Crónicas del mundo

Segunda entrega: las iglesias barrocas de Ouro Preto

Segunda entrega: las iglesias barrocas de Ouro Preto
Facundo Benitez
21 Ene, 2024

Por Silvia Franchi.

Ouro Preto (Minas Gerais, Brasil) cuenta con un patrimonio artístico y cultural asombroso, muy reconocido en Brasil aunque poco difundido en Argentina. Si bien se trató de una ciudad minera enfocada en la extracción del oro durante la colonización portuguesa, creció exponencialmente a partir del Siglo XVII y hasta finales del Siglo XVIII. Durante el dominio portugués se gestó el florecimiento del estilo Barroco, caracterizado por la abundancia ornamental de las iglesias y por el énfasis en su estructura monumental, teatral y excesiva.

El barroco y la “fiebre del oro”

Fue la época de la “fiebre del oro”, dado el valor que tenía dicho metal a nivel comercial y su búsqueda desesperada para el enriquecimiento de los colonizadores (o “saqueadores”). Paralelamente creció el auge del estilo barroco, que tuvo por finalidad atraer nuevamente a los fieles a la Iglesia Católica como parte de la Contrarreforma, para así evitar el éxodo masivo de los mismos hacia el Protestantismo Luterano, que se multiplicaba a pasos agigantados.

El estilo barroco utilizó toneladas de oro extraídas salvajemente de Hispanoamérica y Brasil por las monarquías de España y Portugal. Vaciaron los yacimientos de oro de sus colonias en México, Colombia, Perú y Brasil. Produjeron un histórico saqueo de un bien que pertenecía a los pueblos originarios, a quienes trataron con máxima crueldad a través del sometimiento, el trabajo forzado y la muerte.

La forma de concebir el arte en el periodo Barroco

El estilo Barroco comenzó a desarrollarse netamente en Occidente, originando una nueva forma de concebir el arte, la historia y la cultura. Abarcó diversos campos artísticos: literatura, escultura, arquitectura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se desarrolló en principio en Europa Occidental, aunque debido al impulso del colonialismo en Iberoamérica también tuvo una difusión interesante en Perú, Brasil y México. En nuestro país la Manzana Jesuítica de Córdoba es una viva expresión del barroco hispanoamericano, donde se encuentra la Iglesia de la Compañía de Jesús que funcionó desde 1610.

En principio barroco era sinónimo de grotesco y opuesto al racionalismo, por lo que los críticos de arte se referían a esta expresión estética en forma peyorativa. Sin embargo, a medida que pasó el tiempo, se revalorizó este estilo por sus cualidades, belleza diferenciada y gran trabajo artístico que ha dejado su legado hasta el presente, tanto en América como en Europa.

El Barroco se forjó en Italia, principalmente en la Sede Pontificia en Roma, donde el arte fue utilizado como medio propagandístico para la difusión de la Contrarreforma. El Protestantismo había comenzado a barrer al Catolicismo, por la corrupción y por la necesidad profunda de una renovación. La Iglesia Católica buscó recuperar su poder y mandó construir numerosas iglesias, basílicas y catedrales en este magnífico estilo para deslumbrar y convocar a los fieles.

Surgimiento del Arte Barroco en Ouro Preto

Los colonos portugueses se apoderaron de toda la actual región de Minas Gerais a partir de 1760, siendo Ouro Preto (por aquel entonces Vila Rica) la urbanización principal por sus yacimientos de oro, aunque cerca se encuentran las localidades de Mariana, Congonhas, Diamantina, Tiradentes, Sao Joao del Reí y Sabará, que también desarrollaban la minería en menor escala y en las que se construyeron iglesias de estilo barroco.

Junto con la explotación minera, numerosos sacerdotes involucrados en el aprovechamiento del oro promovieron la construcción de alrededor de veinte iglesias en Ouro Preto para la difusión de la doctrina, y cinco de ellas se destacan magistralmente. El estilo recibe el nombre de barroco minero.

Ouro Preto es dueña de un patrimonio arquitectónico incomparable y fue la primera ciudad del Brasil en recibir el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1981. Grandes maestros como Ataide y Aleijandinho fueron afamados artistas que trabajaron hasta quedar sin aliento y dejaron un legado de increíble belleza. Se los considera los “Miguel Ángel” de Brasil, de hecho estos artistas admiraban la obra del gran Maestro italiano.

Tour por las principales Iglesias en Jardinería

En el centro histórico de arquitectura colonial se pueden recorrer maravillosas Iglesias, todas espléndidas, bien conservadas, cargadas de historia y de expresión de la fe de este pueblo, educado en la fe católica. Ouro Preto se puede visitar por cuestiones religiosas, por su desarrollo artístico y cultural, o por ambas razones.

Tomando el Tour de la Jardineira, vehículos antiguos que hacen el recorrido por los principales puntos turísticos: iglesias, una mina de oro, pasa por la antigua estación de tren y recorre la ciudad pausadamente, con el acompañamiento de guías altamente calificados en el conocimiento del arte y la historia de Ouro Preto. Es recomendable tomar este tour porque se puede optimizar el tiempo, gozar de la diversión de transportarse en ese medio y evitar las cuestas empinadas y complicadas de la ciudad, que dejan sin aliento.

La primera Iglesia para visitar será la de Efigenia, en lo alto de la colina subiendo por una cuesta adoquinada. A partir de 1823, cuando se celebró la Independencia de Brasil, estuvo abierta para todo público aunque en sus orígenes estaba destinada a la población de raza negra, dada la enorme cantidad de esclavos que fueron traídos desde África a esta región. No se les permitía entrar a las iglesias de los blancos, lo cual da cuenta de la discriminación imperante en aquella época.

En su fachada se pueden observar dos relojes de piedra, los más antiguos de la ciudad y una imagen de la Virgen con el Niño.

Conocida como Iglesia de Santa Efigenia también recibe el nombre de Iglesia de Santa Efigenia dos Pretos e Iglesia de nuestra Señora del Rosario de Alto da Cruz. Fue erigida entre 1730 y 1790 por esclavos que construyeron el templo para sí mismos; concurrían solamente por la noche porque durante el día debían trabajar en las minas.

El altar fue realizado por el Maestro Aleijandinho, cuyo nombre era Antonio Francisco Lisboa, quien conocía perfectamente el estilo. Consta de una profusión de detalles decorativos impresionantes, ya que no queda centímetro por cubrir. En el altar están las imágenes de Nuestra Señora del Rosario de los Negros y Santa Efigenia.

Además, Aleijandinho creó la imagen del Papa Negro que se puede ver al costado del altar. La escultura está enmarcada con una bella decoración en oro, con ángeles en la parte superior y columnas salomónicas a los costados.

Debajo se puede apreciar la obra con representaciones de ángeles y querubines, recubiertos en oro, la corona del rey, sostenidos en finos trabajos de madera dorados. Todas las iglesias cuentan con una ornamentación exuberante, en la que trabajaron los artistas y los hombres que construyeron estos templos con opulencia y grandiosidad.

El techo de la nave principal es de madera y fue realizado por el Maestro Ataide; la obra destaca su increíble pintura en policromía, perfectamente conservada después de 20 años de restauración. Es una obra maravillosa que emociona al verla y genera la admiración del visitante.

El detalle del techo del altar es sorprendente, por su delicado trabajo artístico y excelente terminación en colores rojo, blanco y azul, como los de la bandera francesa.

El Santuario de Nuestra Señora de la Concepción (Nossa Senhora da Concepçao).

Continuando nuestro recorrido ingresamos al Santuario de Nuestra Señora de la Concepción, ubicada en medio de una pendiente que permite tener una estampa icónica del paisaje de Ouro Preto.

La Capilla se llevó a cabo durante muchos años y su construcción comenzó en 1727. Pasó por numerosas reformas; en una restauración reciente trataron de evitar el derrumbe del techo.

Ante su imagen sobran las palabras, la figura de la Virgen en el altar principal, la decoración en la que está enmarcada y el techo con imágenes religiosas y simbolismos en relieve dorado en los que se puede apreciar el gran trabajo artístico de Aleijandinho, cuya tumba se encuentra en esta Iglesia.

En una capilla lateral resalta la imagen de la Virgen de la Concepción embarazada sosteniendo una cruz, y la imagen de Cristo Crucificado debajo, que tienen el sello de Aleijandinho por su particular manera de representar los ojos y la nariz refinada.

En salas contiguas se albergan pequeños museos con objetos históricos. En esta iglesia resalta un techo policromado en colores radiantes y luminosos.

En la próxima entrega continuaremos visitando las dos iglesias más impresionantes de Ouro Preto: La Basílica del Pilar y la Iglesia de San Francisco.

Es muy agradable hacer algunas paradas en confiterías durante el recorrido, en donde se puede saborear el excelente café de Brasil y una enorme variedad de pasteles y pequeños postres. En Brasil la pastelería se prepara con altos porcentajes de azúcar y cremas de distintos sabores y colores, según los ingredientes. Hay chocolaterías en el centro histórico, dado que Brasil es un gran productor de cacao de calidad de exportación. También se puede optar por bollos de quesos y otros productos panificados salados, además de los clásicos “sanguiches o sándwiches”.

Cabe destacar que la mayor cantidad de visitantes llegan a la ciudad de Ouro Preto en fechas de Carnaval y Semana Santa, las cuales son temporadas súper altas y en necesario reservar alojamiento y actividades con anticipación. En cualquier época del año es una visita muy recomendable que dejará recuerdos inolvidables en nuestra retina.

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