Crónicas del mundo

Sevilla y su riqueza cultural, segunda entrega: el Real Alcázar

Sevilla y su riqueza cultural, segunda entrega: el Real Alcázar
Facundo Benitez
29 Ene, 2023

Por Silvia Franchi.

El Real Alcázar de Sevilla es una obra monumental, de gran complejidad histórica y edilicia, ya que su existencia data desde el Siglo VI. Cuando los musulmanes invadieron el Sur de España, fue residencia de sus reyes y tras sucesivos hechos históricos pasó a manos de los reyes cristianos a finales del Siglo XI. Recorrer sus salones, patios interiores, jardines, son un estímulo permanente que acapara totalmente la atención. Tiene una gran riqueza de estilos: almohade, mudéjar, gótico, renacentista y barroco.

Salones interiores del Real Alcázar

En este recorrido ingresaremos a las deslumbrantes salas interiores del Alcázar hasta llegar al Salón de los Embajadores, que no deja de asombrar al visitante con la mirada puesta en la bóveda, en las paredes y en el piso. El salón de los Embajadores fue encargado por Carlos V e inaugurado en 1427 y merece nuestra especial atención, porque nos dejará una huella imborrable.

Numerosos detalles conforman este espectacular salón, cuyo objetivo era impresionar a los visitantes de la Realeza y hacer una demostración de riqueza y poder. El asombro se estimula por su lujo y esplendor, en donde se destacan los estucos, el dorado, el trabajo de los techos y la representación del cielo y la tierra. Ingresamos al entorno de las mil y una noches, y comprendemos el esplendor de esa época en la que no se escatimaban inversiones en obras que son un legado para la humanidad.

Las paredes y arcos no dejan ningún espacio decorativo vacío; es grandioso detenerse en tantos detalles que quedarán grabados en nuestras retinas para siempre. Es una de las grandes razones por las cuales los viajes tienen sentido, conocer culturas, historia, arte, estilos, que alimentan nuestros conocimientos y hacen de ellos una experiencia inolvidable.

Los techos de madera son obras de arte en sí mismos, realizados en finas maderas y con una decoración profusa. Los artesanos eran sumamente cuidadosos en las terminaciones y en realzar el impacto que produciría mirar hacia el cielo. Las forman son geométricas, unidas por estrellas, en diversos tonos policromados y dorado.

En la siguiente imagen puede verse el techo de un pasillo realizado en madera y cubierto por láminas de oro, con delicadas figuras geométricas y otras que conforman diseños florales.

Ingreso al Salón de los Embajadores

Al ingresar al Salón de los Embajadores propiamente dicho (1427), aparece la cúpula mudéjar, obra cumbre de este estilo, realizada en madera y cubierta por láminas doradas, con acentuada influencia islámica y que representa el cielo y la espiritualidad. Fue realizada por el carpintero Diego Ruiz y encargada por el Rey Don Pedro I para ser utilizada como salón del trono, donde recibía a personalidades importantes de su época. En el centro aparece una figura circular y a su alrededor formas triangulares que conforman un universo estelar. Posteriormente, esta construcción sufrió notables modificaciones por los reyes cristianos.

Felipe II mandó construir unos balcones de forja a finales del Siglo XVI y también una galería de los monarcas españoles en el friso. Los medallones se agregaron en el periodo renacentista.

Hay otros detalles decorativos en los siguientes salones del Palacio, que repiten las figuras geométricas y que pertenecen al periodo mudéjar, fusión de lo musulmán y lo cristiano.  Se pueden apreciar los arcos con forma de herradura, las columnas clásicas, los trabajos en estuco de diversos colores, con motivos vegetales.

Desde otro salón se pueden observar las habitaciones altas, de características renacentistas, en donde se ubicaban los dormitorios de los reyes y la familia real, así como muchos otros que albergaban a los visitantes nobles. Se pueden observar en los distintos niveles la fusión de estilos muy bien logrados.

Finalmente, se recorren salones más modernos, renacentistas y barrocos (Siglo SXVI), en donde hay delicados gobelinos que muestran cómo eran aquellas épocas. Sevilla fue uno de los centros comerciales más importantes después del Descubrimiento de América, y a su puerto llegaban mercaderías que se comercializaban en la región, que seguía creciendo.

Los jardines

Encontramos la salida a la frescura de los jardines, de enormes dimensiones, con fuentes y monumentos decorativos que no dejan de asombrarnos. En ellos se puede tomar un respiro y descansar al mismo tiempo que observamos la arquitectura artística. Configuran un auténtico compendio de la historia de la jardinería, ya que el clima de Sevilla favorece la fertilidad de las plantas y las flores, que despierta momentos muy agradables. Los jardines son íntimos y silenciosos. Se puede oír el susurro de algunas caídas de agua y el canto de los pájaros que habitan el predio.

Algunos sectores de los jardines son más antiguos (árabes) y otros de estilo francés, geométricos y laberínticos. Alrededor hay galerías en donde se descansaba y a la vez se disfrutaba de la frescura de las fuentes y de la vegetación.

Hay infinidad de especies vegetales en los jardines, palmeras, arbustos, árboles de distinta procedencia, que los hacen exuberantes y conforman un vergel verde. Hay estanques que aparecen en todos los monumentos árabes y ofrecen frescura y belleza de conjunto.

Se atraviesa una galería que permite tener vistas panorámicas de los jardines.

También hay portales de distintos estilos, agregados durante el Renacimiento, con arcos de medio punto a incrustaciones de piedras decorativas.

No podían faltar los baños árabes, espacios cubiertos y algo misteriosos, con techos de formas góticas. Allí podían refrescarse, sobre todo por las altas temperaturas imperantes en el verano, que superan los 45 grados centígrados.

Un dato anecdótico es que en el Alcázar se han filmado escenas de la serie Juego de los tronos y fue escenario de películas como El reino de los cielos.

Alcanzamos la puerta de salida y nos despedimos del Real Alcázar de Sevilla, que también conduce a otros jardines públicos hasta llegar a las avenidas para seguir recorriendo la ciudad o volver al alojamiento y tomar un respiro después de una intensa e inolvidable jornada. Quedará sembrada la semilla de un futuro retorno.

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