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Un estudio de la UNLP advierte que la caída de la pobreza podría estar sobreestimada por cuestiones metodológicas

Un estudio de la UNLP advierte que la caída de la pobreza podría estar sobreestimada por cuestiones metodológicas
Azul Peluso
17 Jun, 2026

Investigadores del CEDLAS analizaron la evolución de los indicadores oficiales y concluyeron que parte de la reducción registrada entre 2023 y 2025 podría explicarse por aspectos vinculados a la medición y no exclusivamente por mejoras en las condiciones de vida.

Un estudio elaborado por investigadores del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), plantea que la disminución de la pobreza registrada en los últimos años podría estar sobreestimada debido a distintos factores metodológicos.

El trabajo analiza la evolución de los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que muestran una baja de la pobreza desde niveles superiores al 50% durante el primer semestre de 2024 hasta valores cercanos al 30% en el primer semestre de 2025. Sin cuestionar las cifras oficiales, los investigadores sostienen que existen elementos técnicos que pueden influir en la magnitud de esa reducción.

La investigación fue realizada por Iván Albina, Leonardo Gasparini y Leopoldo Tornarolli, quienes observaron que las fuertes oscilaciones registradas en la tasa de pobreza durante los últimos años resultan difíciles de explicar únicamente por cambios en la economía real.

Entre los aspectos analizados aparece el desfasaje temporal entre los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares y los precios utilizados para calcular la canasta básica. Según el estudio, en contextos de alta inflación esta diferencia puede generar una sobreestimación de la pobreza, situación que se reduce cuando la inflación desacelera.

Otro de los factores examinados es el subreporte de ingresos en las encuestas. Los investigadores señalan que muchas personas no declaran la totalidad de sus ingresos y que este fenómeno varía según el contexto económico. De acuerdo con el trabajo, una mejora en la declaración de ingresos puede reflejar una reducción de la pobreza en las estadísticas sin que necesariamente exista una mejora equivalente en las condiciones materiales de los hogares.

La tercera dimensión estudiada se relaciona con la composición de la canasta básica utilizada para determinar la línea de pobreza. Los autores remarcan que los patrones de consumo empleados tienen varios años de antigüedad y podrían no reflejar el peso actual de gastos como servicios, transporte o alquileres dentro del presupuesto familiar.

Según las conclusiones del informe, cuando se incorporan correcciones sobre estas tres variables, la reducción de la pobreza observada entre 2023 y 2025 resulta considerablemente menor a la reflejada por los indicadores oficiales.

Por su parte, la socióloga María Eugenia Rausky, docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, señaló que la medición de la pobreza involucra definiciones y decisiones metodológicas que influyen en los resultados obtenidos. Además, destacó la importancia de complementar los análisis cuantitativos con investigaciones cualitativas que permitan comprender cómo impacta la pobreza en la vida cotidiana de las personas.

El estudio remarca la relevancia de contar con herramientas de medición precisas para evaluar políticas públicas, diseñar programas sociales y comprender la evolución de uno de los principales indicadores sociales del país.

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