Crónicas del mundo
Cádiz, ciudad trimilenaria
Por Silvia Franchi.
Cádiz es una ciudad costera y municipio español, ubicada en la comunidad de Andalucía. La bahía de Cádiz ofrece vistas espléndidas y un puerto de fácil acceso a la ciudad. Cuenta con pequeñas playas que atraen por su agradable temperatura. Cádiz es una isla, unida al territorio por el puente de la Constitución y ha sido bautizada como la Sirena del Océano por Lord Byron. Se puede llegar a Cádiz en tren, por carretera, en avión o por vía marítima, ya que todos los días arriban cruceros con miles de turistas.

Un poco de historia
Cádiz es una ciudad portuaria y cuenta con astilleros de porte y Zona Franca. El turismo es otra de las fuentes de ingresos económicos debido a sus playas, fiestas locales como el Carnaval y el importante patrimonio histórico que posee.
La historia de la ciudad data de tres mil años de antigüedad, ya que fue fundada por los fenicios en el año 1.100 AC, llamada Gadir por aquellos tiempos al instalarse la primera fortaleza. Por esta razón se denomina gaditanos a los ciudadanos de Cádiz. Luego y por su ubicación estratégica, ya que es la puerta de comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo, fue romanizada como Gades cuando formó parte del Imperio Romano, época en la que alcanzó un gran apogeo hasta la caída del mismo.
En el año 711 llegaron los musulmanes cruzando el estrecho de Gibraltar, lo que marcó el inicio de una época de dominación que abarcó siglos. Con los musulmanes pasó a llamarse Qadis. Reconquistada por los Reyes Católicos y con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492, comenzó un incesante comercio con las Indias, hasta llegar al monopolio en el Siglo de Oro. Bajo dominio cristiano y con tanta riqueza, Cádiz fue víctima de múltiples batallas navales y dominaciones. En 1596 fue atacada y saqueada por los ingleses y los holandeses durante la guerra anglo-española, hasta que en 1625 llega Cromwell desde Inglaterra y la somete.
Por esta razón, existen muchos sitios arqueológicos en la ciudad y museos para visitar y recorrer su historia, particularmente para quienes les apasione la evolución histórica de las ciudades.


En el siglo XIX después de que los ingleses derrotaran a los españoles, sumado a la invasión napoleónica, Cádiz se libera y es el caldo de cultivo para la proclamación de la Constitución en 1812, denominada La Pepa. Fue una ciudad importante en la promulgación de la Constitución; hay un monumento conmemorativo ubicado en la Plaza de España inaugurado en 1912, al cumplirse el centenario de su promulgación.


A media mañana de nuestro paseo, se puede saborear un rico chocolate con churros para continuar con mayor energía el recorrido por la ciudad.

La catedral de Cádiz

La catedral de Cádiz es el primer lugar que amerita visitarse al comenzar el recorrido por la ciudad. Su nombre es Catedral de la Santa Cruz de Cádiz, es un edificio de estilo Barroco, Rococó y Neoclásico que se construyó entre 1722 y 1838. Está situada en el centro histórico de la ciudad, casi al borde del mar, e impresiona por su gran tamaño y estampa. Debido a la proximidad al mar, los techos pueden desmoronarse poco a poco, razón por la cual se colocan redes que evitan que los cascotes caigan al suelo. Está en constante restauración.
La particularidad de su portada es la conjunción de formas cóncavas y convexas, característica del Barroco. Posee campanarios de gran altura, a los que se puede acceder pagando entrada, para obtener una vista panorámica de la ciudad y el puerto. Las columnas son de estilo corintio.

El altar mayor es un templete neoclásico dedicado a la Inmaculada Concepción, y alrededor se erigen capillas dedicadas a diversos santos.

Cuenta con vitrinas en las que se exhiben elementos de la liturgia de gran valor, una cripta y las capillas hacen la visita muy atractiva, por cierto es un lugar muy concurrido.

Próxima a la Catedral se encuentra la Iglesia de Santiago, en el que resalta un retablo muy bello y en excelente estado de conservación.

Plaza del Pópulo y Plaza de las Flores

Transitamos por la calle Pelota para dirigirnos a la Plaza del Pópulo y a la Plaza de las Flores, dos lugares que conforman el centro neurálgico de la ciudad, con mucha gente paseando, parando en confiterías y restaurantes o haciendo compras en tiendas callejeras. Hay locales de productos regionales dulces, como los turrones, mazapanes y otras exquisiteces que atraen al transeúnte.

Cádiz tiene una gran oferta gastronómica a base de pescados y frutos de mar, además de los jamones ibéricos. Uno de los platos típicos son las tortillas de camarones, también otra variedad de tortillitas, papas con chocos, frutos de mar muy frescos que luego veremos en el mercado central. El pescaíto frito es otro manjar que combina boquerones, salmonetes o chanquetes. Un pescado muy común es la urta con el que se preparan las cazuelas y guisados.



Para los argentinos nostálgicos se pueden conseguir empanadas en un local muy bien ubicado.

Perdiéndonos por calles angostas pasaremos por la casa del Almirante, muy antigua y con una puerta de madera de época que nos muestra que esta ciudad es verdaderamente muy antigua y a la vez vivaz y alegre. Los gaditanos se caracterizan por su buen humor y salero. El barrio de la Viña tiene mucha vida nocturna, ya que cuenta con restaurantes, bares y lugares de espectáculos de flamenco.

El Mercado Central

Probablemente no haya mercado en España con mayor variedad de pescados y frutos de mar como el de Cádiz. Pescados frescos, frutos de mar, pulpo, forman parte de la dieta diaria de su gente, por lo cual no se ven obesos como en Nueva York. En Cádiz no hay comida chatarra.

Las urtas de la bahía son los pescados base para los guisos y cazuelas, sabrosas y muy carnosas.

Los chocos frescos también se sirven en la mesa frecuentemente, y se pueden comer con confianza porque son pesca del día.

Para los paladares más exquisitos hay ostras, muy comunes en esta región y no tan caras (14€ el kg) como en otros lugares del mundo, debido a que abundan en estos mares. Para darse el gusto al andar por esta ciudad.

El atún rojo y el pez espada son muy comunes y de gran tamaño.

No podían faltar las gambas, hay una variedad muy peculiar, atigrada, que llama la atención. Las gambas y camarones son la base de las tortillitas que se venden en todos los pequeños restaurantes.

La Torre Tavira
Un sitio muy original es la Torre Tavira, ubicada en el centro de la ciudad, desde la que se obtienen vistas panorámicas espectaculares. Las casas de los comerciantes de la antigüedad contaban con torres desde las cuales podían ver la llegada de los barcos. En el presente no quedan muchas, pero algunas aun se preservan.

La torre Tavira es la vigía de mayor altura de la vieja Cádiz con 33 metros de altura y un atractivo sorprendente. Desde la terraza se aprecia el Mediterráneo, la Catedral y todos los ángulos de la ciudad. El lugar es pequeño por lo que hay que esperar para entrar por tandas.
La torre cuenta con la cámara oscura, un atracción con un impresionante efecto óptico mediante el cual se puede observar todo Cádiz, es muy luminosa y se ve una panorámica en el momento, tiene un efecto óptico que hace que los objetos situados a mucha distancia parezcan bastante cercanos. Las imágenes pueden girar hacia adelante y hacia atrás y también hacia el horizonte. La sala está pintada de negro y la Torre merece ser visitada.


La Casa de Iberoamérica

Este sitio histórico era la antigua Cárcel Real y se ha convertido en un Centro Cultural que ofrece eventos y exposiciones de todo tipo, especialmente los relacionados con Latinoamérica. Hay esculturas, pinturas gaditanas y objetos de valor histórico.


Orgullosamente podemos visitar la Sala Borges, un espacio especial dedicado al gran escritor argentino que trascendió las fronteras y los tiempos.

Nos despedimos de Cádiz en nuestra visita de un solo día. Cádiz ofrece más lugares para visitar como el Teatro Manuel de Falla, el Barrio de la Viña y el Parque Genovés, además de diversos museos de interés arqueológico y cultural, o para disfrutar de sus playas, si se desea pasar varios días. Los meses de julio y agosto son abrasadores, por lo cual es aconsejable visitar la ciudad en otoño o en primavera.
