento de la población durante esos ocho años, actualmente existen alrededor de 144.000 puestos formales privados menos.
La comparación con el tramo final del gobierno de Cambiemos también resulta significativa. De acuerdo con datos analizados por CP Consultora, entre abril de 2018 y noviembre de 2019 se destruyeron 258.100 empleos asalariados privados. Desde el máximo alcanzado en agosto de 2023 hasta mayo de 2026, en cambio, desaparecieron unos 276.600 puestos.
Si se toma exclusivamente el período iniciado con la llegada de Javier Milei a la Presidencia, desde diciembre de 2023 la pérdida alcanza aproximadamente 241.200 empleos asalariados privados.
La tendencia negativa tampoco se habría detenido. El empleo privado acumuló doce meses consecutivos de retroceso y solamente en mayo se registró una pérdida de unos 9.100 puestos. Construcción, comercio e industria, sectores con una elevada capacidad de generación de empleo, volvieron a reducir sus planteles.
El deterioro del mercado laboral no se limita a la cantidad de puestos registrados. También se observa un cambio en la composición del empleo.
Mientras el trabajo asalariado privado cayó por debajo de los niveles de 2018, la cantidad de monotributistas aumentó de aproximadamente 1,6 millones a unos 2,2 millones en el mismo período.
El crecimiento representa alrededor de 600.000 personas más dentro de esa modalidad laboral y refleja, en parte, un desplazamiento desde el empleo asalariado hacia formas de trabajo independiente, actividades individuales y otras modalidades.
La diferencia no es menor: tener una ocupación no necesariamente implica contar con un empleo estable, salario fijo, aportes previsionales y derechos laborales asociados a una relación de dependencia.
Los datos también muestran una situación particular en el sector público. En mayo de 2026 había alrededor de 3,38 millones de empleados públicos registrados, frente a los 3,16 millones de mayo de 2018 y los 3,35 millones de 2022.
Desde noviembre de 2023 el Estado redujo aproximadamente 79.900 puestos de trabajo. Sin embargo, pese al ajuste aplicado durante la gestión Milei, el número de trabajadores públicos todavía se mantiene por encima de los niveles registrados en 2018 y 2022.
La evolución contrasta con la caída del empleo privado y abre una discusión sobre la composición del mercado laboral argentino y los efectos de las políticas aplicadas durante los últimos años.
La contracción también alcanza al universo de empresas. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, durante la gestión libertaria desaparecieron más de 30.000 empleadores. El impacto habría sido particularmente fuerte en actividades como el comercio y la industria manufacturera.
La reducción de empresas tiene una consecuencia directa sobre la capacidad de creación de puestos de trabajo. Con menos establecimientos activos, también disminuyen las oportunidades para quienes buscan incorporarse al mercado formal.
Ese fenómeno aparece reflejado en otro indicador: la tasa de entrada al empleo privado registrado cayó en junio al 1,6%, según CP Consultora a partir de datos de la Encuesta de Indicadores Laborales. Se trata de un nivel comparable con períodos críticos como 2002 y el tramo 2018-2019.
El problema, entonces, no pasa solamente por la cantidad de empleos destruidos. También por la dificultad creciente para generar nuevos puestos.
La caída de las contrataciones significa que quienes conservan su empleo tienen menos posibilidades de ser reemplazados o de cambiar de trabajo, mientras que quienes quedan afuera encuentran un mercado con pocas oportunidades de reingreso.
Al mismo tiempo, la proporción de despidos sobre el total de desvinculaciones alcanzó, medida mediante un promedio móvil trimestral, su nivel más elevado durante la gestión Milei.
Los números configuran así un mercado laboral más reducido, con menor capacidad de incorporación y una creciente participación de modalidades de trabajo por cuenta propia.
La comparación con el final del gobierno de Macri aparece entonces como una señal de alerta: en un período considerablemente más corto, la economía ya destruyó una cantidad de empleos privados registrados de magnitud similar, mientras la creación de nuevos puestos se encuentra en niveles propios de etapas de fuerte crisis.