Internacional
Tras 38 días internado, el papa Francisco reapareció en público y agradeció a los fieles
El pontífice saludó desde el balcón del hospital Gemelli antes de recibir el alta. Seguirá con su recuperación en el Vaticano tras superar dos graves crisis de salud.
Este domingo, el papa Francisco reapareció ante los fieles desde el balcón del hospital Gemelli de Roma, poniendo fin a una de las hospitalizaciones más prolongadas de su papado. Luego de 38 días internado por una neumonía bilateral que complicó seriamente su estado de salud, el pontífice se mostró emocionado y conmovido al levantar el pulgar y agradecer: “¡Gracias a todos!”.
Poco después de su saludo, Francisco recibió el alta y partió hacia el Vaticano, donde continuará con su recuperación durante los próximos dos meses. Según informaron sus médicos, el tratamiento incluirá fisioterapia respiratoria y medicación para tratar una infección fúngica. “Su evolución es positiva y esperamos que pueda retomar sus actividades de manera gradual”, explicó Luigi Carbone, su médico personal.
Los detalles de su situación de salud
La internación del Papa comenzó el 14 de febrero con un cuadro de bronquitis que derivó en una infección respiratoria compleja. A medida que avanzaba el tratamiento, aparecieron nuevos problemas de salud: anemia, insuficiencia renal y la necesidad de dos transfusiones de sangre.
El momento más delicado ocurrió el 28 de febrero, cuando un ataque de tos le provocó la inhalación de vómito, obligando al uso de ventilación mecánica. En los días siguientes, sufrió otros dos episodios de insuficiencia respiratoria. “Su vida estuvo en riesgo en más de una ocasión, pero respondió bien a los tratamientos”, detalló Sergio Alfieri, jefe del equipo médico.
Una recuperación lenta, pero con planes a futuro
Aunque su agenda oficial aún no fue confirmada, en el Vaticano son optimistas sobre la posibilidad de que el Papa retome sus actividades en las próximas semanas. Entre los compromisos pendientes figura la visita del rey Carlos III del Reino Unido el 8 de abril y un evento ecuménico en Turquía previsto para mayo.
Su regreso ocurre en plena celebración del Año Santo, un período que atrae a millones de peregrinos a Roma. Pese a su ausencia en varias audiencias recientes, desde el Vaticano aseguraron que el impacto en la afluencia de fieles fue mínimo.
Con esta hospitalización, Francisco atravesó su internación más larga desde que asumió el papado en 2013, y la segunda más extensa en la historia reciente de la Iglesia. Ahora, enfrenta el desafío de su recuperación con la misma cercanía que lo caracteriza, dejando en claro que, pese a las dificultades, sigue adelante. “Sigo vivo”, bromeó con el personal médico, dejando una sonrisa entre quienes lo cuidaron durante este difícil proceso.