Sociedad
Superó la disminución visual y se graduó de kinesiólogo: una historia de esfuerzo e inclusión en la UCALP
Gastón Scaglia nació con una atrofia en el nervio óptico que redujo significativamente su visión. Lejos de abandonar su sueño, encontró en la organización, el tacto y el acompañamiento de la UCALP las herramientas para graduarse de Licenciado en Kinesiología y Fisiatría. Hoy trabaja en un centro de rehabilitación y ya proyecta nuevos desafíos profesionales.
Cuando Gastón Scaglia decidió comenzar la carrera de Kinesiología y Fisiatría en la Universidad Católica de La Plata (UCALP), sabía que tendría que afrontar un desafío adicional al de cualquier estudiante. Desde pequeño convive con una atrofia en el nervio óptico de ambos ojos que limita considerablemente su visión. Sin embargo, nunca permitió que esa condición definiera su futuro y, tras años de esfuerzo, en febrero de este año obtuvo el título universitario que tanto había buscado.
Su historia comenzó en 2021, cuando eligió una carrera que reunía tres de sus principales intereses: la biología, la medicina y la preparación física. Lo que inicialmente era una apuesta académica terminó convirtiéndose en una vocación. Durante la cursada descubrió una profesión profundamente ligada al contacto humano y al acompañamiento de personas en procesos de recuperación.
"Siempre me gustó aprender sobre el cuerpo humano, pero además me encontré con una carrera muy humana, que te da la posibilidad de acompañar, rehabilitar y solucionarle problemas a las personas", contó el flamante kinesiólogo.
La disminución visual implicó adaptar muchas de las tareas cotidianas de la carrera. Gastón explicó que no puede distinguir con claridad objetos pequeños o lejanos y que incluso algunos gestos faciales pasan inadvertidos para él. En los primeros años, incluso, le costaba hablar de esa situación con sus docentes porque no quería recibir un trato diferente.
"Básicamente, las cosas que están muy lejos o son muy chicas no las puedo ver. Las letras y los objetos los veo muy borrosos o directamente no los distingo", explicó.
La formación en Kinesiología tiene un fuerte componente práctico y exige aprender técnicas de evaluación y tratamiento mediante la observación, la palpación y distintas maniobras corporales. En ese contexto, Gastón encontró en el tacto una de sus mayores fortalezas.

El protocolo de evaluación kinésica contempla cuatro etapas: la inspección visual, la palpación, la percusión y la auscultación. Si bien la primera representó el principal desafío, aseguró que en el resto pudo desenvolverse con total normalidad y, especialmente, desarrollar una gran sensibilidad a través del contacto físico con los pacientes.
"Me manejo mucho con la palpación, se me da bastante bien. Cuando hacíamos las prácticas me ofrecía como paciente para que el docente realizara la técnica sobre mí. Así podía sentir cómo debía hacerse, cómo moverme y dónde estaban los apoyos y los agarres", recordó. Esa metodología, sumada a las horas de práctica con sus compañeros, fue clave para incorporar las maniobras que exige la profesión.
Durante toda la carrera también recibió el acompañamiento del Departamento de Orientación Educativa (DOE) y del sistema de tutorías de la UCALP, que facilitaron estrategias para garantizar su trayectoria académica. En las clases, donde muchas veces no podía distinguir las presentaciones proyectadas ni las anotaciones en el pizarrón, desarrolló una dinámica basada en la escucha atenta, el intercambio permanente con los docentes y el acceso al material de estudio en formato digital para utilizar programas de lectura y ampliación.
Lejos de convertirse en un obstáculo, esas adaptaciones le permitieron avanzar materia tras materia hasta completar la carrera.
Hoy, ya como profesional, trabaja en un centro de rehabilitación de Gonnet, donde atiende principalmente a adultos mayores con patologías neurológicas como enfermedad de Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y personas que atravesaron accidentes cerebrovasculares (ACV).
Mientras consolida su experiencia laboral, Gastón ya piensa en el próximo paso. Su objetivo es continuar especializándose mediante cursos y posgrados para incorporar nuevas herramientas terapéuticas y, en el futuro, abrir su propio espacio de atención.
"Me gustaría tener mi lugar y, sobre todo, ofrecer una atención de calidad", resumió quien convirtió una dificultad en una fortaleza y hoy demuestra, desde el ejercicio de su profesión, que la inclusión y la perseverancia pueden abrir camino incluso frente a los mayores desafíos.