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Colesterol HDL bajo la lupa: qué halló la UNLP sobre la proteína que deja de proteger las arterias
El llamado “colesterol bueno” dejó de ser sinónimo de protección automática.
Una investigación de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el CONICET demostró que, en ciertos casos, una mínima alteración genética puede volver riesgoso al colesterol HDL y asociarse a enfermedades cardiovasculares graves.
El HDL bajo la lupa: qué pasa con la APOA1
Durante décadas, el colesterol HDL fue presentado como el gran aliado del corazón: cuanto más alto, mejor. Su función principal es participar del transporte reverso de colesterol, es decir, “levantar” el exceso que se acumula en las paredes de las arterias y llevarlo al hígado para que el organismo lo elimine.
Ese mecanismo es clave para proteger contra la aterosclerosis, una de las causas más frecuentes de infartos y ACV.
Pero el nuevo trabajo, realizado por científicos de la UNLP y el CONICET, muestra que no siempre alcanza con mirar el valor del HDL en un análisis de sangre: la calidad de las proteínas que lo componen también importa, y mucho.
El foco del estudio estuvo puesto en la apolipoproteína A-I (APOA1), la proteína principal del HDL. Allí encontraron una variante genética puntual, en la que falta un solo aminoácido —la lisina 107— que cambia por completo el comportamiento de la proteína.
Una mutación mínima, un impacto enorme
El equipo del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata (INIBIOLP) comprobó que esta versión mutada de la APOA1 no pierde su capacidad para unirse a los lípidos, pero sí falla en algo más fino: su “trabajo en equipo”.
En condiciones normales, las moléculas de APOA1 se agrupan entre sí y forman estructuras más complejas (dímeros, trímeros, tetrámeros) que ayudan a transportar el colesterol de manera eficiente.
Con la falta de la lisina 107, la proteína:
- tiende a quedar “sola” (como monómero);
- adopta una estructura tridimensional anómala;
- se vuelve menos eficaz para cumplir su rol protector.
Según explicó el Dr. Ivo Díaz Ludovico, investigador de la UNLP y autor de la tesis doctoral que caracterizó esta variante, las personas que tienen esta mutación pueden desarrollar aterosclerosis y otras patologías cardiovasculares severas a edades tempranas.
Además, esta misma mutación está asociada a una enfermedad grave conocida como amiloidosis aórtica, en la que se acumulan depósitos anormales de proteínas en la pared de la aorta, afectando su funcionamiento.
Ciencia hecha en La Plata con tecnología de punta
El trabajo fue posible gracias a una articulación entre laboratorios de la UNLP y el CONICET en La Plata y centros de investigación de Estados Unidos, entre ellos la Universidad de Cincinnati.
En ese marco, Díaz Ludovico viajó a laboratorios internacionales y realizó experimentos de entrecruzamiento químico seguidos de espectrometría de masas, una técnica avanzada que permite “fotografiar” la estructura de las proteínas y entender cómo se organizan en el espacio.
Ese acceso a tecnología de última generación fue financiado por organismos internacionales como la International Union of Biochemistry and Molecular Biology, a través de la beca Wood-Whelan Research Fellowship. El caso vuelve a poner en primer plano el peso de la universidad pública argentina y de los equipos locales de investigación cuando cuentan con apoyo y redes de colaboración global.
Por qué este hallazgo importa
El estudio desafía la idea tradicional de que un HDL alto siempre es sinónimo de protección y abre la puerta a miradas más complejas:
- no solo importa “cuánto” colesterol bueno hay, sino “cómo funciona”;
- ciertas mutaciones en proteínas clave como APOA1 pueden transformar un mecanismo protector en un factor de riesgo;
- entender estos cambios estructurales permite avanzar hacia un diagnóstico más fino y, a futuro, hacia terapias más personalizadas para prevenir enfermedad cardiovascular.


