Punto capital
Comercios de distintos rubros de la ciudad bajan las persianas golpeados por la crisis
Ópticas, restaurantes y negocios de indumentaria forman parte de una nueva ola de cierres que atraviesa a La Plata y la región. El aumento de los costos, la caída del consumo y la mayor competencia de productos importados complican la continuidad de pequeños y medianos comercios, que en apenas unos meses decidieron abandonar sus locales.
La postal comercial de La Plata vuelve a cambiar. En las últimas semanas, distintos negocios de la ciudad y localidades cercanas anunciaron el cierre definitivo de sus puertas, en una tendencia que alcanza a rubros tan diversos como la gastronomía, la indumentaria y la óptica.
No se trata de un fenómeno concentrado en una sola actividad. Detrás de cada persiana que baja aparecen historias diferentes, pero con un escenario común: costos cada vez más difíciles de afrontar, ventas que no alcanzan para sostener las estructuras y un mercado en el que los comerciantes enfrentan nuevas formas de competencia.
A eso se suma la apertura de las importaciones, que impacta de manera diferente según el sector pero introduce productos extranjeros que compiten con artículos comercializados históricamente por los negocios locales.
En pocos meses, varios comercios platenses decidieron ponerle punto final a sus actividades presenciales. Algunos lo hicieron después de años de trayectoria; otros, tras apenas unos pocos años de funcionamiento.
Una óptica que cierra después de años en el centro
Uno de los casos más recientes es el de Larga Vista, la óptica ubicada en diagonal 74 entre 46 y 47, que anunció que cerrará definitivamente a fines de septiembre.El propietario comunicó la decisión a través de las redes sociales y explicó que la situación del comercio hizo imposible continuar sosteniendo el local.
“El comercio viene mal y nosotros no somos la excepción”, señaló en un video publicado en Instagram, en el que confirmó que el negocio permanecerá abierto hasta fin de mes.
El comerciante habló de “un montón de variables” para explicar la decisión, sin atribuir el cierre a un único factor, y anunció una liquidación con promociones durante las últimas semanas de actividad.
El mensaje también tuvo un fuerte componente de despedida y agradecimiento hacia los clientes, amigos y proveedores que acompañaron al comercio durante todos estos años.
Gastronomía, otro sector golpeado
En Villa Castells, otro rubro que atraviesa dificultades también sumó un cierre. Beguiontó Bistró anunció que septiembre será su último mes de actividad después de cuatro años.
El restaurante comunicó la decisión mediante sus redes sociales y anticipó distintas jornadas especiales para despedirse de sus clientes y de quienes formaron parte del proyecto.
Los responsables del establecimiento no detallaron los motivos específicos que llevaron al cierre. Sin embargo, la decisión se produce en un contexto en el que la gastronomía enfrenta una combinación particularmente compleja: alquileres, servicios, salarios, insumos y otros costos operativos que deben afrontarse en un escenario de consumo más retraído.
“Una noticia que nos entristece dar”, expresaron sus propietarios al anunciar el cierre, aunque remarcaron que buscarán convertir septiembre en una despedida junto a sus clientes.
Dos locales de indumentaria cierran en La Plata y City Bell
El sector de la indumentaria también sumó una nueva baja. La reconocida marca Adriana Costantini anunció el cierre de sus dos locales en la región: uno ubicado en diagonal 74 entre 47 y 48, en pleno centro de La Plata, y otro en 13B entre 473 bis y Cantilo, en City Bell.
La firma comunicó que se vio obligada a cerrar ambos establecimientos y anunció una liquidación total de sus productos antes del cierre definitivo.
En su mensaje de despedida, la marca agradeció especialmente a sus clientas por el acompañamiento durante los años de actividad.
El caso vuelve a poner bajo la lupa la situación de los comercios dedicados a la venta de ropa, un sector que además enfrenta un mercado cada vez más competitivo, con cambios en los hábitos de consumo y una mayor presencia de productos provenientes del exterior.
La presión de los costos y una demanda que no responde
Para los comerciantes, uno de los principales problemas es la dificultad para hacer coincidir los ingresos con los gastos necesarios para mantener abierto un local.
Alquileres, electricidad, salarios, cargas sociales, proveedores, impuestos y mantenimiento forman parte de una estructura fija que debe sostenerse incluso cuando disminuye la cantidad de clientes.
El problema se vuelve todavía mayor cuando el comercio necesita vender más unidades simplemente para cubrir sus costos, pero el consumidor tiene menos margen para gastar.
En ese escenario, las promociones y liquidaciones aparecen como una herramienta para intentar recuperar parte del capital invertido antes del cierre.
A esa situación se suma otro factor que genera preocupación en distintos sectores: la apertura de las importaciones.
La mayor disponibilidad de productos extranjeros puede ampliar la oferta y generar competencia de precios, pero para determinados comercios también representa un desafío frente a mercadería que llega al mercado local con estructuras de costos diferentes.
El impacto no es igual para todos los rubros ni todos los cierres pueden explicarse exclusivamente por las importaciones. Pero para comerciantes y empresarios que producen o venden determinados bienes, el nuevo escenario obliga a competir en un mercado diferente al de años anteriores.
La combinación entre importaciones, caída de ventas y costos elevados genera así un escenario especialmente complejo para los negocios que dependen de la venta presencial y de un flujo constante de clientes.
Una postal que se repite en la región
Los cierres de Larga Vista, Beguiontó Bistró y Adriana Costantini no constituyen casos aislados. En distintos puntos de La Plata, City Bell, Villa Castells y otras localidades de la región se multiplicaron durante los últimos meses los cambios de locales, las liquidaciones y las persianas bajas.
La tendencia tampoco se limita al Gran La Plata. El cierre de comercios es una problemática que atraviesa distintas ciudades del país y afecta especialmente a los pequeños y medianos establecimientos, que tienen menos margen financiero para absorber períodos prolongados de caída del consumo.
La particularidad platense es que el fenómeno empieza a modificar corredores comerciales tradicionales y a dejar vacíos locales que durante años tuvieron una actividad sostenida.
Cada cierre representa mucho más que un espacio vacío. Detrás de una persiana que baja hay comerciantes que pierden su fuente de ingresos, trabajadores, proveedores y una relación construida durante años con los vecinos.
En La Plata, la sucesión de cierres empieza a convertirse en una señal visible de las dificultades que atraviesa el comercio.La incógnita ahora pasa por saber cuánto durará este proceso y si la recuperación del consumo podrá revertir la tendencia. Mientras tanto, las liquidaciones y los carteles de “últimos días” se multiplican en distintos barrios de la ciudad y dejan una postal cada vez más habitual: negocios de diferentes rubros que, después de años de actividad, terminan bajando sus persianas porque sostener un local se volvió cada vez más difícil.