Política
Trump dejó afuera a Milei de un cupo de carne y benefició a Lula
Estados Unidos habilitó temporalmente una cuota de 300.000 toneladas de carne vacuna con condiciones arancelarias preferenciales para ampliar la oferta y contener los precios. Brasil será uno de los principales beneficiarios, mientras Argentina quedó afuera de este nuevo cupo y crecen las dudas sobre el impacto de las políticas sanitarias impulsadas por el Gobierno.
El gobierno de Donald Trump tomó una decisión comercial que genera preocupación en el sector ganadero argentino: Estados Unidos habilitó un nuevo cupo temporal de importación de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna con condiciones arancelarias preferenciales y Argentina no fue incluida entre los principales beneficiarios.
La medida representa un contraste particular con el fuerte alineamiento político que Javier Milei mantiene con la administración Trump. Washington decidió recurrir a países con capacidad inmediata para ampliar la oferta de carne en su mercado y entre los principales beneficiados aparece Brasil, gobernado por Luiz Inácio Lula da Silva.
El cupo tendrá una vigencia inicial de 90 días y también alcanzará a otros países, entre ellos Paraguay, Irlanda, Países Bajos y Japón. Desde Brasil, la Asociación de Frigoríficos (Abrafrigo) interpretó la apertura como una oportunidad para mejorar la competitividad de la carne brasileña en el mercado estadounidense.
Desde el argumento oficial estadounidense, la exclusión argentina se explica en parte porque el país ya dispone de un cupo específico para exportar carne hacia Estados Unidos. Sin embargo, la decisión volvió a instalar un interrogante dentro del sector: el alineamiento político con Washington no necesariamente se traduce en ventajas comerciales cuando Estados Unidos debe resolver necesidades concretas de abastecimiento.
La situación adquiere otra dimensión cuando se observa la política sanitaria y de trazabilidad ganadera de ambos países. Brasil puso en marcha en 2024 un Plan Nacional de Identificación Individual de Bovinos y Búfalos, con el objetivo de alcanzar hacia 2032 uno de los sistemas de trazabilidad más amplios del mundo.
El avance brasileño es seguido con atención por productores argentinos, especialmente frente a los cambios que impulsa el Gobierno nacional en el sistema sanitario.
En Argentina, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, promovió modificaciones en el esquema de vacunación contra la fiebre aftosa. A partir de 2027, los productores podrán optar por veterinarios privados para realizar la vacunación, una alternativa que generó cuestionamientos y advertencias por parte de sociedades rurales y entidades que integran la Mesa de Enlace.
La discusión excede el costo o la modalidad de vacunación. Para el sector exportador, el mantenimiento de un sistema sanitario confiable resulta fundamental para conservar el acceso a los principales mercados internacionales.
En los últimos meses, distintos episodios reforzaron las dudas sobre los controles sanitarios y comerciales de la carne argentina.
En marzo, China suspendió la importación de un lote de carne argentina por la presunta presencia de un antibiótico prohibido en el comercio internacional. Más recientemente, el 11 de agosto, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos retiró 13,4 toneladas de carne vacuna argentina.
Desde el Gobierno explicaron que este último episodio se produjo porque la mercadería había sido distribuida comercialmente antes de que la empresa importadora completara determinados trámites. Sin embargo, el caso volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento de los controles vinculados con las exportaciones.
En paralelo, las entidades rurales bonaerenses manifestaron preocupación por los cambios en el esquema de vacunación contra la aftosa y por el impacto que una eventual pérdida de estándares sanitarios podría tener sobre el acceso a mercados.
Una ventaja para Brasil en Estados Unidos
La decisión de Trump llega además en un momento en el que Brasil busca nuevos destinos para su producción. Con parte de su cupo de exportación hacia China agotado, la apertura temporal del mercado estadounidense aparece para los frigoríficos brasileños como una oportunidad para colocar un mayor volumen de carne.
Para Argentina, el escenario genera una preocupación adicional. Mientras Brasil apuesta a profundizar su sistema de identificación y trazabilidad, el Gobierno argentino avanza con una política de desregulación de organismos y procedimientos sanitarios que históricamente fueron considerados una pieza clave para sostener el estatus exportador del país.
El nuevo cupo estadounidense no implica que Argentina haya perdido su acceso al mercado norteamericano ni que Brasil vaya a desplazar automáticamente a los frigoríficos argentinos. Sin embargo, sí representa una señal comercial que el sector ganadero sigue con atención.
La decisión también deja una conclusión política incómoda para el Gobierno de Milei: el respaldo argentino a la administración Trump no garantiza un trato preferencial en cada negociación comercial. En este caso, Washington priorizó la necesidad de ampliar rápidamente su oferta de carne y encontró en Brasil, pese a las diferencias políticas con Lula, un proveedor con capacidad para responder.
Mientras Estados Unidos busca carne para contener sus precios y Brasil aprovecha la oportunidad para ganar competitividad, Argentina enfrenta el desafío de preservar sus mercados internacionales en medio de una profunda discusión sobre el futuro de su sistema sanitario y de trazabilidad.