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Tierras en manos extranjeras: los límites que otros países mantienen

Tierras en manos extranjeras: los límites que otros países mantienen
Azul Peluso
01 Oct, 2026

El fallo de la Corte sobre la Ley de Tierras reabrió una discusión que tiene al CECIM de La Plata como protagonista. Mientras Argentina elimina las restricciones de esa norma, otros países exigen permisos, fijan topes o impiden la compra directa por extranjeros.

¿Puede una persona extranjera comprar tanta tierra como quiera? En distintos países, la respuesta es no. Las reglas cambian según el territorio: hay prohibiciones de propiedad directa, límites de superficie y autorizaciones que obligan a evaluar cada operación.

La discusión volvió al centro de la agenda argentina después de que la Corte Suprema rechazara el amparo presentado por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata contra la derogación de la Ley de Tierras Rurales mediante el DNU 70/2023. El tribunal consideró que la organización no tenía legitimación para impulsar esa demanda y dejó sin efecto el fallo que frenaba la medida, sin pronunciarse sobre la constitucionalidad de la derogación.

El conflicto también pasó por el Congreso: en agosto, el oficialismo retiró del proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada el capítulo que buscaba flexibilizar la compra de tierras por extranjeros. La decisión judicial modificó luego el escenario por otra vía.

Qué protegía la ley argentina

La Ley 26.737, sancionada en 2011, permitía la propiedad extranjera de tierras rurales, pero establecía condiciones. Fijaba un techo del 15%, computado a nivel nacional, provincial y municipal, y disponía que una misma nacionalidad no pudiera concentrar más del 30% de ese cupo.

Además, un mismo titular extranjero no podía superar las 1.000 hectáreas en la zona núcleo, o una superficie equivalente en otras regiones. La norma también prohibía adquirir tierras que contuvieran o fueran ribereñas de grandes cuerpos de agua permanentes y establecía restricciones para zonas de seguridad de frontera.

Ese esquema tenía distintos puntos de comparación en el mundo. Algunos países restringen la propiedad extranjera con mayor alcance; otros permiten las operaciones, pero las someten a controles.

Filipinas: la propiedad directa está restringida por la Constitución

En Filipinas, la Constitución reserva la adquisición de tierras privadas a personas y entidades habilitadas para tener tierras del dominio público. Esto excluye, como regla general, la compra directa por ciudadanos extranjeros.

Las sociedades habilitadas deben contar con al menos un 60% de capital filipino. Existen excepciones, como la sucesión hereditaria: por eso, la restricción no equivale a afirmar que ningún extranjero puede tener tierras bajo ninguna circunstancia.

Nueva Zelanda: comprar requiere autorización

Nueva Zelanda exige consentimiento estatal para inversiones extranjeras en terrenos considerados sensibles. El control también puede alcanzar operaciones realizadas mediante sociedades que poseen esas tierras.

Para los campos sujetos al régimen, se exige además que la propiedad sea ofrecida previamente en el mercado a compradores neozelandeses, salvo las excepciones previstas. La compra extranjera pasa así por una instancia de control y por una oportunidad previa de adquisición local.

Brasil: topes y controles sobre los campos

Brasil regula la adquisición de inmuebles rurales por extranjeros mediante la Ley 5.709. Como regla general, las superficies en manos extranjeras no pueden superar el 25% del territorio de un municipio, y una misma nacionalidad no puede concentrar más del 40% de ese cupo, equivalente al 10% municipal.

También establece límites para personas físicas, requisitos de residencia y controles sobre los proyectos de empresas extranjeras. La legislación contempla excepciones y autorizaciones especiales.

El ejemplo muestra por qué la comparación necesita precisión: el techo brasileño del 25% es mayor que el 15% argentino. Tener restricciones no significa que todas sean más duras que las que establecía Argentina.

Tailandia: excepciones acotadas para acceder al suelo

En Tailandia, la propiedad de tierras por extranjeros está generalmente restringida. Una de las excepciones permite solicitar la adquisición de un terreno residencial de hasta un rai —1.600 metros cuadrados—, con una inversión mínima de 40 millones de baht y autorización del ministro del Interior. Es una vía condicionada, no una habilitación general para comprar tierras.

Los casos muestran que limitar la adquisición extranjera de tierras es una herramienta utilizada por países con sistemas económicos y jurídicos distintos. La discusión argentina tiene, por lo tanto, antecedentes concretos: qué superficies pueden venderse, quién puede adquirirlas y qué controles conserva el Estado sobre esas operaciones.

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