Punto capital
Los choferes de aplicaciones evalúan una caravana tras nuevas denuncias de agresiones
Conductores de Uber y DiDi analizan movilizarse con autos y motos luego de denunciar amenazas, daños en vehículos y nuevos enfrentamientos con taxistas. La protesta todavía no tiene fecha confirmada y se suma a un conflicto que crece desde septiembre, en medio de los operativos municipales y la falta de una regulación local para las plataformas.
Los conductores de aplicaciones de transporte de La Plata evalúan realizar una caravana con autos y motos para visibilizar el conflicto con los taxistas, que volvió a escalar durante el último fin de semana. La convocatoria aún no fue confirmada, pero trabajadores de plataformas como Uber y DiDi anticiparon que la movilización podría organizarse en las próximas horas.
La iniciativa surgió entre choferes autoconvocados que mantienen contacto a través de grupos de WhatsApp, donde se multiplicaron las denuncias por presuntas agresiones, amenazas y daños en vehículos. Los trabajadores sostienen que la tensión continúa y rechazan que exista una tregua entre ambos sectores, pese a los operativos de control impulsados por el Municipio y los reclamos que ya llegaron al Concejo Deliberante.
El objetivo de la eventual protesta sería reclamar condiciones para trabajar sin temor a sufrir ataques o perder sus vehículos durante los procedimientos de fiscalización. Al mismo tiempo, el conflicto vuelve a poner en primer plano la discusión sobre la legalidad de las aplicaciones de transporte y la necesidad de establecer reglas para una actividad que creció en la ciudad sin una regulación local integral.
Denuncias de amenazas y enfrentamientos en las calles
Entre los episodios relatados por los conductores se encuentra uno ocurrido en la zona de 7 y 56. Según la versión de un trabajador de una aplicación, un taxista habría realizado una maniobra peligrosa con su vehículo mientras trasladaba a una pasajera. El episodio derivó en una discusión y, siempre de acuerdo con ese relato, el otro conductor continuó hasta Plaza Moreno, donde se encontraban otros trabajadores del sector.
La pasajera se habría asustado durante el incidente, descendió de la moto y el viaje terminó cancelado. El episodio fue mencionado por los choferes como parte de una serie de situaciones que, aseguran, dificultan su actividad cotidiana.
Otro trabajador denunció haber recibido insultos y amenazas durante un cruce con un taxista. Según su testimonio, el hombre habría expresado que estaba cansado del conflicto y habría hecho referencia a la posibilidad de utilizar un arma. Hasta el momento, esa versión no cuenta con una denuncia formal confirmada en la información disponible, por lo que debe considerarse un señalamiento del conductor.
Además, los choferes señalaron que un compañero sufrió daños en su automóvil en las inmediaciones de la estación de trenes, otro de los sectores donde se concentra la disputa por el transporte de pasajeros.
Las acusaciones, que por ahora corresponden a testimonios de los trabajadores, alimentaron el malestar y la posibilidad de una protesta colectiva. Los conductores buscan que los episodios sean investigados y que se adopten medidas para prevenir nuevos enfrentamientos.
De los reclamos de los taxistas a los controles municipales
La disputa se intensificó durante septiembre, cuando los taxistas se movilizaron para reclamar al Municipio mayores controles sobre Uber, DiDi y Cabify. El sector sostiene que las aplicaciones generan una competencia desigual, debido a las diferencias entre los requisitos que deben cumplir los taxis habilitados y las condiciones en las que trabajan los vehículos vinculados con las plataformas.
Tras aquellas protestas, la Comuna anunció operativos de fiscalización en puntos estratégicos de la ciudad, entre ellos la Terminal de Ómnibus, la estación de trenes y los alrededores de los hospitales. Los procedimientos continuaron durante las semanas siguientes y derivaron en el secuestro de vehículos que, según las autoridades municipales, prestaban servicios sin cumplir con las exigencias correspondientes.
En uno de esos operativos, realizado en la zona de la estación ferroviaria, el Municipio informó que fueron secuestrados 15 vehículos. La semana pasada también hubo controles frente a la Terminal de Ómnibus, en 42 entre 2 y 3, donde se retuvieron automóviles que posteriormente fueron trasladados en grúas.
Las fiscalizaciones se convirtieron en otro foco de tensión. Mientras los taxistas reclaman que se profundicen los procedimientos contra los servicios que consideran irregulares, los conductores de aplicaciones cuestionan las consecuencias que pueden tener los secuestros sobre su principal fuente de ingresos.
El conflicto llegó al Concejo Deliberante
La disputa también ingresó en la agenda política local. Durante la última sesión del Concejo Deliberante, la oposición cuestionó las conductas violentas atribuidas a sectores de taxistas, mientras que representantes libertarios reclamaron avanzar hacia una regulación de las plataformas.
Desde el oficialismo, en tanto, se vinculó la expansión de estos servicios con la caída del empleo formal y las dificultades económicas que llevan a más personas a buscar ingresos mediante aplicaciones. En ese marco, un proyecto que plantea la intervención de la Secretaría de Seguridad en los controles quedó en la comisión de Transporte.
Las distintas posiciones reflejan que el problema excede los cruces entre conductores y abarca cuestiones laborales, económicas y regulatorias. Por un lado, los taxistas reclaman igualdad de condiciones para competir y el cumplimiento de las normas vigentes. Por otro, quienes trabajan con aplicaciones piden reglas claras que les permitan desarrollar la actividad sin quedar expuestos a sanciones o conflictos en la vía pública.
Una regulación pendiente y una protesta que podría sumar tensión
La falta de una normativa local integral para las aplicaciones de transporte aparece como uno de los ejes centrales de la disputa. Los taxistas sostienen que deben afrontar costos de habilitación y otros requisitos que no se aplican de la misma manera a los conductores de plataformas. Los choferes de Uber y DiDi, en cambio, advierten que muchos dependen de esos viajes para sostener sus ingresos y reclaman una respuesta que ordene la actividad.
En ese contexto, una eventual caravana con autos y motos podría trasladar el conflicto al tránsito de La Plata, especialmente si la movilización atraviesa el centro o se concentra en lugares como Plaza Moreno, la estación de trenes o la Terminal de Ómnibus. Por ahora, no existe una fecha confirmada para la convocatoria.
La posible protesta suma presión sobre el Municipio y el Concejo Deliberante, que deberán abordar tanto los reclamos por los controles como las denuncias de agresiones. Mientras no haya una definición sobre el funcionamiento de las plataformas, el conflicto continuará atravesado por operativos, reclamos contrapuestos y episodios de tensión en las calles de la ciudad.