Crónicas del mundo
Viaje express a Kuala Lumpur, la capital de Malasia
Por Silvia Franchi
Kuala Lumpur, la capital de Malasia, es una ciudad interesante y diversa para conocer. Se la puede recorrer en un solo día, dependiendo de los horarios de los vuelos. En una visita al Sudeste Asiático es recomendable incluirla, para ampliar el panorama cultural y experimentar las diferencias.
Malasia es un Estado Republicano, que logró su independencia del Reino Unido en 1963. Al Reino Unido le interesó su producción de estaño, caucho y aceite de palma, así como su ubicación estratégica en el Sudeste Asiático. Casi todos los malayos hablan su idioma nativo y el inglés.
En la segunda mitad del siglo XX, Malasia se desarrolló con bastante bonanza económica y es un país industrializado, que realiza un amplio comercio internacional. Predomina la cultura musulmana, y las mujeres se visten con largas túnicas y cubren su cabeza y boca. Casi toda la actividad comercial la realizan los hombres y las mujeres se ocupan del hogar y la familia.
El recorrido de la ciudad nos presenta una variedad de culturas en la arquitectura, en los templos religiosos y las comidas. La diversidad de culturas es muy estimulante para el turista, si tenemos un espíritu curioso.
Se puede hacer un city tour o bien tomar un taxi y hacer el recorrido por la ciudad. Veremos instituciones y edificios musulmanes, así como mezquitas, a las cuales no se puede acceder si no se pertenece al credo. En ese sentido son muy rigurosos.


Luego nos topamos con el sector chino de la ciudad, con sus típicos locales, restaurantes y ferias.


Luego nos topamos con el sector chino de la ciudad, con sus típicos locales, restaurantes y ferias.
Y no habrá de faltar la cultura india, con sus templos hindúes. Hay bastante inmigración india desde tiempos lejanos, y sigue siendo un lugar de preferencia para muchos indios que desean mejorar su condición, aunque no les resulta fácil porque no es un país económico.

La población malaya está conformada por un crisol de razas y culturas, es multiétnica y desde sus orígenes llegaron chinos, indios, miembros de distintas tribus de Indonesia y Borneo, etc. La homosexualidad no es aceptada y se la considera ilegal y severamente penalizada. Recordemos que es un país mayoritariamente musulmán.
Recorrido por la ciudad
Es fácil desplazarse por distintas partes de la ciudad, dado que Kuala Lumpur cuenta con un buen servicio de subterráneos y trenes, modernos, limpios y muy seguros. El ingreso al subte se realiza por doble puerta, una está fijada al andén y la otra es la del coche del subte, lo que hace al sistema muy organizado y seguro; no se ven aglomeraciones, ya que cuenta con numerosas frecuencias.


Nos dirigimos a las Torres Petronas, el ícono de Kuala Lumpur, diseñadas por el talentoso arquitecto argentino César Pelli (tucumano), quien falleció hace algunos años y realizó obras de gran calibre internacional, con un criterio monumental y a su vez de gran diseño urbano. Las torres se inauguraron en 1998. Allí se filmaron películas como La trampa, con Sean Connery y Catherine Zeta Jones, y otra con Schwarzenegger. Las torres cuentan con 88 pisos, y están construidas en hormigón, acero, vidrio y aluminio, y evocan creativamente el arte islámico. Son la sede de grandes empresas, como la compañía nacional de petróleo y gas, y muchísimas oficinas. En la planta baja y en varios pisos más hay un centro comercial de grandes dimensiones con locales muy lujosos.
Es una obra que vale la pena conocer por su magnificencia y originalidad, el lente de la cámara no alcanza para fotografiarlas en su totalidad, por la gran altura.


También se las puede ver desde un lugar más alto, la torre Menara, otro ícono de Kuala Lumpur que hay que visitar, se tienen vistas panorámicas de toda la ciudad y nos permite apreciar el desarrollo de este país. Es de señalar que Malasia tiene poca superficie y una gran densidad poblacional, por lo que hay déficit de viviendas.
La torre Menara es una estructura inaugurada en 1995, utilizada para telecomunicaciones y mide 421 metros de altura, incluida su antena y es una de las más altas del mundo. Cuenta con un restaurante giratorio.


Es necesario hacer cola para ingresar ya que dispone de ascensores que demoran bastante. Las vistas son magníficas.


Luego se puede tomar un tren para visitar otro lugar totalmente distinto, las Cuevas de Batu, que albergan numerosos espacios de adoración hinduista y acuden cientos de personas a orar y llevar a cabo su culto. Batu es una colina de piedra caliza, con una cueva natural que los indios eligieron para construir un lugar sagrado. Se asciende por una escalera de 270 escalones. Al subir las escaleras nos acompañarán decenas de monos pequeños, muy simpáticos y amantes de lo ajeno, ya que arrebatan cualquier cosa que se lleve en las manos, como alguna comida, cartera o cámaras y celulares, es mejor estar advertidos.



En la cueva, hay varios espacios de templos interiores.


Abajo hay un mercadillo indio, donde se ofrece comida dulce y salada, adornos indios, calzado para la lluvia y miles de artículos para entretenerse.


Tomando el tren de regreso podemos bajar en una estación que desemboca en un centro de compras original, con decoración china. Fue curioso encontrar una joyería de Maradona, que ofrecía piezas de oro.

Terminamos nuestro día y nuestro recorrido por el Sudeste Asiático. Partiremos hacia Delhi para visitar India, país exótico y sumamente atractivo, con una cultura milenaria y exuberante.