Sociedad

Argentina se casa cada vez menos: cae la nupcialidad y el 70% de los bebés ya nace fuera del matrimonio

Argentina se casa cada vez menos: cae la nupcialidad y el 70% de los bebés ya nace fuera del matrimonio
Facundo Benitez
11 Feb, 2026

En el país, el matrimonio tradicional viene perdiendo terreno a paso firme. Los datos del censo 2022 y los últimos informes oficiales muestran un cambio de época: la tasa de nupcialidad bajó fuerte y, al mismo tiempo, creció el peso de las uniones convivenciales. En números, el país pasó de 7,3 casamientos cada mil habitantes en 1980 a 2,9 por mil en la actualidad.

El fenómeno no va solo: en la última década los casamientos cayeron 17% y los nacimientos bajaron casi un 50%. En 2022 se registraron 413.135 nacimientos, un 47% menos que diez años antes. En paralelo, el dato que más marca la transformación familiar es este: el 70% de los bebés nacidos en 2022 fueron hijos de madres no casadas.

Menos casamientos, más convivencia

Una de las claves del cambio es que el matrimonio ya no es la “puerta de entrada” a la vida en pareja: hoy muchas personas conviven primero y, si se casan, lo hacen más adelante. De hecho, el promedio para casarse se ubica entre los 30 y 36 años, lo que pone a Argentina entre los países donde la gente se casa más tarde.

Y aunque la pareja no esté casada legalmente, el registro familiar se mantiene: según los datos mencionados en el análisis, el 98% de los nacidos vivos está inscripto con padre y madre.

Por qué se casan menos: economía, costumbres y decisiones

Entre las razones que aparecen con fuerza está lo económico: casarse y hacer fiesta sale caro, y cada vez es más común que se pida ayuda en dinero o que directamente se opte por celebraciones más chicas. La idea del “casamiento como gran evento” viene perdiendo centralidad frente a otras prioridades.

También pesan cambios culturales más profundos: nuevas formas de vincularse, mayor aceptación social de la convivencia y un corrimiento del mandato de “casarse para formar familia”.

La natalidad también cae: fecundidad por debajo del reemplazo

El descenso de nacimientos se refleja en la tasa de fecundidad, que quedó en 1,23, lejos del 2,1 que se considera nivel de reemplazo poblacional. En criollo: con estos números, la población tiende a achicarse con el tiempo.

En el debate también se mencionó el impacto de la Educación Sexual Integral (ESI) y la ampliación de derechos reproductivos, que habilitaron más herramientas para decidir sobre el propio cuerpo, planificar y, en muchos casos, postergar la maternidad. En esa línea, se destacó que el embarazo adolescente se redujo a menos del 2%.

Ecoansiedad, trabajo y el rol del Estado

Además del bolsillo, aparecen otros motivos que antes casi no se discutían: la ecoansiedad (la idea de “no traer hijos a este mundo” entre menores de 30) y el peso de la vida laboral, especialmente en las mujeres. En ese marco, se abrió una discusión sobre políticas públicas: cobertura de tratamientos de fertilidad, costos para congelar óvulos (mencionado en torno a los mil dólares) y el debate de las licencias parentales, donde en Argentina la licencia por paternidad sigue siendo muy corta (en el análisis se mencionaron dos días).

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