“Topos”: la historia real de los espías rusos en Argentina, contada por Hugo Alconada Mon en exclusiva para Punto Capital Noticias
Facundo Benitez
19 May, 2025
Espionaje, identidades falsas, nacimientos encubiertos, pasaportes adulterados y una red internacional que llegó hasta el corazón del barrio porteño de Belgrano. Todo eso —y más— está en Topos, el nuevo libro del periodista platense Hugo Alconada Mon, que fue presentado el sábado por la tarde en la librería El Ateneo y que tuvo su previa con Punto Capital Noticias.
Por Facundo Benitez.
La presentación de Hugo Alconada Mon —reconocido por sus investigaciones de alto impacto y autor de Ciudad de las ranas, la novela que ficciona los orígenes de La Plata entre mitos, política y secretos de época— fue mucho más que una simple firma de ejemplares. Se transformó en un recorrido atrapante por una investigación real que bien podría inspirar una serie de Netflix: una historia de espías rusos infiltrados en Occidente entre 2009 y 2022, que culminó con uno de los mayores intercambios de prisioneros desde el final de la Guerra Fría.
“Llegué a esta historia por una alerta de Google que me avisó desde un portal esloveno”
En una charla exclusiva con este medio, Alconada Mon —Prosecretario de Redacción de La Nación, abogado por la UNLP y con una carrera académica de lujo en Stanford, Missouri y Navarra— explicó cómo se metió en esta trama digna de un thriller.
“Fue de casualidad. En enero de 2023, me saltó una alerta de Google de un portal esloveno. No entendía nada, pero tengo cargadas más de 300 palabras clave en distintos idiomas para que me avisen cuando pasa algo raro. Y esta vez, algo sonó distinto”, contó Hugo.
La historia lo llevó a reconstruir, paso a paso, la infiltración de dos agentes rusos del SVR (el Servicio de Inteligencia Exterior) que vivieron durante más de una década en Buenos Aires con identidades falsas: Ludwig Gisch y María Rosa Mayer Muños. Padres de dos hijos nacidos en Argentina, simulaban una vida común: él informático, ella galerista. Pero en realidad, eran espías que se movían por Sudamérica y Europa enviando mensajes encriptados a Moscú.
“Durante todo ese tiempo, mientras ellos estaban acá, el sistema de inteligencia argentino estaba en plena guerra interna: Stiuso vs. Pocino, después la muerte de Nisman, la disolución de la SIDE, la creación de la AFI y, más tarde, el grupo Super Mario Bros que espiaba a medio país. En ese caos, pasaron completamente desapercibidos”, relató.
Una trama real que supera a la ficción
En Topos, Alconada reconstruye cómo fue el armado de esas identidades falsas y todos los agujeros del sistema argentino (y de otros países) que les permitieron operar con total impunidad.
“Él decía que había nacido en Namibia, con madre argentina y padre austríaco. Todo eso era mentira. Lo más increíble es que usaron documentos verdaderos, como el de una chica argentina que en teoría era su madre, pero que murió en 1947 con apenas 4 años y está enterrada en el cementerio alemán de La Chacarita. Yo tengo la foto de la lápida”, reveló.
También detalló maniobras que demuestran el nivel de organización detrás del operativo: el pedido presencial de partidas de nacimiento para no dejar huellas, los partos sin controles médicos visibles, chicos que nunca fueron al pediatra, y hasta el ingreso al país con pasaportes distintos pero las mismas huellas digitales.
“No fue solo una falla de la Argentina. Estos tipos hicieron lo mismo en Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, México, Alemania, Francia, España. El trabajo de inteligencia que hicieron fue de excelencia”, reconoció Alconada.
Una investigación que se transformó en libro
“Todo lo que iba confirmando lo publicaba en el diario. Hasta que una colega me dijo ‘esto da para un libro’. Al principio dudé, porque no quería hacer un refrito. Pero cuando empecé a conseguir más datos en Estados Unidos, Eslovenia y acá mismo, con fotos inéditas, supe que tenía una historia más grande que contar”, nos dijo.
El punto de inflexión fue cuando un informante, que hasta ese momento no le atendía el teléfono, accedió a tomar un café. Ese encuentro lo llevó a otras pistas que le permitieron abrir puertas que ni siquiera sabía que existían. Y el resto, como se dice, es historia.
“En este edificio donde vivían, en la calle O’Higgins, el portero me empezó a contar cosas. A partir de ahí, se me abrió una red que me terminó llevando a lugares impensados. Lo que parecía una novela, terminó siendo más real que la ficción”.
¿Serie o documental? El interés ya está en marcha
“Me llamaron de varios lados. Algunas productoras me preguntaron si tenía los derechos, si se podía hacer una serie o un documental. Todavía no hay nada cerrado, pero hay mucho interés”, confió Hugo.
Y si bien por ahora no dio nombres, dejó la puerta abierta para que Topos —esa historia real que parece guionada por los mejores directores de Hollywood — termine saltando de las páginas a la pantalla. Porque cuando la realidad supera a la ficción, lo único que hace falta es alguien que se anime a contarla.