Crónicas del mundo
Tailandia: el milenario reino de Ayutthaya
Tailandia tiene un grandísimo patrimonio histórico y cultural, y día a día nos sorprende con lugares fascinantes que descubriremos por primera vez en nuestras vidas. En esta entrega recorreremos el milenario Reino de Ayutthaya, luego visitaremos el Palacio de Verano del Rey de Tailandia y regresaremos a Bangkok en un crucero con vistas maravillosas.
Por Silvia Franchi.
El Reino de Ayutthaya está formado por un conjunto de antiguos templos y palacios, ubicado a 80 kilómetros al norte de Bangkok. Fue capital del Reino de Siam y cuenta con los complejos arqueológicos más importantes del Sudeste Asiático, declarado Patrimonio de la Humanidad. El Reino de Sukhothai fue la primera capital del país, en 1238.
Al llegar al sitio nos encontraremos con los restos arqueológicos reconstituidos, en virtud de que Ayutthaya, tras haber sido capital del Reino durante 400 años, fue arrasada por el ejército birmano. La antigua Birmania es hoy la república de Myanmar, país lindero a Tailandia.

Los birmanos quemaron los edificios y luego los tailandeses llevaron a cabo tareas de reconstrucción costosas, que permitieron recuperar el Parque Histórico. El Parque es de grandes dimensiones; si se desea recorrerlo en su totalidad hace falta un vehículo o al menos una bicicleta.
Existen tres estupas bien conservadas que dan cuenta de la fe religiosa budista y de los espacios de oración y ofrendas.



Se puede apreciar la magnitud de la obra, considerando que es lo que se ha podido rescatar, después que el Palacio fue destruido por completo. Se realizó un trabajo que tuvo en cuenta al máximo los detalles, luego de 800 años.
Tendremos la oportunidad de ver una auténtica rareza: la cabeza de un Buda incrustada en las raíces de un árbol milenario. Cuenta la leyenda que alguien la escondió allí durante el ataque birmano, para volverla a buscar algún día y nunca la pudo recuperar. También pudo haber quedado allí después del saqueo, y las raíces del árbol la fueron envolviendo.

Nos sorprenderá una gigantesca imagen de un Buda reclinado, que mide 42 metros de largo por 8 metros de altura.

Dentro del complejo encontraremos numerosas figuras de Budas; algunas fueron decapitadas durante el saqueo.


¿Cuántos años o siglos tendrá este árbol?

Los creyentes ofrendan flores al Buda, dando muestras de su profunda fe religiosa.

También podremos visitar un templo más nuevo ubicado a la salida del complejo. El mismo cuenta con una hermosa ornamentación y un Buda revestido en oro.



Abandonamos el sitio arqueológico para dirigirnos al Palacio de Verano, que fuera residencia estival de los reyes pero que hoy se encuentra abierto al público, dado que el Rey acude a escasos eventos en el mismo. El Palacio cuenta con diversos edificios que se fueron construyendo a medida que pasaba el tiempo. Se encuentra a orillas del río Chao Phraya.
El Palacio se construyó en 1632. En 1767 también sucumbió al saqueo birmano y estuvo cerrado durante los siglos XVIII y XIX. Existen otros edificios que se construyeron entre 1872 y 1889. Cuenta con amplios jardines y zonas verdes sumamente cuidadas, algunos arbustos representan animales, cuidadosamente conservados por los jardineros.


Hay una casa de té, que usaba en exclusividad la reina para recibir a sus amistades y visitantes.

El edificio principal del Palacio es una exquisitez arquitectónica, y está lujosamente ornamentado, tanto en el exterior como en el interior. Allí se realizaban las grandes recepciones, tanto de nobles locales como extranjeros, y cuenta con comedor y salón de recepción muy amplios. Indudablemente, allí también se encuentra el trono.



Otros edificios son más modernos y se los utilizaba con fines administrativos.

La residencia de la familia real es un edificio elegante, de estilo neoclásico.

Existe una escultura que cuenta con cuatro imágenes, la madre y sus tres hijos. Los cuatro murieron afectados por una peste y solo sobrevivió el rey.

También hay un pabellón bellísimo en el centro del estanque.


Abandonamos el Palacio para regresar a Bangkok en un crucero por el río Chao Phraya, en donde se sirve un delicioso menú, con abundantes y variados platos. Las vistas durante el recorrido son fantásticas.


Regresamos a Bangkok. En el lugar de desembarque hay un centro comercial, momento oportuno para curiosear o realizar compras, joyas, indumentaria, souvenirs, etc. También existe la posibilidad de tomar una sesión de masaje tailandés, que será inolvidable. El masaje tailandés no es precisamente suave, todo lo contrario, si la persona lo desea pueden subirse sobre su espalda y hacerle masajes con los pies, de cualquier forma duele …. pero relaja.
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