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Japón empató ante Países Bajos y ratificó estar listo para pelear
Los Samuráis Azules reaccionaron dos veces ante una de las potencias históricas del fútbol mundial y sellaron un valioso 2-2 en Dallas. Con carácter, intensidad y ambición, el conjunto asiático confirmó que llega al Mundial 2026 dispuesto a pelear de igual a igual frente a cualquier rival.
Por Luciano Neder
Japón volvió a demostrar que ya no es una sorpresa en el escenario internacional. En uno de los partidos más atractivos de la primera fecha del Mundial 2026, los dirigidos por Hajime Moriyasu igualaron 2-2 frente a Países Bajos en Dallas y dejaron una imagen que alimenta su ilusión de convertirse en protagonista de la Copa del Mundo.
Ante un rival con enorme tradición mundialista y considerado favorito para quedarse con el Grupo F, los Samuráis Azules mostraron personalidad para sobreponerse a dos desventajas y terminaron sumando un punto que puede resultar determinante en la lucha por la clasificación.
Durante la primera mitad, Países Bajos monopolizó la posesión de la pelota, pero se encontró con una selección japonesa ordenada y disciplinada, capaz de cerrar espacios y también de generar peligro cuando encontró oportunidades para atacar.
La primera ocasión clara fue para los neerlandeses con un remate de Donyell Malen que obligó a intervenir al arquero Zion Suzuki, una de las figuras de la tarde. Sin embargo, los orientales respondieron con aproximaciones de Keito Nakamura y Ayase Ueda, que estuvieron cerca de romper el cero antes del descanso.
La emoción llegó en el complemento. A los 50 minutos, Virgil van Dijk adelantó a Países Bajos con un potente cabezazo tras un centro desde la derecha.

Parecía que el conjunto europeo comenzaba a imponer su jerarquía, pero Japón reaccionó rápidamente.
Solo seis minutos después, Keito Nakamura tomó la responsabilidad tras un pase de Take Kubo y sacó un remate rasante desde la puerta del área que venció a Bart Verbruggen para establecer el 1-1 y devolverle vida al equipo asiático.

A partir del gol, Japón creció en el juego y atravesaba uno de sus mejores momentos, cuando apareció Crysencio Summerville para volver a adelantar a la Naranja. El atacante encaró desde la derecha, encontró el espacio y definió con precisión para marcar el 2-1 a los 63 minutos.

Lejos de resignarse, Moriyasu tocó el banco para que Japón mantenga la intensidad y siguió buscando el empate. Y esa insistencia tuvo recompensa a dos minutos del final.
Tras un tiro de esquina desde la derecha, el recientemente ingresado Ogawa ganó de cabeza luego de un mal cálculo de Van Dijk y la pelota terminó desviándose en Kamada antes de ingresar al arco para decretar el definitivo 2-2.


Los minutos finales fueron de intensidad y solidez táctica, con el equipo de Hajime Moriyasu bien platando ante los embates de la selección dirigida por Ronald Koeman, pero no pudo generar ninguna chance clara de contra para revertir el marcador.
El empate fue celebrado como una muestra más del crecimiento sostenido de una selección que en los últimos mundiales ya había derrotado a gigantes como Alemania y España. Frente a Países Bajos, volvió a exhibir orden táctico, personalidad y una competitividad que la posiciona como uno de los equipos más peligrosos fuera del grupo de candidatos tradicionales.
La igualdad en Dallas dejó una sensación clara: Japón sigue acortando distancias con las grandes potencias y cada vez resulta más difícil considerarlo un simple outsider. En este Mundial, los Samuráis Azules quieren ir por mucho más que una buena actuación.
Con este resultado, Japón llega fortalecido a la segunda fecha, donde enfrentará el proximo 21 de junio (1 de la mañana de Argentina) a Túnez con la posibilidad de quedar muy cerca de la clasificación. Países Bajos, en tanto, deberá medirse con Suecia, el mismo día pero a las 14 horas de nuestro país, en un duelo que promete ser determinante para el futuro del grupo.