Punto capital
Baja la inflación, pero no repunta el consumo: el comercio de La Plata acumula más de tres años en crisis
Mientras el Gobierno nacional espera mostrar este jueves un nuevo descenso de la inflación, en La Plata la realidad económica sigue pasando por otro lado.
Las consultoras privadas anticipan que el IPC de abril se ubicará entre el 2,4% y el 2,8%, lo que marcaría la primera inflación por debajo del 3% en casi diez meses. El dato oficial del INDEC se conocerá el 14 de mayo y será presentado por la Casa Rosada como una señal de estabilización económica.
Sin embargo, en el circuito comercial platense el alivio todavía no aparece. Las ventas no levantan, los locales vacíos aumentan y el comercio pyme continúa atravesando uno de los momentos más delicados de los últimos años.
La ciudad cerró 2025 con una caída interanual promedio del 6,4% en la actividad comercial y ya acumula 13 trimestres consecutivos en baja. El comienzo de 2026 tampoco mostró signos de recuperación y los comerciantes aseguran que la desaceleración de precios no se traduce en mayores ventas ni en mejora del consumo.
La imagen se repite en distintos puntos del casco urbano. Sobre avenida 7, calle 8, diagonal 80 y sectores comerciales de City Bell cada vez son más frecuentes los locales vacíos y los carteles de alquiler. Según relevamientos locales, durante enero y febrero los espacios comerciales desocupados crecieron un 180% respecto al mismo período del año pasado.
En paralelo, casi cuatro de cada diez comerciantes platenses aseguran estar peor que hace un año, mientras que más de la mitad define su situación como “estable”, aunque en niveles de facturación muy bajos. El crecimiento de las ventas online, que aumentaron un 8% interanual, no logra compensar la fuerte caída del movimiento presencial.
El fenómeno no es exclusivo de La Plata. A nivel nacional, las ventas minoristas pyme registraron una baja interanual del 3,2% en abril, de acuerdo con datos de CAME. Además, el primer cuatrimestre de 2026 acumula una caída del 3,5%, en un contexto donde el consumo sigue golpeado por la pérdida de poder adquisitivo.
Los números también muestran un fuerte freno en las inversiones. El 58,7% de los comerciantes considera que no es un buen momento para ampliar negocios, incorporar tecnología o renovar infraestructura. Apenas un 12,6% cree que existen condiciones favorables para invertir.
En La Plata, el impacto ya se siente especialmente en pequeños comercios de barrio y zonas periféricas. Kioscos, perfumerías y locales de cercanía en Tolosa, Los Hornos, Berisso y Ensenada comenzaron a reducir horarios de atención y, en algunos casos, achicar personal para sostener la actividad.
Los rubros más afectados son aquellos vinculados al consumo no esencial. Bazar y decoración encabeza las caídas con un retroceso del 12,3%, seguido por perfumería (-7,2%) y ferretería y materiales de construcción (-4,2%). El único sector que mostró crecimiento fue farmacia, con una suba del 6,1%, reflejando que el gasto se concentra cada vez más en productos básicos.
En el plano político y económico local, el escenario genera tensión. Mientras desde el Municipio se insiste con señales de recuperación y reactivación, las cámaras empresarias y comerciantes sostienen que el principal problema ya no pasa únicamente por la inflación, sino por la caída de ingresos reales, el aumento de tarifas, alquileres y costos operativos.
El peso del empleo público bonaerense dentro de la economía platense también influye directamente sobre el consumo. Con salarios que siguen corriendo detrás de los precios, gran parte de la clase media local reduce gastos, posterga compras y prioriza únicamente lo indispensable.
Para analistas económicos de la región, la baja del IPC puede generar cierta estabilidad macroeconómica, pero advierten que sin recuperación salarial y sin alivio para las pymes será difícil revertir el deterioro del comercio local.
En ese contexto, el segundo trimestre del año aparece como un período decisivo. Si el consumo no muestra señales concretas de recuperación, La Plata podría cerrar un nuevo trimestre en caída y profundizar un escenario marcado por persianas bajas, menor circulación comercial y mayor presión sobre el empleo.