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Alerta textil: siete de cada diez prendas importadas que llegan son chinas y crece la preocupación por el empleo

Alerta textil: siete de cada diez prendas importadas que llegan son chinas y crece la preocupación por el empleo
Facundo Benitez
11 Dic, 2025

La Fundación ProTejer encendió una fuerte alarma sobre el impacto que tiene la apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei en la industria textil argentina.

Según un informe reciente, siete de cada diez prendas que ingresan hoy al país son de origen chino, en un contexto de desregulación y descontrol del régimen courier que deja a las fábricas nacionales en clara desventaja.

El documento advierte que la combinación de desregulación, flexibilización aduanera y falta de controles básicos está pegando de lleno en la producción, el empleo y la actividad comercial en todo el país. El sector textil –uno de los más intensivos en mano de obra– siente el impacto tanto en las grandes plantas fabriles como en las pymes y talleres que abastecen a comercios barriales, incluidos los de ciudades como La Plata.

Un mercado desparejo: sin controles, sin etiquetas y sin impuestos

De acuerdo con ProTejer, la “avalancha” de prendas chinas entra al mercado argentino prácticamente sin controles: sin certificaciones de calidad, sin valores de referencia, sin etiquetado adecuado y, en muchos casos, sin tributar los impuestos que sí pagan los fabricantes locales. En ese escenario, competir se vuelve casi imposible para la industria nacional, que debe afrontar costos laborales, impositivos y regulatorios que las prendas importadas burlan vía courier.

El informe subraya que esta situación no es casual, sino resultado del desmantelamiento de herramientas que apuntaban a garantizar un comercio leal y que contaban con el aval de la Organización Mundial del Comercio. Entre ellas, menciona la eliminación de la declaración jurada de composición, la desaparición de los valores de criterio de importación y el relajamiento de los controles sobre etiquetado, talles y seguridad en las prendas.

El boom del courier y el avance de las plataformas asiáticas

Otro de los puntos críticos es el uso masivo del régimen courier, pensado originalmente para envíos personales y de bajo valor, pero hoy reconvertido en canal comercial. Plataformas como Shein, AliExpress o Temu colocan directamente su mercadería en los hogares argentinos, sin pasar por los mismos filtros que se exigen a un comercio o fábrica local.

Según ProTejer, el combo “courier sin control + plataformas globales” genera un circuito paralelo que erosiona las ventas de indumentaria producida en el país y presiona a la baja sobre los salarios del sector. En barrios comerciales de centros urbanos como La Plata, los locales enfrentan una doble presión: caída del consumo interno y competencia directa de la ropa importada low cost.

Pedido de reglas claras y debate político

Frente a este panorama, el informe recuerda que ya hay iniciativas políticas que buscan ponerle freno al desbalance. Una de ellas es el proyecto del diputado Miguel Ángel Pichetto, que propone aplicar aranceles específicos, exigir registración obligatoria y equiparar las condiciones impositivas de las plataformas extranjeras con las que enfrentan los comercios y fabricantes argentinos.

El planteo de fondo es que la apertura comercial no puede apoyarse en el abandono de cualquier tipo de regulación, sino en un esquema que permita competir con reglas mínimas de equidad. De lo contrario, advierte el sector, la industria local quedará relegada a un rol marginal, con impacto directo sobre el empleo formal y la recaudación.

Lo que está en juego

La conclusión de ProTejer es tajante: lo que se discute no es solo el precio de una remera o un jean, sino el futuro productivo del país y el ingreso de cientos de miles de familias que viven del trabajo textil. “Lo que está en juego no es solo el precio de una prenda, sino el futuro productivo de la Argentina y la capacidad de compra de un asalariado actual sin trabajo mañana”, resume el informe.

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