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Aymen Hussein, el héroe de Irak que sobrevivió al terror y hoy hizo historia en el Mundial
El delantero que clasificó a los Leones de Mesopotamia a una Copa del Mundo después de 40 años sufrió el asesinato de su padre por Al-Qaeda, la desaparición de su hermano a manos del ISIS y hasta fue detenido al llegar a Estados Unidos por una confusión con un terrorista.
El fútbol suele ofrecer historias de superación, pero pocas tan estremecedoras como la de Aymen Hussein Ghadhban. El delantero de la selección de Irak, autor del gol que selló la clasificación mundialista y del histórico tanto ante Noruega en el debut de su país en el Mundial 2026, carga con una vida atravesada por la guerra, la pérdida y la resiliencia.
Nacido en Hawija, una de las regiones más golpeadas por los conflictos armados en Irak, Hussein creció en un contexto donde la violencia formaba parte de la vida cotidiana. A los 12 años sufrió uno de los golpes más duros: su padre, oficial del Ejército iraquí, fue asesinado por Al-Qaeda.
La tragedia volvió a golpear a la familia en 2014. Durante la expansión del Estado Islámico (ISIS), uno de sus hermanos, integrante de la policía local, fue secuestrado mientras la familia intentaba escapar de la ciudad. Desde entonces, nunca más tuvieron noticias sobre su paradero.
Lejos de rendirse, Hussein encontró en el fútbol una vía de escape. Con esfuerzo logró transformarse en la gran referencia ofensiva de Irak y en el hombre que devolvió la ilusión a todo un país.

Su gol ante Bolivia en el repechaje disputado en Monterrey permitió que los Leones de Mesopotamia regresaran a una Copa del Mundo tras cuatro décadas de ausencia.
Sin embargo, ni siquiera el Mundial estuvo exento de dificultades. Al arribar a Estados Unidos para disputar el torneo, el delantero fue retenido durante varias horas por las autoridades migratorias.
Según trascendió, fue confundido con una persona vinculada al terrorismo debido a una homonimia y a controles de seguridad reforzados. Hussein permaneció cerca de siete horas bajo interrogatorio mientras revisaban sus antecedentes y su teléfono celular, hasta que finalmente fue liberado.

Lejos de victimizarse, el atacante suele relativizar sus padecimientos personales. En una entrevista reciente reflexionó sobre su realidad y la de millones de iraquíes.
«Si dejo el fútbol, no recuperaré nada de lo que perdí. Doy gracias a Dios por mi situación. Tengo una casa con paredes. Muchos compatriotas viven todavía en campamentos», expresó.
Su historia volvió a cobrar relevancia durante el Mundial 2026. En la derrota 4-1 ante Noruega, Hussein marcó uno de los goles de Irak y se convirtió nuevamente en símbolo de una selección que busca escribir una nueva página en su historia.

A sus 30 años y juegando en Al-Karma S. C de la liga se su país, Aymen Hussein representa mucho más que un delantero. Es el rostro de una generación marcada por la guerra, la prueba de que el deporte puede convertirse en refugio y esperanza, y el héroe de un país que volvió a sentirse parte del escenario más importante del fútbol mundial.