Internacional
Una científica formada en la UNLP ya tiene un asteroide con su apellido
Irina San Sebastián fue reconocida por la Unión Astronómica Internacional por su trayectoria en las ciencias planetarias. El cuerpo celeste fue bautizado oficialmente como (20786) San Sebastián.
Una científica formada en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) acaba de dejar su apellido entre las estrellas. La Unión Astronómica Internacional (IAU) oficializó el nombre de un asteroide en homenaje a Irina San Sebastián, investigadora argentina que desarrolló buena parte de su formación académica en la ciudad y que actualmente continúa su carrera científica en Italia.
El objeto, que durante más de dos décadas fue conocido como 2000 RG62, pasó a llamarse oficialmente (20786) San Sebastián. Había sido descubierto el 1° de septiembre de 2000 por el programa LINEAR, en Socorro, Estados Unidos.
Para Irina, la noticia fue inesperada. “La verdad que nunca ni soñé con esto”, contó al referirse al reconocimiento.
El nombramiento no surgió por iniciativa propia: para que un cuerpo menor reciba un nombre, debe existir una propuesta de otra persona. En este caso, la recomendación estuvo vinculada al investigador uruguayo Gonzalo Tancredi, quien conoce el trabajo de San Sebastián desde sus primeros años en la investigación e incluso estuvo presente en su primera exposición en un congreso.
Una carrera que comenzó en las aulas de la UNLP
El vínculo de Irina con La Plata fue fundamental para su trayectoria profesional. La investigadora cursó tanto la Licenciatura como el Doctorado en Astronomía en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP.
A fines de 2024 se instaló en Milán, donde actualmente realiza un posdoctorado en el Politecnico di Milano.
Su investigación comenzó enfocada en la formación de los planetas y en los procesos de fragmentación de los cuerpos que dieron origen al Sistema Solar. Con el tiempo, su especialización se orientó hacia los asteroides.
Uno de los focos de su trabajo actual son los denominados rubble piles, cuerpos celestes constituidos por conjuntos de rocas que se mantienen unidos principalmente debido a su propia gravedad.
“Ahora laburo con experimentos estudiando este tipo de asteroides, que son importantes para el tema de defensa planetaria”, explicó la científica.
La distinción otorgada por la IAU reconoce precisamente ese recorrido. El boletín oficial del Working Group on Small Bodies Nomenclature (WGSBN), organismo encargado de establecer los nombres de planetas menores, cometas y satélites de planetas menores, describe a San Sebastián como una científica planetaria argentina especializada en la evolución colisional y en la integración de investigaciones experimentales y teóricas aplicadas a las ciencias planetarias.
El asteroide que la conecta con una historia muy especial de la UNLP
Pero para la investigadora platense el reconocimiento tiene además un significado personal.
Durante su etapa como estudiante de Astronomía en la UNLP conoció la historia de Ana Teresa Diego, una joven que estudiaba la misma carrera y que fue secuestrada y desaparecida a los 21 años durante la última dictadura militar argentina.
En 2011, la Unión Astronómica Internacional había decidido homenajearla bautizando un asteroide como (11441) Anadiego. Se convirtió así en la primera persona desaparecida en cuyo reconocimiento la organización nombró oficialmente a un cuerpo del Sistema Solar.
“Siempre me pregunto qué hubiera sido de ella si eso no sucedía, la hubiese tenido de profe? ¿A qué rama de la astronomía se hubiese dedicado? Nos arrebataron esas respuestas”, reflexionó Irina.
La historia de ambas científicas tiene, además, una coincidencia: tanto Irina como Ana Teresa llegaron desde Bahía Blanca para estudiar Astronomía en La Plata.
Por eso, el nuevo nombre adquiere para San Sebastián un valor que trasciende el reconocimiento académico. Su apellido quedó asociado a un asteroide que comparte el espacio con el de una estudiante de la misma facultad a quien admira.
“Me siento muy honrada de que ahora haya un asteroide con mi apellido orbitando tanto cerca de otros nombres de colegas que admiro como de Anadiego”, expresó.
Del estudio de los asteroides a la búsqueda de meteoritos
El trabajo de Irina tampoco se limita a la investigación desde un laboratorio.
El año pasado participó de una expedición en La Pampa destinada a encontrar fragmentos de un meteorito cuya caída había podido reconstruirse a partir de su órbita.
Durante aquella búsqueda, la investigadora logró encontrar uno de los fragmentos. Sin embargo, destacó que el descubrimiento fue producto de un trabajo colectivo en el que participaron geólogos, investigadores, especialistas y vecinos que colaboraron para determinar el área donde había caído el objeto y recorrer el terreno.
Actualmente, el equipo trabaja en la publicación de los resultados. Si la investigación confirma los datos obtenidos, se trataría del primer meteorito recuperado en Argentina cuya órbita pudo ser reconstruida.
La experiencia también refleja una de las ideas que San Sebastián sostiene sobre la actividad científica: la importancia del trabajo conjunto.
“Porque la ciencia es un trabajo colectivo siempre (o así debería serlo)”, escribió al compartir aquella experiencia.
Mientras continúa con sus investigaciones sobre asteroides desde Milán, la científica formada en la UNLP sumó ahora un reconocimiento que literalmente quedará en el espacio: el antiguo 2000 RG62 pasó a llamarse oficialmente (20786) San Sebastián.